Silenciado nihilismo ante imbrincados

laberintos que desbordan el deseo, las ansias

de una existencia que anhela respirar.

Somos arrojados al mundo, para expandirla

ante bastidores que amenazan nuestra perpleja

singularidad.

Únicos hacedores de realidades nuevas, soslayables y

puras. porque somos quienes, con nuestra impronta indivisible

dejamos huellas en un camino que nos pertenece hasta el final.

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