FLORECEN LAS RESPUESTA

FLORECEN LAS RESPUESTA

SANDRA BEDOYA

24/05/2026

Miro mi taza de café que me trae el mesero, me guiña un ojo me percato de su coquetería, y me agrada que lo haga, mi estomago le gusta esta sensación que llevaba bastante tiempo sin sentir, observo pasar las parejas, ancianos, niños, señores, jóvenes, como ríen, como se tocan, como sus rostros reflejan esa felicidad que hace mucho no siento. Tomo mi café con ligereza, cojo mi chaqueta y salgo de la cafetería que recurrentemente he visitado las ultimas semanas, pero no entiendo porque sigo viniendo a este particular lugar.

Después de caminar 30 minutos por el emblemático central park llego por fin a mi apartamento, al entrar escucho ese sonido que tanto me altera, observo que ha llegado antes que yo, miro la hora y noto que he pasado mucho tiempo en la cafetería, tomo una bocanada de aire y decido saludarlo alegremente como lo he hecho por mas de ocho años, pero mis emociones están muertas, no hay nada que me anime, todo es tan plano, miro sus ojos quizás encuentre lo que tanto he buscado pero no hay nada, absolutamente nada.

Comienzo hacer la cena, el ruido sigue alterando mis sentidos, como siempre prefiero callar y seguir, cenamos como de costumbre mientras que se habla de lo sucedido sobre el día, contemplo sus movimientos y sus labios como vocaliza cada frase pero no entiendo lo que dice, ¿Qué me pasa? ¿Qué le han pasado a mis emociones? Doy un salto de alerta por la hora y me encamino al cuarto. Deseo solo acostarme porque se que mañana tendré un día para encontrar una solución a lo que me ocurre, como es de costumbre coloco mi cabeza en la almohada y me desconecto.

El reloj suena a las 5:00 am, la pereza se apodera de mi cuerpo, No quiero entrenar me dice el cerebro, pero mi loca disciplina que he adquirido me obliga hacerlo. Como de costumbre, doy lo mejor, dándome esos ánimos de chica fuerte, pero el vació es inmenso, me arreglo para el trabajo, las horas van pasando y termino como siempre en la misma cafetería, queriendo responder mis preguntas todo lo que llevo pensando, mis vacíos, que no se llenan con caricias, besos y abrazos, siento que estoy rota pero ¿Que paso conmigo? ¿será que me perdí?, ¿Que paso con mi pasión? mi chispa mi belleza, mi juventud, mi alegría, me desconozco, abro el celular y miro esas imágenes que había ocultado por mas de 6 meses, contemplo como mi novio sostiene conversaciones y aventuras con varias mujeres por meses y no he tenido el valor de terminar con la relación que me esta acabando, físicamente y moralmente me estoy perdiendo como lo he permitido, como me mira a los ojos, y no hay un atisbo de mentira. Me resulta hasta difícil de creer pero si no fuera por las pruebas que tengo, esos pantallazos donde se escribía con tantas chicas y relataba con sus amigos como las devoraba en la cama que comparte conmigo. Por fin me permito llorar, de sentir esa tristeza que quiere invadirme y no lo he permitido, el café se enfría, la cafetería ya esta cerrando, sin ganas de caminar tomo un taxi, mi cabeza se inunda de preguntas, ¿Como acabo con esta relación? ¿Como empiezo la conversación? ¿Muestro las pruebas?

Tomo mucho valor para bajarme del taxi, ingreso a mi apartamento y mis ganas de no verlo se hacen nulas, cuando el con una sonrisa me recibe y me carga entre sus brazos, no tengo ganas de nada, ni de discutir, solo me siento vacía, me acuesta en la cama y enseguida me devora la boca, acto seguido me retira la ropa, las lagrimas comienzan a salir y no paro, estoy incontrolable, el deseo por el se convirtió en asco y fastidio.

Desesperada le grito que pare y que no quiero que me toque, me siento asqueada, utilizada, comienzan a florecer las respuesta que tanto he buscado.

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