Hay mujeres sombra,
de la tenue luz
de algunos hombres.
Su única forma
de estar presentes
es a los gritos,
su única manera
de tocar corazones
es acuchillarlos.
Son de las que no superan,
agreden a las nuevas mujeres,
difaman a las anteriores,
hacen cualquier acto desesperado
con tal de formar parte
de la vida de su objeto de deseo,
y como último arrastre
de la babosa en la sal:
Adoptan cualquier rol
que los hombres les den,
asi sea como amigas, complices,
perros lazarillos, y lo aceptan
gustosas con tal de formar
parte de algo, para sentir
que son alguien.
Luego estamos las que
una vez que abandonamos
es una decisión irreversible,
porque nos elegimos
a nosotras mismas,
jamás les respondemos
ni miramos atrás y aun así
nos siguen buscando y nombrando.
Hay mujeres sombra
de la tenue luz de un hombre,
y hay otras que los deslumbran,
y hacen de las chispas
incendios eternos sin cenizas.
Hay existencias que sobran
y otras, se celebran.
Ellas no los cubren
en mantos complacientes
de mentiras vanidosas.
Ellas los descubren,
les quitan los disfraces
de las apariencias,
ellas tocan las fibras
verdaderas de las almas
como arpas de las confesiones,
y los tienen desnudos
como nunca antes
otros los vieron.
Estas mujeres tienen
la llave maestra que logra
que toda puerta se abra.
Julieta Iallorenzi
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