La vida?

¿La vida qué, al lado de la muerte, si es tan intemperie y tan efímera?

Tan frágil que parece deshacerse con el roce del tiempo, con la brisa de una tarde cualquiera, con la mirada indiferente de alguien que no supo vernos.

En el vaivén de las cosas, de las emociones y los entornos, siempre reinan sentimientos y acciones que nos hacen sentir vivos, latientes, profundamente nosotros.

Tan nosotros, que a veces duele.

Tan nosotros, que el latido se confunde con el miedo de perderse.

Pero.. ¿y si ese reloj de arena, el mismo que nos acompaña silencioso, que nos desgasta la vida poco a poco, se acaba?

¿Qué es de nosotros en ese instante?

¿Dónde queda todo lo que fuimos?

¿Dónde se esconden nuestras felicidades, nuestras rabias, nuestras risas y esperanzas?

¿Dónde habitan los abrazos que no dimos, las palabras que no dijimos?

¿Es realmente una luz la que nos avisa que hemos muerto?

¿Una luz ardiente, efervescente, dorada y candente?

20 realmente no hay luz?

¿Y solo hay silencio?

¿Y frío?

¿Y olvido?

Tal vez no hay final glorioso.

Tal vez solo nos volvemos un eco, una brizna de lo que alguna vez nuestra alma fue.

Una sombra,

una silueta borrosa en la memoria de alguien que nos amó.

Y con el tiempo… hasta esa sombra se desvanece.

Porque la brisa borra todo.

Porque la vida no se detiene a mirar hacia atrás.

Y nosotros..

nos volvemos eso que alguna vez fue.

Un instante.

Un recuerdo leve.

Un suspiro perdido entre los Dias..

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