Lo que más adoro
Del mundo
Son las flores
Y el viento,
Y eso no lo encuentro
En una cama
Con cadenas,
En cuatro paredes
Encerrada,
Soñando con soles
Que me rescaten.
No lo entenderías,
Desde entonces
Para amar
Tengo que escapar,
El único refugio
Es mi soledad.
Atrapada en la cárcel
De otro cuerpo
Tuve que correr
Más rápido,
Gritar más fuerte
O rasguñar
Aun más feroz
Cuando hubo tiempo,
Los segundos son años
Y los meses, siglos
En el infierno.
Me pregunto porque
Los hombres tienen
Dos manos
Que solo sirven
Para pegar o abusar.
¿Sabrán que existen
Las caricias?
Otra forma de tocar.
Hay personas
-de tan monstruosas
solo llegan a criaturas-
Que la única
Marca que sellan
En las pieles
Son las cicatrices.
No tener miedo
No hace que deje
De existir el peligro,
Solo cambia la forma
De reaccionar,
Es otro andar…
Sin parálisis de espanto,
Sin embargo
Nos destina
Al mismo lugar.
No tener miedo
En la pasarela
De las calles
No me aleja
De la ruta del monstruo.
Preferiría morir
O matar,
Con tal de no revivir
Algo así.
Si otra vez
No me dejan salir
Esto se va
A convertir
En un mar de sangre,
Y no será de la mía.
Ya no seré víctima de nadie.
No es una amenaza
Es una promesa
Hacia mi misma,
Una voluntad
Que estoica
Se inmortaliza.
Ésta es una poesía pobre
Como los latidos
Huecos y viscerales
De esos ruines corazones.
Escribir
Es otra forma
De sublimar.
Es darle letra
Al aullido,
Es explicar
Lo que fue censurado.
Es el escudo
De quien yace
En el cementerio
Desnudo.
La literatura,
Hoja donde guardo
Lo último que me queda
De ternura,
Es un mantra
De eternidad.
Escribir es otra forma
De olvidar,
Que todo mal
Habido y por haber
Se repetirá
Si abro la puerta,
Si giro en la calle equivocada,
Si atiendo esa llamada,
Si no vivo alerta.
Con la hoguera encendida
En este eterno incendio
Donde quemo
En defensa propia,
Y para quemar
Me consumo por dentro.
¿Será el alma
Un recurso limitado?
Será la ceniza
La única huella y recuerdo
De que he batallado.
Cuando los enemigos
Eran colmillos,
Fui agua
Que inunda
Sin que la puedan
Sostener.
Y luego se volvieron
Frascos…
Cuando fueron red
Fui aire,
Para que
No me pudieran retener.
Y después
Se convirtieron
En aspiradora…
Que succiona
La esperanza,
La vitalidad,
Y la historia.
Asesinos
Que no solo
Quitan la vida
Sino la memoria.
Inquisidores
Que no solo
Destruyen el pueblo
Sino el templo,
Porque son
Depredadores
De la carne
Y lo sagrado.
Son vampiros
De la materia
Y la sustancia,
Ladrones
Del cuerpo
Y la esencia.
Han robado todo
Menos esta nota.
Morí luchando,
Luché por vivir.
Escribir es otra forma
De sobrevivir
Entre el aquí y el allá.
Aunque mi existencia
No sea un tal vez,
Sino un jamás.
Como un sigilo
De magia blanca
Lo digo una vez más
En cada escrito
Yo vislumbro
Una luz violácea
En cortocircuito,
En cada poema
Yo recito
Un mantra
De eternidad.
Julieta Iallorenzi
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