Populus Docilis

JOSE E DIAZ
pueblo manso de mirada baja,
que bebe el opio dulce de las sombras
y agradece la cadena que lo ata.

Le muestran el látigo
y lo llaman revelación divina;
le niegan el pan
y bendice la mano que lo priva.

Tiene boca,
pero guarda silencio
como un templo abandonado
donde murió la verdad hace siglos.

Tiene ojos,
pero teme mirar;
porque ver es despertar,
y despertar duele más
que vivir arrodillado.

Camina dormido
el que un día despertó,
y al contemplar la herida del mundo
prefirió volver a cerrar el alma.

Populus docilis,
multitud de fe prestada,
que cambia libertad por calma
y dignidad por migajas.

Porque protestar exige fuego,
y el fuego consume el miedo;
pero el conformismo ofrece almohadas
para dormir dentro del infierno.

Así marcha la ciudad:
con rezos en la boca
y cadenas en las manos,
confundiendo obediencia
con salvación.

Y mientras la verdad golpea las puertas,
el pueblo baja la cabeza…
y llama paz
a su derrota.

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