Los peces no tienen Dioses

Lo triste de la fatalidad es no tener un dios que te defienda.

Los peces no tienen dioses, sus rituales se han perdido con las tormentas.

No tengo tiempo para llorar debajo del mundo,

pero si lo hiciera

pediría que los aguijones del anzuelo, no lo arrastren a la tierra.

Triste destino,

la madre pez acaricia los huesos pequeños de sus hijos, una y otra vez.

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