Sos tan hermoso que cuando te observo Veo más allá de tu carne, Te contemplo como a una obra de arte. Cuando te observo veo Lo fugaz del sentimiento, Un templo al culto de lo incierto, Un cometa azul que no puede alcanzarse, Y si se alcanza ha de desintegrarse Como polvo de astros en mis labios, La materia de los sueños Que se esfuman al despertarse. Sos tan hermoso que ya no puedo mirarte, Solo soñarte con los ojos abiertos Teñidos del rojizo matiz de Eros, Solo soñarte, hasta que el mundo colapse Y para amar sea tarde. Ojalá tu espejo supiera El deseo que te confieso, Por vos, tan hermoso que sos, Hasta el mismísimo Adonis, De amor caería tieso. Dios estaba loco cuando creó el mundo, Y yo también, como para derrumbar mi vida Por rozarte un segundo, Un pestañeo para el universo, Un suspiro de rezos, Que comprima en su atmósfera Todos los huesos de aquellos Que se desarmaron De tanto amor que sintieron, Aquellos cuerpos Como templos destruidos por sus deseos, Exhalo en mi aliento los anhelos Más profundos y etéreos, Los sentimientos que alimentan Al cosmos entero. Y caen sobre vos, Como uvas de cornucopia infinita, Como perlas, rubíes y zafiros, Como flores de fragancia exquisita, Como ángeles enamorados y caídos. Todas sus flechas yacen en tu pecho helado, Paradoja amatoria, todo el mundo te ama Y tu solo de ti mismo te has enamorado. Tu corazón, un tesoro inexplorado. Te observo como lo haría una poeta, Con la mirada gélida Raspada por la disgregación De la existencia, La cicatriz de la sapiencia, De la experiencia su grieta siempre abierta, Y al mismo tiempo, Con el alma de una niña risueña, Que aun tiene el volar por meta, Portando el collar de la eterna inocencia. Me quedo mirándote fijo Hasta el fondo de tu alma, Y te retruco hasta la muerte, Me quedo mirando fijo a la muerte Descifrando el truco de tu alma. Te describo como lo haría toda poeta, Mitad viva, mitad muerta, Contemplando más allá de tu carne, Viendo el castillo De nubes fosforescentes, La fortaleza de cristal, El templo espectral, La mezquita de diamantes, La construcción de tu ser, La maqueta de tu esencia, Como un museo de arte, Como una oda a lo que aun no existe. Te observo como una poeta, Con dolor borbotando Como vidrios por las venas Que se vuelven tinta espesa, Te observo como una poeta, Con el magnetismo De los soles de otros planetas, Te observo como una poeta, Con los ojos cerrados, Mitad viva, mitad tuya, mitad muerta. Podría levitar frente a ti Y no te sorprendería, Podría hacer que brotaran Flores de tus neuronas Y no te conmoverías, Podría reparar tu vida En una caricia Y no me agradecerías, Podría excavar tu corazón Y jamás a ti llegaría. Aun así me fascinas Sin importar cuanto lo evite, Me resaltas, como lo hace Una gota de sangre En medio de la nieve. Tu solo observarás en mí Una larga y críptica cabellera, Como un manto desesperanzador, Que esconde tragedias De toda forma y color, Me oculto porque sé Que a los supervivientes del horror Solo nos depara un destino peor. Solo verás un rastro de lágrimas Como las babosas que dejan su estela, Yo tengo por huella la tristeza, Solo verás mi alfiler Que punza los corazones Para que brote la verdad De sus interiores, Solo verás entre mis piernas Sin espinas las rosas, Solo verás tatuado en mi cuerpo Promesas hermosas, Solo verás las fracturas Como sellos de castigos Por no corresponder A quienes me pretendieron, Solo verás en el centro de mi pecho, Envuelto en seda, mi sentir apolillado, Con agujeros (como mi amor No lo conquistaron, lo destruyeron) Solo verás mi marmorea piel violeta, No verás mi resurreccion diaria, La estoica fuerza, No verás el magma en mis entrañas, La inspiracion infinita, Mi alma hereje, jupiterina, inquieta ¡No verás a la poeta, solo veras mi lápida Y no llegarás a leer la letra! Volveré, volveré, volveré, Siendo fantasma Con mi ectoplasma Más poemas te dedicaré. Volveré, volveré, volveré Y siendo un humano diluido En el viento del olvido, Con amor atemporal te observaré. Como lo haría una poeta, Como flor de passionaria marchita, Que siempre fue tuya en las primaveras En las que simulabas que me querías De forma completa y que parte De tu hermosura en mí afloraría. Solo observarás pasar una estrella fugaz Y no llegarás a ver en su faz «Julieta» Solo verás mi lápida en la bóveda magenta Y no llegarás a leer la letra, No verás a la poeta. Con una pluma de colibrí Te rasguñaré, Con un suspiro Los vidrios En tu espejo de Narciso Romperé. Plantaré semillas en el vacío Y tu mundo interno Reinaré. Será tan dulce el escrito Que te doblegue, Será tan tierno el poema Que por dentro te parta. Que te entre, que te revuelva, Que te anide, que te quiebre, Y que hasta Dios de ti se olvide. Como lo haría una poeta En una alabanza A lo que ya ha muerto, En una oda a lo que nunca Ha nacido, En un poema dedicado A lo que aun no existe. La obra maestra de arte Es la que aún no se ha creado. Como lo haría una poeta La muerte palpitante Y la innovación constante De mundos quiméricos De sueños distantes Son mi legado. Me observo como lo haría Una poeta; Mitad viva, mitad mía, mitad muerta.
Julieta Iallorenzi
22/07/2024
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