Carta de amor perdida

Carta de amor perdida

Palu

15/06/2026

No sabes cuánto te extraño. Cada día te recuerdo; recuerdo lo que fuimos y cuánto llegaste a amarme. Ha pasado un mes y todavía duele como el primer día. En cada cosa que hago encuentro tu recuerdo, porque dejaste huellas en todo. No sabes cuánto me ha costado seguir adelante con tu ausencia, sin escuchar tu voz o sentir la calidez de tus abrazos. Es tan duro para mí.

A veces no puedo evitar pensar que el orgullo pudo más que todo lo que construimos y terminó alejándonos. Qué ingenua soy al seguir imaginando que algún día volverás, que me pedirás regresar y que podremos seguir amándonos como antes. Me imagino cocinándote tus comidas favoritas, compartiendo nuestras rutinas, casándome contigo y formando esa hermosa familia que alguna vez soñamos. Pero entonces la realidad aparece y me recuerda que eso ya no existe, que ya no estás, y que lo único que me queda es aprender a continuar.

Ayer volví a tu casa. Vi a tus padres y recordé tantas cosas vividas allí. Recordé el amor, el apoyo y la calidez que siempre me brindaron. Me hicieron sentir parte de un hogar, me cuidaron cuando nadie más lo hizo y siempre viviré agradecida con cada uno de ustedes por eso.

Deseo tanto para tu vida. Deseo que sigas siendo ese hombre que siempre está dispuesto a ayudar a los demás, que nunca te falte la nobleza que te caracteriza. Espero que tu vida esté llena de felicidad y que puedas alcanzar cada uno de los sueños y metas que alguna vez tuviste el valor de compartir conmigo. Aunque ya no esté cerca para decirte lo orgullosa que estoy de ti, desde la distancia siempre te admiraré.

Ojalá nunca vivas encerrado en la soledad. Espero que aprendas a decir lo que piensas y lo que sientes, porque callar las cosas a veces termina costándonos demasiado caro. Hay silencios que dejan heridas más profundas que cualquier palabra.

Te recordaré toda mi vida. Fuiste mi primer amor, mi primera vez en muchas cosas y la persona que me dio refugio cuando más lo necesitaba. Me diste calma cuando vivía atrapada en la soledad. Fuiste ese hogar en el que descansé durante mucho tiempo, el lugar donde encontré paz cuando todo dentro de mí era una tormenta.

Fuiste un rayo de luz en medio de tanto dolor. La lámpara que iluminó mi camino durante años y que me ayudó a recordar mi propio valor cuando yo misma lo había olvidado. Por eso te recordaré por todo lo bonito que vivimos, por cada enseñanza, cada abrazo, cada risa y cada momento que compartimos.

No sé si algún día volverás a pensar en mí de la misma manera en que yo pienso en ti. No sé si ocuparé un lugar en tus recuerdos o si el tiempo terminará borrando mi nombre de tu historia. Pero me gusta creer que, al menos una vez, cuando escuches mi nombre o recuerdes algún momento de tu vida, sonreirás y pensarás en mí con el mismo cariño con el que yo te recordaré siempre.

Porque hay personas que, aunque se marchen, nunca terminan de irse. Se quedan viviendo en los recuerdos, en los lugares, en las canciones, en las costumbres y en aquellas pequeñas cosas que un día compartimos. Y tú, sin importar cuánto pase el tiempo, siempre serás una de ellas. P’A

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS