Título: La Palabra Escondida Autor: José Jesús Rodríguez Velázquez Derechos reservados de autor 2.026

Título: La Palabra Escondida Autor: José Jesús Rodríguez Velázquez Derechos reservados de autor 2.026

Hola escribo en mi diario de crononauta, en mi mirada enigmática, siempre me he mantenido firme ante este jeroglífico de cielos azules de un tiempo magnifico, en el que en el amanecer de la primavera galáctica, nos dirá que antes de la llama del septenario símbolo naciera, antes de que el tiempos en todos los cielos naciera, nos jugamos la vida ante el archivo geológico de las eras del porvenir por el sacrificio de la invasión de máscaras alienígenas de los dioses descuartizados sin rostro del Samsara, porque hace 52 millones de años la explosión nuclear del Sahara, deshizo a los espíritus inmortales de Kefenira antes de que llegara el auxilio inmortal, nos vamos hasta las profundidades de la nada, porque gira el cronos y nos da la medida el Kairos, en esta biosfera la amenaza nuclear por parte de la liga de inmortales cuánticos y la sinarquía de carteles bancarios, pone la moneda de cambio en los registros de la información como moneda de cambio que pasa de mano en mano en los libros de la mente, para ser leídos por parte de la tribuna de la cronopolítica en el batir de alas de los ocultos imperios de los sueños de los amos y actores del tablero del sol forastero, en la promesa del control del poder del minutero de mesías electrónicos de las súper inteligencias artificiales que generan más de un simulacro de revoluciones psíquicas y biológicas de un millón de futuros en un día. Yo soy el agente crononauta Zenez Zerodríguez este mundo en el orden de los siglos, antes de la agenda de la depuración masiva del cenáculo masónico del 31 de diciembre del 2.030 de la encubierta tercera guerra mundial hibrida, a través de la inteligencia artificial del minutero de mesías electrónico y la amenaza nuclear promovida por la agenda del Omegalipsis y su heraldo que nos vendía como producto caducado el genocidio de Palestina a precio de saldo, se está dividiendo en el poder en dos clases en la orden esotérica de los Arquitectos de los Cielos que defiende el amor a la vida, los derechos humanos universales, la Carta Magna de la Cronopolítica y los Arquitectos del tiempo de la liga de la sinarquía de carteles bancarios, usan de instrumento el autoatentado nuclear en el paralelo 33 en las arenas blancas de Texas-Rex para condenar el terrorismo global, la muerte sistemática de los faraones en África, el Control del estrecho de Ormuz dando a Irán como el Emperador y protector de Oriente Medio por medio de los misiles hipersónicos que como un abanico de una imponderable noche persa, nos trae las alas de los cielos inextinguibles de la noche insólita de los especímenes en extinción en contra del estado sionista de Israel y contra la Logia de la Eurothan de Thule del hombre armado por la esvástica de las imperiales pesadillas del baile del tablero de los ángeles blancos con negras sombrillas. El control de todos los imperios del mundo, se está dando por el diseño del control mental de la inteligencia artificial del minutero de mesías electrónicos y por medio de la amenaza nuclear de la explosión en el paralelo 33 de los avernos atómicos. En una de las líneas de tiempo me encontré con la misiva del exterminador virus sanctorum que dejo a todas la humanidades de los cinturones de estrellas de las estrellas minúsculas de Capricornio, este virus patógeno cuando infectaba dejaba a todos sordos, ciegos y mudos, sordos de los subsuelos que son iluminados por los ígneos globos alados de la fotosfera de millones de soles subterráneos, ciegos por la luz cegadora del pulsar brillante de los cielos de diamante de los cielos inextinguibles de las supernovas progenitoras de agujeros negros primordiales y mudos que se trasportan nadando en océanos mudos tratando de hablar por la telepatía en lenguajes submarinos, todo esto formo una especie de histeria colectiva en aquellos mundos que desato violentas protestas en todas las megalópolis globales, incendios de tiempo bajo cielos de ceniza donde el eco de mártires suicidas flotaba en las guerras hibridas mundiales, en las guerrillas, en la risa de los inmortales en los suicidios de dioses, en el rostro de los espejos de los genocidios del juez, jurado y parte de la cronopolítica de los golpes de estado de mundial, poniendo con su forma cósmica el nombre del estado profundo en los libros de la muerte. Aquí es donde el batir de alas de los emperadores cercenaba las inclinadas cabezas de los emperadores en un domingo de los eventos cronológicos ligados a recibir la palabra inmutable de la Doctrina de Lucifer. No temo a todas las eras del miedo, a la guerra, a los libros de la muerte, a las esferas del terror, a experimentar mis 13 muertes porque aprendí a morir antes de morir, sé que ellos al ser el estado profundo, creían que tenían todo cronometado, segundo a segundo, el tiempo avanzaba en laberintos multiformes de geopolítica como una moneda de cambio que pasa de mano en mano, los arquitectos del tiempo al cerrar su puño, querían controlar todos los imperios del mundo. Haciendo un recuento de los daños, sin caer en un ajuste de cuentas de una cábala alienígena de las ejecuciones del alfabeto programado de los reinicios atemporales, el virus Microvid-Demoniomicron que se activó como una alerta de pandemia global desde el 31 de diciembre del 2.019, que era la corona de la cabeza de aquel hombre barbado que en los níveos tronos de los planetas del tiempo y de la muerte, fue el que nació en el incidente de Moebius de los laberintos, en la última puesta de sol del 4 de julio de 1.999 que como un batir de alas de los emperadores traía el poderío de los endemoniados, porque su activación era respirar 666 veces la explosión de los avernos atómicos del paralelo 33 de Texas-Rex, exhalar 999 veces la muerte de los faraones de las dinastías de África de las 13 familias, mover en los cielos de los soles forasteros con el poder de la magia de la imaginación al mensajero de los tiempos que corren al revés en los 6.666 años, en el cinturón del portavoz de Saturno que segara millones de vidas con su oz, y reprogramar los reinicios del juego psicológico en el archivo geológico de los 9.999 imperios del tiempo de los destructores de sistemas, en el golpe de estado mundial que cercenara a millones de vidas en los ecos de mártires suicidas con las espadas del tiempo. Este hombre es el temible anticristo de la liturgia programada de los templos de Vatika de los concilios ecuménicos que dieron al Imperio de la Ciudad Eterna del Vaticano, este hombre es la cabeza de la corona de los imperios multiversales de las estrellas que con blancas barreras blancas borro más de mil millones de multiversos en instantes, desapareciendo los textos hierofanidas de los pontífices, sacerdotes de los hierofantes. Este hombre junto con el imán multiversal del tribunal del cielo que sello el septenario símbolo de la llama en las bóvedas celestes de la inmortalidad del alma, ambos eran el juez de dos caras de una misma moneda que pasaba de mano en mano por el poder la sinarquía de carteles bancarios o en los cielos infinitos, así tendría que aceptar que de las profundidades de la nada a la gloria ante los teatros eternos, me voy ante un jeroglífico de cielos azules o al éxtasis eterno de la explosión de los atómicos avernos. En la puerta materna el futbol es como una guerra moderna, los mundiales como una justicia deportiva no existe como tal, todos los amigos estamos locos por ver levantar la copa entre los Arquitectos de los Cielos que quieren vencer todas las eras del miedo del Miedomex en este mundial del 2.026, en contra de los Arquitectos del Tiempo de la tribuna de los soles forasteros, los mares de Horzelanda de Rubens que se esperaba que fueran la sorpresa de ser campeona, hace no mucho quedo fuera del mundial, este mundial tuvo una espectacular celebración de inauguración, pirámides, megalópolis que flotan en el aire, la inteligencia artificial poniendo un pulsar en la glándula pineal de los cirulos polares, el cual se fine por los tres geómetras Ochoa, Cristiano Rolando y Laonel Messi o el falso mesías, formaron la trilogía del sexto mundial, así se activaba un protocolo de que todos cumplen el juramento ya no de la coronación, sino de la agenda del 666 que activa el plan de los endemoniados de la tercer aguerra mundial hibrida por todos los imperios del mundo. México enfrentaba a la cabalgata del rostro de la muerte, nada que en este caso no se le veía el rostro al jinete, tendrás que apretar las mandíbulas bien negras y blancas pantallas y un filme de cósmicas batallas. En este mundial se concentró en infinitos caminos, los que querían superarse por medio de los ocultos imperios de los sueños, los que querían escribir eterna poesía, los que anhelaban ser tan libres como el aire y el amor, los que estaban en contra del estado profundo de la tecnocracia y del minutero de mesías electrónicos, los que presentían que la muerte venía con la tercera guerra mundial hibrida, los que estaban en contra de dar un paso en falso en el lapso del tiempo que previa en un colapso de nuestra civilización en esta era del antropoceno, los que sabían y presentían que estábamos en medio de la balanza de los simulacros de oro y papel en los desplomes de las guerras económicas de un orden tripolar entre las tres potencias de los imperios de Rusia, TauChina y las 13 Colonias de América, los que habían investigado sobre la clarividencia del símbolo programado de los dioses descuartizados, los que protestaban con lágrimas de sangre en los ojos desorbitados por los desaparecidos, los que le alegaban a la los jueces de la suprema corte de justicia por las desapariciones forzadas, los que exigían que finalizar el narcoterrismo que siempre ha estado matando a diestra y siniestra con los puños cerrados empuñando las horrísonas armas encendiendo las rojas alarmas, este país es un silencio ominoso desde el genocidio civil del 2 de octubre de 1968, algunos sabemos que en México todos los caminos sangrantes son por las máscaras de la muerte de los hierofantes de la Mano Blanca que son los eternos enemigos de la tribuna de la sociedad secreta de las águilas aztecas. Para mi es que algunas guerras del cielo nunca finalizaron, con el pasar de los tiempos cronometras de mente en mente cambiaron. El elegir un confinamiento por decisión propia, es porque se va a trascender los remolinos psíquicos de los torbellinos de las ilusiones de los deseos materiales, para poder revelar en las cámaras del pensamiento, la renuncia de la muerte material, para alcanzar en las 33 escaleras la elevación del programa de luz del plano espiritual. Aunque aquí se abren las tres fuerzas de los tres imperios globales, las tres incógnitas de una sola religión de liturgia programa del minutero de mesías electrónicos, un solo estado con un poder de tecnocracia, geopolítica y exopolítica unidas en un orden tripolar, y una sola moneda hecha en los simulacros de oro y papel en la economía dirigida por la sinarquía de los carteles bancarios y los tres días del batir de alas de los emperadores. El mundo se divide en dos clases, en la soberanía de las ordenes esotéricas de los Arquitectos de los Cielos que defendían la idea de la preservación de la especie humana en la biosfera y los Arquitectos del Tiempo que trataban de hacer una noche insólita de los especímenes en extinción con la tercera guerra mundial, con la invasión de las máscaras alienígena destruyendo a los imperios del mundo de la tecnocracia, imponer al minutero de mesías electrónicos controlados por los avernos atómicos hasta el golpe de estado mundial, en el que usarían de instrumentos a los bandos adversarios al ateísmo absoluto y al nihilismo, para revelar en los teatros de la carnicería la doctrina de lucifer del fósforo electrónico que encendió los incendios de tiempo en los cielos de ceniza, sabrás que en estos vórtices del súper conductor de electricidad infinita, algunas guerras del cielo nunca finalizaron, con el pasar del tiempo cronometrado solo de mente en mente cambiaron. En la tribuna exploto el cantico al unísono por un gol de la selección Mexa, aunque notamos algo extraño, se estaban abriendo agujeros de gusano y múltiples vórtices, seres encapuchados que eran los novios de la muerte, se infiltraron en nuestra realidad instalada. Me fui en los secretos vórtices, porque teníamos que detener un atentado terrorista planeado por los necronautas desde las tribunas de la orden esotérica de la Sinarquía de los Gnomos y de los Poetas Banqueros de Bavaria que reiniciaron con millones de muertes a Tartaria, movían las partículas divinas del Colisionador de Hadrones desde las tribunas de 2.050, en un éxtasis eterno mataban, desaparecían a los eternos enemigos de sus planes, desaparecían a los líderes políticos, querían aniquilar a los defensores de la soberanía de la biosfera. Al ingresar a esta línea de tiempo, nos enfrentamos uno contra, en los pasillos de los silencios amarillos, arriba en lo alto de los cielos la espada de Aries y Saturno cara a cara, en medio la balanza del Cielo de Libra, en cada uno de los corredores de Zurivich que les ganábamos terreno en este perímetro de estrellas, colocábamos tecnobombas de realidades de antimateria, nos jugamos la vida en esta prueba de experimentos secretos de canales mentales. Ambos bandos nos destruíamos como un batir de alas de los emperadores, los balazos resonaban como pinceles de las firmas cósmicas de los libros de la muerte dando los trazos, nos olvidamos de la fuente inagotable de los regazos, se abrían las heridas del cielo en la sangre que salía de los cuerpos desplomados, algunos en sus bocas hacían que brotara la imaginación de la palabra secreta de sus labios, para no morir de amor en estos extraños estadios. La visión de la visualización de la semifinal del mundial del 2.026 había quedado atrás, estábamos en la tribuna del matar o morir en una inmortal guerra de espías en estos días. Pasaron tiempos multiformes, nos eliminamos como bandos adversarios ante la boca del dios de la guerra devorado en su santuario, por fin vencimos a los necronautas de la sinarquía de carteles bancarios, todos unidos detonamos el botón que paga el perímetro de estrellas de los cielos de los hierofantes, Suiza ardía en miles de explosiones cuando activamos la explosión de los avernos atómicos, mil millones de Zurivich perecían en un fundida explosión de los avernos atómicos, las bóveda celestes se partían, los cielos inextinguibles se partían, los planes de un nuevo orden mundial se morían. Tengo en los libros de mi mente la palabra escondida, en México beso los santuarios adonde morí en otra vida.

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