Húmedo el corazón por la sangre que tanto camina dentro de mí.

Una sangre erizada por la fama de mi humanidad.

Me ha costado, pero he aprendido a perder.

La muerte ya me ha visitado con sus ojos sinceros.

Se deleita, pero guarda entre dientes nuestro tiempo.

Aprendí a levantarme más allá de los golpes.

Más no recogí flores para ocultar mis heridas.

Aprendí a ganar. Y más allá de ganar está el mantenerse.

Incrédulo al creer en un final.

Todo avanza, todo progresa y se actualiza.

Y cuando todo va terminando… Nace nada. Dentro de ella, el universo infinito.

Vengo de la nobleza y de un barrio escamoso.

Llegué para quedarme encantado con la vida.

Rodeado de interrogantes y con sus entrañas tejidas de sorpresas.

Camino con la bendición de mamá.

Invocada hacia la trinidad y forjada desde el más fuerte amor.

Me protege la fuerza de mi padre.

Me enseñó a luchar siendo yo.

Haciendo virtudes ante el espejo.

Al mundo le pido que no se desanime.

El contrato de caducidad se encuentra grabado en un papel desde que existe el ayer.

Nuestra garantía más valiosa.

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