EL ROSTRO DEL ASESINO


Un joven en un pueblo
Frío y lejano,
Le gritaba
A cada habitante
¡Estoy muerto!
¡Estoy muerto!
Y nadie le creía,
Pues lo veían
Parado frente a ellos
Hablándoles.
Siguió repitiendolo
Hasta que una noche
De Samhain
Un enmascarado
Le dijo:
Te pondré a prueba,
Si estás muerto
Muéstrame tu tumba.
Caminaron juntos
Hacia el cementerio,
El chico muerto
Le mostró su tumba,
El hombre le dijo:
«Yo te creo, creo
Que estás muerto»
El joven al fin
Se preparaba
Para despedirse
De este mundo,
Comenzando
A desintegrarse,
Listo para unirse
Al sin retorno.
El hombre añade:
Creo que estás muerto,
Lo sé,
Porque yo te asesiné.
Empieza a profanar
Su tumba, primero
Raya su lápida
Para que el difunto
No tenga nombre,
Ni recuerdo, luego
Excava en la tierra,
Guardando
En una bolsa
Sus huesos.
Y le dice,
Ahora tus restos
Son de mi propiedad
Y harás lo que me plazca
Por toda la eternidad.
Y así obliga
Al chico muerto
A matar a otras personas.
No lo ven, creen
Que fue el miedo
El que los detuvo
En la mitad
De una avenida transitada,
Creen que fue
El viento que los hizo
Resbalarse sobre un cuchillo.
El hombre obliga
Al fantasma a matar por él,
Para que sus víctimas
Jamás descansen en paz,
Y no reconozcan
El rostro del asesino.

Julieta Iallorenzi

22/09/2025

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS