GUISANTES MÁGICOS

GUISANTES MÁGICOS

Carme Folch

12/06/2026

Un mercado semanal, verdura fresca directa de los huertos de payeses y vendedores.

Si hacen buena pinta, si se ven frescos, planitos, pequeños, son ideales; entonces no me resisto y compro una bolsa llena. Cada semana de primavera en el mercado: ruido, gente, calor, colores, frescor. Mi lujo, mi pecado. No necesito nada más, así con una bolsa de guisantes frescos en su vaina soy feliz. Corro a casa.

Pasan los años y siempre la misma escena: yo en la cocina de pie frente a la bolsa repleta de guisantes que reposa en el mármol; muero por degustar, una a una, esas perlas verdes. Cojo una vaina, la pelo y recojo los guisantes en una mano y los introduzco en mi boca, así de golpe. Naturaleza raw.

Al morderlos empieza el viaje, el dulzor de la infancia de mi versión infantil en la cocina de casa de mis padres haciendo exactamente lo mismo que mi yo de ahora, pero sin la amargura adulta. La frescura y el dulzor de los guisantes con la frescura y dulzura de la infancia; delicioso, mágico.

Sigo, de pie, en la cocina, comiendo guisantes; quiero llegar a morder, ni que sea por un ratito, aquella magia infantil de nuevo.

@Carme Folch, 2026

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