Dios no es hombre,
ni mujer.
Es el instante preciso
donde nace la inspiración,
la fuerza que vibra
en todo lo que existe, en respiración y en pasión.
Es amor sin forma,
presencia sin nombre,
un misterio eterno
que no vive en libros ni iglesias,
sino en aquello
que habita dentro de ti, como la risa de un niño por la mañana con deseos de existir…
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