Para Laura. Al cobijo de un Eguzkilore

Para Laura. Al cobijo de un Eguzkilore

Se han ido posando

las certezas

sobre los párpados claros

y los cabellos negros,

sombras apenas

bajo la luz

que sostienes.

Ya no gravitas

alrededor,

sino que giras

sobre ti misma,

cada vez más serena,

como arcilla

en un torno,

en las manos

del alfarero.

Como estrella de tu Norte

que iluminase un sendero,

miramos hacia ti

y, sin saberte aún sagrada,

llevas en las manos

una llama que nace

del mismo centro

de tu latido, lento  firme

inevitable 

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