CUIDADORA SIN CUIDAR

CUIDADORA SIN CUIDAR

Carme Folch

13/06/2026

Rosario era cuidadora. Ella cuidaba y no la cuidaba nadie a ella. Vivía con una señora mayor. La veíamos cada día cómo empujaba su silla de ruedas e iban de aquí para allá: a la pescadería, a la frutería, a la carnicería, a la droguería, a la ferretería, a la farmacia, al médico, al podólogo, a la peluquería, al parque…

Iban y venían todo el día. Todo el día Rosario empujando la silla arriba y abajo. Años, años, años. Cada vez la silla parecía ser más pesada y Rosario sudaba y se cansaba. La señora seguía dando órdenes y direcciones y Rosario empuja que empuja.

Aquel día de verano, la playa estaba llena. Nos extrañó ver a Rosario empujar la silla por la rampa de la playa. Rosario, con fuerzas renovadas, empujó la silla por la pasarela y, al llegar al mar, la levantó como los paletas cuando vacían la carretilla. Último viaje. Rosario tiró a la abuela al mar. Se hartó de tanto cuidar y no ser cuidada.

@Carme Folch, 2026

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