Cuando digo en mis poemas que
»Amar es encontrar a quien tenga todas
las fichas para armar tu rompecabezas»
no me refiero al ajedrez, todo lo opuesto,
porque el amor no es una guerra de poderes
aunque en él todxs se sientan vencedores.
Quien logra experimentarlo gana,
al trascender los roles del ego,
arrojándose en los bordes de las lineas
de sus casilleros como si fuesen precipicios,
asi como en todo sacrificio, sabiendo
que lo que se entrega jamas sera retribuido,
y en el estallido del vaso contra el piso
aparece la recompensa de haberlo sentido,
en lo abisal de uno mismo haber buceado
y sobre el propio sentir haber vencido
porque la única meta en las victorias
es superarse a uno mismo.
Para Pulsión de Tanathos y sentires bélicos
ya tenemos a los asesinos,
si hay estratagemas en las pasiones
no han encontrado el amor,
tan solo otros disfraces harapientos
de sus múltiples simulaciones.
Alimentarse de los despojos de los pleitos
y no de los exilires de orgasmos
es la triste interaccion de los peones,
sus inspiraciones vitales se arrastran
en los subsuelos de instintos basicos
y no de elevadas convicciones,
que prefieren quemarse porque es
el único fuego que pueden llegar a tener
y recurren al espanto por el amor
que no pueden causar,
la alergia por Eros es su anhedonica
forma de placer, quien ve
el amor como un juego ya ha perdido,
cree moverse cuando la ficha no sabe
que otras manos sus movimientos ha escogido.
No hay forma de cortejar a quien
se enamoro del amor mismo,
porque lo encontrará en todas las caras,
nos conquista ser los que hacemos
un oasis de un abismo.
Bebamos de lo amatorio de su fuente,
y no goteros de brebajes impotentes.
Julieta Iallorenzi
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