Critica simbolica al hamparte en todas sus manifestaciones.
(texturalmente PopArt, Surrealismo Pop, Dadaísmo, Sátira, etc)
El arte sin propósito trascendental
ni función subliminal es tan solo mera decoración,
adornos constituidos de vacío, el ornamento de la banalidad.
He allí donde nace el hamparte, movimiento atemporal
en el que a toda creación se la considera obra
simplemente por el lugar artistico donde se ubica/expone
y no por algun mensaje que transmite.
Ejemplo: Un vómito sería percibido como un fluido desagradable
puesto en un callejón, pero sería considerado arte abstracto
al regurgitarse en un museo. Personificandolo, el hamparte
sería un sujeto con muchas ganas de gritar, pero sin nada que decir,
y por esta carencia sustancial; Sus ojos son vidrios que reflejan
lo que transcurre por lo externo, sin ninguna introspección/catarsis
(lo que supondría una veracidad y originalidad al ser irrepetible
toda experiencia personal) su boca emuladora se adapta
discursivamente a lo que encaje en el contexto cultural, por lo tanto,
sí, el hamparte es un movimiento atemporal porque siempre
se amoldará a la moda del momento, dado que su cerebro es una plastilina. Personificandolo, el hamparte
no seria una persona, seria un camaleón.
Su núcleo se representa por la triste ánima de una galería,
que solo existe para ser vista, cuando las obras más integras,
en verdad se crean para si mismas, son puertas secretas
a las que no les interesa ser descubiertas.
El hamparte es todo lo que no es.
Y qué es el arte? Definirlo es como querer retratar una psiquis,
fotografiar un misterio o cuantificar un espiritu.
Inevitablemente da lugar a más preguntas,
porque filosofia es buscarle el porque a los porques.
Un cuadro, escultura, una lírica o composición sonora,
en si misma, toda obra ¿Es un ser que se libera,
o es un alma que se captura?
Para mi, liberta al ser que la crea
y se apodera del alma de quien la encuentra.
Una obra, cuando es verdadera, su forma se cristaliza,
ya no muta, no cambia segun quien la mira,
por el contrario, cambia a quien la observa;
Sus ojos adquieren tonos propios porquese tuercen hacia dentro,
contemplando el paisaje interno, donde la sumatoria compaginada
de experiencias y ocurrencias tallan un logo,
un sello singular, que todos tenemos.
El que especta la obra se vuelve un jeroglífico viviente,
en artista se convierte.
Julieta Iallorenzi
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