No saben que somos como
El queroseno inflamable
Y que al quemarnos arderán
Por una lumbre inigualable.
Lo ustible de su ira
Que el ominoso ignora;
Se requieren más que dos palillos
Para encender mi hoguera.
Y de sus manos no llegará
Mi sepulcral hora.
Porque se cruzaron la muerte
Y sus ansias de matar
Se encontraron como pólvora
Con el incendio de mi ser.
Mi venganza será
Seguir existiendo
Como una llama eterna
De zarzal que jamás
Se irá consumiendo.

Julieta Iallorenzi

17/09/2019

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