El agujero negro
Lo mejor de mí
Se llevó.
Le arrojé fuego
Y me quemó,
Le vertí agua
Y me inundó,
Le presté una estrella
Y su brillo robó,
Le di un pañuelo rojo
Y se coronó,
Le regalé un dibujo
Y se lo tatuó,
Le mostré un cielo
Y lo fotocopió,
Le canté una canción
Y la rebobinó
En un buclé eterno,
Le recité un soneto
Y lo hizo cuento,
Le confesé mis traumas
Y los hizo suyos,
Le revelé mis miedos
Y me dio otros,
Le desnudé mi belleza
Y la deformó,
La abrí mis pasiones
Y destiñó sus colores,
Le leí mi poesía
Perfumé su veneno
De mi ambrosía.
Le di la inmensidad
Y se desbordó
No todo
El agujero negro
Absorbió.
Aun me queda
Esta semilla umbría
Del que su fruto
Es una rama torcida,
Aun me queda
Este zumbido
De la tierra
Vibrando bajo,
Aun me queda
La tristeza,
Manto azulado
Como mis venas
De la realeza,
Aun me queda
La innovación,
La chispa magnética
De la revolución interior,
La fuente grotesca
De la creación,
El espiritu levitando
Frente a un oscuro Sol.
Que me ve completa
Que sabe la historia verdadera
De quien fui y quien soy,
Quien sos y quien pareces
Más allá del relato
Todo lo que rozas perece,
Todo lo que toco florece.
La luz se ve, no se explica,
Se siente, se encarna,
No se modifica.
El agujero negro
Lo mejor de mí
Se llevó,
Sin saber que
Ese tesoro
Trae consigo
La maldición,
Y mi don
Está en la sombra,
En el oscuro Sol,
En la nada mística,
Donde hago mi magia
Y todo se gesta,
Donde jamás pierdo
Ninguna apuesta,
Donde las almas
No dejan pistas,
Donde brotan
Las poesias
Como enredaderas
Siniestras,
Donde aún quema
Mi luz titilante
En el vórtice nocturno.

Julieta Iallorenzi

29/11/2025

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