EL ALMA SE LIMPIA DE SAL

EL ALMA SE LIMPIA DE SAL


El alma se limpia de sal.
Y los viajeros son
Flores de cerezo
Titilando en suspenso,
Abrazando el descenso,
Flotando hacia el olvido,
Volviéndose blancos.
Blanco como todo acto
Que acaba en intento,
Como todo manto
Que guarda lo muerto.
Mientras tanto
Beso el viento,
Anhelando un contacto
Que deje impresa
Una huella de bondad.
La vitrina de mis ojos
Al ver las propuestas
Solo registra vanidad.
¿Habrá quien toque esta piel
Que no sea de forma
Violenta o libidinosa?
¿Habrá quien
En un mundo de espinas
Me destine una rosa?
Aun hay un diamante
Que cuelga de mi lagrimal,
Aun hay un tacto de ternura
En este cactus carnal.
La memoria de mi cuerpo
Solo describe el infierno,
Cuando al rosado
Lo destiñeron al negro.
Hay sangre y rezos
Que tapan de súplicas
Sin testigos
Mis tristes destellos.
Aun hay joyas escondidas
En el fondo desolado
De mi caja de cristal.
Ellos solo son
Carteles de desvío,
Derroche sentimental,
Rotos peldaños
Por los que desfilo
Y acabo en tropiezos.
Esparcidos en el suelo
Mis pétalos de cerezos,
Abrazando el recuerdo
De añeja felicidad,
Como un amuleto
Contra este mal.
Se eclipsa el Sol,
Duerme la estrella
Que me guía,
Aulla el depredador
Y con su cántico mortuorio
Apaga mi poesía
-Susurro hacia un Dios
Con sordera-
La locura es un baile de ballet
En silla de ruedas,
Es una escultura
Desprovista de manos,
Es una carta de amor
Escrita en los astros,
Es un sueño
Del que nadie despierta,
Es una atalaya de oro
Para el quien con ímpetu
Su soledad conquista,
Y encuentra grabado
En su onírico
El sello de su espíritu.
Cambió el sentir
Por el saber,
Cambió el amor
Por sobrevivir.
Hasta la última flecha
Le rompieron a Cupido
Entre desear y acceder
Yace amplia la brecha.
Conservó su arco
Ya vuelto guadaña,
Ahora nada lo abraza
Y tampoco lo punza,
Nada lo roza, ni daña.
Ninguna bífida oratoria
A este querubín lo engaña.
Yo guardo en mi ser
La punta de su flecha,
Como un talismán
Que me recuerde
Que su afecto fue real.
La noche sisea
Como serpiente
Reptando en busqueda
De un ser viviente,
Encarnada la muerte
Se desliza rastreando
La copa de lo vital,
Un nuevo recipiente,
Las flores de cerezo
Gritan mudas de miedo
Besando el suspenso
Y comienza el ritual…
El alma se limpia de sal.
Julieta Iallorenzi


11/09/2025

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