A TU MERCED (EN LA CIMA DE MI ALMA)

A TU MERCED (EN LA CIMA DE MI ALMA)


Sos el único
Que tiene sobre mí
Ese poder;
Un río dando
Marcha atrás
Por seguirle
El paso a tus pies,
De amor
Hasta a un roble torcer,
Las olas inclinándose
Ante usted.
Tener cautivo
El corazón de una niña
Eternamente a tu merced.
Sos el único que puede
Convertirme en caracol,
Y en el arrastre
De la estela enamorada
Rogar siempre
Un poco más de vos.
De más está decir
Que sos el único hombre
En la tierra del que busqué
Su aprobación,
Como si el lograr
Que me quisieras
Fuera la pieza final
Para completar mi vitreaux.
Si ya no estuvieras
Las arañas de mi cama,
Por la noche no me picarían
Como a un cuerpo con vida,
Tejerían a las anchas
De mis caderas,
Como una casa abandonada.
Un eco chocando
Con las paredes,
Un poema sin voz
Gritando entre renglones
Que alguna vez
Se meció entre las hojas
De apacibles cedros y robles,
Que hoy son tumbas de libros
Como un templo
De su esencia despojada.
Eso sucedería
Si ya no estuvieras
En la esquina de mi cama
En la cima de mi alma.
Amar es encontrar
A quien tenga
La ficha para armar
Tu rompecabezas,
Y sos el único
Que lo puede completar.
Corazón de viento
No juegues más
En tu vaivén de olvido
La memoria sí cruza el mar.
Venimos del mismo nido
Ay, la sangre
No se puede trocar
Aunque las flores
Se reverencien
En tus pasos,
Aunque los soles
De otros mundos
Te envíen sus rayos,
No, la sangre
No se puede trocar.
Me prometiste
Que todas las demás
Pasarían,
Como pasan
Las fases lunares,
Como cambian
Las estaciones,
Se irían
Como viejas hojas
Marchitas
En los árboles,
Y que nunca
Sería eterno
El perfume
De esos jazmines,
Me juraste
Que sería
La única mujer
Que perduraría.
Y estoy huntada
De pétalos de rosa,
Mi cuerpo
Tiene tallado
Promesas hermosas
Palabras tuyas
Que no borra el tiempo,
Estoy reservada
Cual muñeca
De colección
En su caja original
¿Cuando será el día
Que romperás
Este cristal?
La sangre
No se puede trocar
Aunque sos
El único
Que tiene ese poder.
Los ríos dan
Marcha atrás
Por seguirle
El paso a tus pies,
De amor podes
Hasta a un roble torcer,
Las olas van
Inclinándose
Ante usted.
Tendrás cautivo
El corazón de una niña
Eternamente a tu merced,
Tendrás un nido roto
Por siempre esperándote
En la esquina de mi cama
En la cima de mi alma.
Julieta Iallorenzi


27/04/2025

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