¿Por qué siempre me viene tu recuerdo?

¿Por qué siempre me viene tu recuerdo?

Siempre fui una fantasiosa del amor; se puede decir que Disney me tenía mal acostumbrada a creer que el amor de película también se cumple en la realidad. Hace unos meses aún lo pensaba. Sin embargo, como todo lo bueno o no tan bueno, siempre se acaba.

Dejé de recibir tus llamadas, tus mensajes, tus reacciones en redes sociales. Me pregunto cómo una persona que ha sido mi confidente puede convertirse en un desconocido. Cómo he tenido que dejar de normalizar contarte mis días y mis preocupaciones. Pero supongo que eso no es conveniente cuando, para la persona al otro lado del teléfono, ya no importas.

Siempre es más fácil dejar ir cuando eres el primero en marcharte. Nadie habla de las noches en vela, de las preguntas sin respuesta y de las lágrimas que se derraman cuando tú eres el último que se queda.

La gente me sigue preguntando por ti, cómo nos va juntos. Me duele tener que negar con la cabeza, porque las palabras no salen de mi boca. Aún duele más cuando ese mismo gesto lo hago en las comidas familiares, en las cuales tu nombre ya resonaba.

Me duele tu recuerdo. Me duele saber que es tan sencillo buscarme y que no lo hagas. Me duele que te hayas ido, pero más que no vayas a volver. Me duele pensar que encontrarás a otra persona que pueda darte más amor del que te di. Aun así, te aseguro que el mío no cabía en los ventrículos de mi corazón. Me queda esperar a que el dolor desaparezca, igual que tu presencia y tus actos de cariño.

Ahora puedo decir que somos dos perfectos desconocidos.

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