Estoy buscando todo lo que parezca un pájaro;
un par de garras finas,
cabeza afilada,
dos elegantes alas con la manía de repetición,
y su música ancestral.
Estoy hurgando minuciosamente, todo lo que se asemeje a un hombre;
caminar erguido,
con algo afilado y recio entre sus manos,
hablando en un lenguaje
que ni los arbustos pueden comprender
y repitiendo de memoria:
«la vida es una promesa que no se puede postergar».
OPINIONES Y COMENTARIOS