Lo bueno de ir a primera hora a la playa es que hay mucho sitio; claro, no creo que a las seis muchos veraneantes sacrifiquen cama por toalla y sombrilla, pero yo sí. Soy una sacrificada. Fui a un colegio de monjas y mi familia es pobre. Sacrificada 100%. Dejo de hablar de mí; me turba ser el centro de atención, seguro que hay gente más interesante para poner el foco. En fin, a lo que iba. Bajar pronto a la playa tiene sus ventajas, y eso que se dice que: quien madruga, Dios ayuda y quien algo quiere, algo le cuesta y bla bla. Pues eso, primer día de playa y todo pintaba genial: mucho sitio para escoger, una brisa suave y fresca, el sol ya se anunciaba y las gaviotas chillaban como locas siguiendo las barcas de pesca que entraban al puerto. ¿Dónde plantar el campamento?. Bueno, soy de costumbres y muy cabra (Aries). Pues donde siempre. Ninguna duda. Clavo con ahínco la sombrilla en la arena, la abro y me dispongo a hacer el huequito en la arena para tender la toalla como si fuera una hamaca. Cavo y moldeo y vuelvo a cavar. Me animo llevada por un misterio que no deja que separe mis manos de la arena que se mueven con vida propia. Ni mi perro cava con tanto estilo. Cavo, cavo, cavo, cavo, cavo………….. las uñas me sangran, pero cavo, cavo, cavo, cavo, cavo………..
Eureka. Magia y asombro. Doy con mis llaves de casa perdidas. Hoy duermo en mi cama. Madrugar ayuda. Sí, señor.
@Carme Folch, 2026
OPINIONES Y COMENTARIOS