Un joven en un pueblo Frío y lejano, Le gritaba A cada habitante ¡Estoy muerto! ¡Estoy muerto! Y nadie le creía, Pues lo veían Parado frente a ellos Hablándoles. Siguió repitiendolo Hasta que una noche De Samhain Un enmascarado Le dijo: Te pondré a prueba, Si estás muerto Muéstrame tu tumba. Caminaron juntos Hacia el cementerio, El chico muerto Le mostró su tumba, El hombre le dijo: «Yo te creo, creo Que estás muerto» El joven al fin Se preparaba Para despedirse De este mundo, Comenzando A desintegrarse, Listo para unirse Al sin retorno. El hombre añade: Creo que estás muerto, Lo sé, Porque yo te asesiné. Empieza a profanar Su tumba, primero Raya su lápida Para que el difunto No tenga nombre, Ni recuerdo, luego Excava en la tierra, Guardando En una bolsa Sus huesos. Y le dice, Ahora tus restos Son de mi propiedad Y harás lo que me plazca Por toda la eternidad. Y así obliga Al chico muerto A matar a otras personas. No lo ven, creen Que fue el miedo El que los detuvo En la mitad De una avenida transitada, Creen que fue El viento que los hizo Resbalarse sobre un cuchillo. El hombre obliga Al fantasma a matar por él, Para que sus víctimas Jamás descansen en paz, Y no reconozcan El rostro del asesino.
Julieta Iallorenzi
22/09/2025
OPINIONES Y COMENTARIOS