Era una mañana fría de agosto, ya había salido el sol hace un par de horas y se tapaba suavemente con las nubes. El día estaba húmedo y pesado. A esa hora llegaba el micro escolar a la puerta del colegio. Bajaban los chicos con las mochilas y los libros, corriendo apurados. Se sentía el bullicio. Entraban todos conversando al colegio con prisa. Ahí estaba Micaela que recién salía de su clase en la escuela. Decide dejar sus cosas en el lóquer y pasar al baño. Estaba bastante estresada porque tenía que dar un examen de física muy difícil dentro de unas horas, y había pasado toda la noche en vela preparándose, pero no lo suficiente como ella pretendía.
Del otro lado del pasillo caminaba Ambar alterada, se había peleado con su novio, no podía parar de llorar atormentada, habían tenido una discusión muy fuerte con él y a pesar de todo no quería perderlo. Habían estado juntos desde el prescolar, y a pesar de sus diferencias y de los desacuerdos constantes, ella sentía que era su verdadero amor.
Ambar entra al baño de un portazo, y va directo al lavabo a mojarse la cara sollozando intenso mientras se suena los mocos, se seca la cara con papel y entre lágrimas grita: “¡Porqué me pasa esto a mí!”
Micaela entra detrás de ella al baño, usa el inodoro observando a Ambar desde la ranura de la puerta con interés. Camina despacio entre los cubículos hacia ella, le toca el hombro y le pregunta: “¿Estás bien?”
Ambar: “¡No, mi vida es un desastre!”
Micaela: “¿Por qué?”
Ambar:” Es… es mi novio…, estábamos caminando por el parque y yo me tropecé y el en vez de ayudarme se río y después son sentamos en una cafetería y a penas intento tomar mi primer sorbo de café le llega un mensaje de mi propia amiga que le decía: “¿Dónde nos vemos?”, le dije: “¿Qué es esto?” y me dice: “Es que quiere que la ayude con una tarea.” Le dije: “¡Decime la verdad!” y el me dijo: “¡Te digo la verdad!”. Pero no le creí y me fui enojada. Y por supuesto que le deje a él que pagara la cuenta, era lo que le correspondía por actuar mal.”
Micaela:” Te entiendo, pero si él te ama de verdad no te debería ocultar nada, por otro lado, quizá dice la verdad. A veces los hombres son un poco tontos. Deberías probarlo a ver qué hace. Yo también estoy mal.”
Ambar:” ¿Y a vos que te pasa?”
Micaela:” Estoy mal: pase toda la noche estudiando para el examen de física y no entiendo nada. Encima es en menos de una hora y siento que me vuela la cabeza, estoy re estresada. No sé, es una profesora que cuando habla no entiendo nada, veo que esto es toda una locura. ¡Ah no aguanto más!”
Ambar:” Bueno tranquila no es el fin del mundo hace lo que puedas.”
Micaela:” Parece tan fácil cuando lo decís así…”
Ambar:” Esté mundo es tan complicado… No puede pasar ni un solo segundo en el que no pase algo y me estresa cuando eso puede llegar a ser algo malo…”
Micaela:” Si, totalmente. Y encima a nuestra edad que ya no somos niñas ni tampoco grandes, el mundo no nos entiende…”
Ambar:” Y Lo peor es que todos quieren competir, y siempre están los que quieren ser mejores que todos.”
Micaela:”¡Uff!”
Ambar:” ¿Y si te haces un machete?”
Micaela:” Si lo pensé, pero no animo la profe es re bicha, me va a pescar.”
Ambar:” Dale Mica vos no sos tonta algo se te va a ocurrir. Tengo una idea, hace una cosa: aprovecha que tenés pelo largo ponete auriculares y yo me quedo con tus apuntes y te voy soplando.”
Micaela:” No es mala idea, pero esa profe está en todo, me descubre y estoy en el horno.”
Ambar:” Algo hay que hacer.”
Micaela: “El problema es que si repruebo tengo que pasar todo el verano estudiando y la verdad yo me quería ir de vacaciones con mis amigas.”
Ambar:” Entonces hay que hacer algo enserio. Ya se: hay un chico del otro curso que tiene un reloj inteligente, eso nos puede servir.”
Micaela:” Pero: ¡ese pibe es re complicado!”
Ambar:” Tengo la idea de que vos le re gustas: Si le das un beso va a aceptar.”
Micaela:” ¡Estás loca!”
Ambar:” Dale boluda, no te queda otra.”
Micaela:” Lo voy a hacer, aunque no quiera, pero me vas a tener que pagar con algo.”
Ambar:” ¿Qué? Yo no tengo un peso, pero si querés te regalo ropa linda para salir.”
Micaela:” Trato hecho.”
Ambar:” Hay que agarrarlo después del recreo, cuando nadie se dé cuenta. Acordate: con carpa.”
Micaela:” ¡Hay Ambar! ¡Vos y tus planes!”
Ambar:” Soy la mente maestra, pero puede fallar: ¡Si lo decía Tusam!”
Micaela:” Jajaja, ¡me vas a llevar a la locura!”
Ambar: “¡Ya estás hace rato en la locura, no te cambia en nada!”
Micaela:” ¡Mirá quien habla!”
-Suena el celular de Ambar. –
Ambar:” Mi novio me estás mandando mensajes.”
Micaela: “¿Qué dice?”
Ambar:” Me está pidiendo perdón, dice que quiere verme para hablar. ¿Qué decís? ¿Será verdad que mi amiga lo iba a ayudar con la tarea? ¿O me está engañando?”
Micaela: “Mirá: tenés que mirarlo bien a los ojos, los ojos nunca mienten. Encima vos los conocés desde hace un montón. Otra cosa que nunca falla es el lenguaje corporal, investigá eso y te vas a dar cuenta.”
Ambar: “Si, toda la vida confié en él, siempre lo creí sincero. Nunca fuimos la pareja perfecta, pero él es buen compañero y siempre está. No es la primera vez que nos peleamos. Es lindo crecer al lado de él. Pero bueno después de todo cada uno tiene su vida.”
Micaela: “Fijate: si él te es sincero sería lo ideal, pero si te miente y lo amas de verdad vas a tener que pensar en la idea de perdonarlo o no. Ay el amor… el amor…”
-Se empiezan a maquillar. –
Ambar:” Yo me voy a poner linda para que mi novio no se resista y vos te vas a poner linda para conseguir ese reloj.”
Micaela:” No me parece mala idea tampoco esto. ¿Dónde aprendiste a maquillar tan bien?”
Ambar:” Tengo muchas hermanas y es lo que más nos gusta hacer.”
Micaela:” Que genial, yo soy hija única y toda mi vida soñé con tener hermanos o hermanas. Por eso siento que mis amigas son como si fueran mis hermanas.”
Ambar:” Que interesante, yo desde chica viajo en barco: mi papá es marinero. Gracias a eso conocí muchos lugares: desde la selva venezolana hasta las maravillas arqueológicas del Perú y los fiordos de Noruega. “
Micaela:” ¡Guau!, increíble.”
Ambar:” Se dice que en el mar puede pasar cualquier cosa. Que allí habitan todo tipo de seres. Que la marea es el suspiro del propio mar y que la espuma se lleva con ella los anhelos da cada persona estuvo cerca de él. Que si recolectas caracoles y aprendes la forma perfecta de tirarlos al agua y que reboten más de cinco veces una sirena puede cumplirte un deseo. Que cada criatura marina comprende el ir y venir de las cosas que pasan en el mar.”
Micaela:” ¿Y eso es verdad?”
Ambar:” No lo sé, es solo un rumor.”
Micaela:” Suena muy bien, yo intentaría lo de tirar los caracoles.”
Ambar: “Naufragar es lo que se me da como común, mi vida no fue como la de las otras chicas, viví en barco de ciudad en ciudad, siempre en una escuela distinta, es la primera vez que estoy en esta, vine porqué mi mamá es de esta ciudad y quedé al cuidado de ella. Espero ver a mi padre a fin de año. Quien sabe en qué lugar voy a parar.”
Micaela: “Que interesante. Mi vida es bastante diferente: Nací en un pueblo alejado a afueras de la ciudad. Mi padre es abogado y mi madre contadora. Con mis vecinos nos conocemos todos. Es un ambiente muy cálido. Siempre estamos de fiesta, nos reunimos a festejar todos los cumpleaños y siempre hay reuniones en las distintas casas del barrio. Estoy acostumbrada a mismas calles y a la misma gente. Nos juntamos siempre con mis amigos del barrio a ir al único club que hay, que está a diez cuadras de casa. Nos gusta hacer deporte, jugar a las cartas en las reposeras al borde de la pileta; nadar, jugar a “Marco Polo” o tomar helado en el buffet.”
Ambar:” ¡Si!, Yo me quedaba en la borda viendo el ir y venir de las olas, pensando en la inmensidad del mar y en cuantas cosas habrán pasado en él. Mi novio también era hijo de otro de los marineros. Por eso la pasábamos siempre juntos y como no siempre había señal de Wifi, nos entreteníamos con lo que teníamos. Inventábamos historias, jugábamos a esconder cosas en el barco y que el otro las buscara; nos quedábamos mirando las estrellas mientras nos besábamos, o escribíamos cartas y las tirábamos lejos por el mar.”
Micaela:” ¡Que hermoso Ambar!”
Ambar:” Mientras yo estaba en el barco con mi papá, mi novio y los marineros. Mis hermanas se encargaban de ayudar a mi mamá trabajando, estudiando y colaborando con la casa. Cada tanto nosotros volvíamos y nos juntábamos todos, ese era mi momento favorito, lo que yo esperaba siempre.”
Micaela:” Yo me asomaba a la ventana a la mañana después de que mi mamá preparaba el desayuno para todos, y veía todo el movimiento del barrio: los hombres y mujeres bien vestidos saliendo al trabajo, el vecino de la otra cuadra paseando al perro; la vecina de enfrente con ruleros colgando la ropa en el tender en la terraza, y los pibes jugando al futbol en la plaza. Y me sentía intrigada en que estaría pensando cada uno de ellos.”
Ambar:” Desde que estoy en el colegio sos la primera persona que me habla enserio Micaela.”
Micaela:” Me pasa Igual Ambar. Esta ciudad es muy distinta al pueblo donde crecí. Me sorprende tanto ruido y tanta gente. Estando acá me sorprende todo.”
Ambar:” Yo estoy acostumbrada al vaivén constante, a ver amaneceres y atardeceres increíbles, y a escuchar historias y leyendas marinas. Nuestras vidas fueron cosas distintas.”
Micaela: “Si, yo nunca me podría imaginar que sería estar tanto tiempo en un barco yendo y viniendo de un lado a otro desde el mar.”
Ambar:” Yo tampoco imaginaria que se siente estar siempre en el mismo pueblo.”
Micaela:” ¡Viste! Igual tengo que admitir que lo disfruté.”
Ambar:” Yo también, si volviera a nacer cambiaría pocas cosas, no sé si todo.”
Micaela:” ¡Ay es que es todo tan subjetivo!”
Ambar:” Totalmente”
Micaela:” Me sorprende como nos entendemos.”
Ambar:” Sos mi otra yo perdía en un pueblo.”
Micaela: “Y vos sos mi otra yo perdida en el mar.”
-Ambas abrazaron y se rieron un rato bastante largo –
-Luego empezaron a sacarse fotos y postearlas en sus redes sociales con el hashtag “Nuevas amigas”-
– Más tarde discutieron sobre las películas y series que habían visto-
Ambar: “No le cuentes a nadie, pero: la última vez que fui al cine la película me dio tanto miedo que me hice pis encima.”
-Micaela se río muy fuerte, Ambar estaba ruborizada. –
Micaela:” Nooo, que papelón! ¿Y qué hiciste?
Ambar:” Lo primero que se me ocurrió: le pedí el buzo a mi novio y me lo até a la cintura. Pobre, hacía un re frío, se lo aguanto. Yo me moría de vergüenza.”
Micaela:” Jajaja, son cosas que pueden pasar. A mí me pasó que un día fui a la pile con mi bikini favorita, me tire de clavado. Y cuando me doy cuenta todos se estaban riendo señalándome y sacándome fotos. Que era: que se me había bajado la parte de arriba de la maya. Una vergüenza. Tarde dos semanas en ir al club de vuelta. No quise usar más ese bikini. Ya no quería saber nada.”
-Ambar se río también mucho-
Ambar: “Un día me pasó que llegamos con mi papá y mis hermanas a una playa solitaria, estuvimos un rato caminando por la arena y por el borde del mar. Y de la nada empieza a caer gente desnuda: era una playa nudista. Y nosotros no sabíamos. Nos empezaron a decir que nos sacáramos la ropa o nos teníamos que ir. Y nos fuimos. No nos la esperábamos.”
-Se volvieron a reír mucho-
Micaela:”! Ay no ¡Qué horror que encima estabas con tu familia!”
Ambar:” Si, no nos podemos olvidar nunca de eso, nos quedó”
Micaela:” A mi me pasó un día que estamos jugando carreras en bicicleta con mis amigos, y de repente decidimos ir por un camino que no conocíamos. Nos tiramos en picada y caímos uno encima del otro con las bicicletas, yo me rompí la rodilla, otro la cadera y otro la pierna y terminamos todos en un hospital internados un año y medio. Y después de más grandes contamos la anécdota, nos reímos y no jugamos más carreras en bicicleta de por vida.”
Ambar: “¡Uhy! ¡Qué fuerte!”
Micaela:” Si, nunca más.”
Ambar: “Un día teníamos en el colegio que presentar un trabajo práctico. Habíamos preparado el material, investigado y hecho una presentación linda. Un compañero llevo el proyector. Lo habíamos prendido. Pero justo daba la casualidad que al lado del salón estaba la cancha de futbol. En ese momento sale una pelota rompe el vidrio de la ventana, le pega a un compañero en la cabeza, lo tira al suelo y el proyector cae encima del maestro. Todos terminan gritando. Se hace un escándalo feo. Y el pibe que había tirado la pelota nos dice: “Perdón chicos.”: Lo queríamos matar. “
Micaela: “¡Qué boludo que era ese!”
Ambar:” Totalmente.”
Micaela:” Con mi familia un día hicimos un viaje a la Selva Misionera. Habíamos salido temprano a la mañana, llegamos a la estación. Tomamos el micro y cuando estamos en el medio del viaje nos dimos cuenta que el micro se descompuso. Y recién iban a llegar personas para arreglarlo los siguientes dos días. Por eso tuvimos que acampar con toda la gente que estaba adentro del micro casi en la mitad de la selva. Al lado de osos meleros, carpinchos, monos y coatíes, ni hablar del yaguareté. Muchos estaban asustados. Pero de alguna forma la pasamos.”
Ambar:” ¡Qué miedo eso!, Yo no aguantaría, espero nunca me pase.”
Micaela:” Si, son cosas que uno no se espera. Era estar siempre estar pendiente de que el mono no te robe la poca comida, o de que no te coma viva un yaguareté. Pero por suerte tardaron un poco menos de lo que esperábamos los rescatistas.”
Ambar:” Eso me un poco más de alivio por ustedes.”
Micaela:” Son cosas de la vida, uno nunca se la espera.”
Ambar: “Estoy muy de acuerdo con eso.”
-Se hace un silencio, Ambar empieza a recordar. –
Ambar:” Recuerdo que cuando era pequeña una de las primeras veces que mi papá me llevó al mar, vi una sirena, estaba a lo lejos sentada en un farallón marino. No fue por mucho tiempo creo que habrá sido menos de un minuto. Pero es algo que nunca podría olvidar. Su rostro era hermoso, sus facciones perfectas. Llevaba el cuerpo lleno de algas y su cola increíblemente genial. Yo estaba muy sorprendida, se fue muy rápido. Es algo que nunca voy a olvidar. No entiendo porqué tanta gente cree que las sirenas no existen. Yo la vi con mis propios ojos.”
Micaela:” Ahora compruebo por vos que las sirenas existen. La verdad tenía mis dudas, ya no las tengo.”
Ambar:” Si, son seres maravillosos, por algo se ocultan de las personas, algo les habrán hecho. Deben ser inteligentes y se deben saber cuidar.”
Micaela:” Eso es muy cierto. Nadie se acerca si sabe que le van a hacer daño, tiene que estar muy loco y que le guste el daño.”
Ambar:” ¿Hay gente loca que le gusta que le hagan daño?”
Micaela:” Si amiga, hay.”
Ambar:” Yo no entiendo esas cosas de alguna gente.”
Micaela:” Yo tampoco.”
Ambar:” Cada loco con su tema.”
Micaela:” De tan grande que es el mundo teníamos que estar justo nosotras encerradas en este baño.”
Ambar:” Y también pensá que vamos a la misma escuela y nunca nos habíamos cruzado ni menos hablado.”
Micaela:” Tenés razón en eso.”
Ambar: “Nunca pensé que íbamos a hablar todas estas cosas.”
Micaela:” ¡Qué bueno habernos encontrado!”
Ambar: “Mica: te tengo que contar una cosa, es mi secreto: por favor no se lo digas a nadie. Se que apenas nos conocemos, pero ya me disté mucha confianza y te lo voy a decir. ¿Me prometés que no lo vas a contar?”
Micaela: “Si, obvio amiga, no cuento a nadie.”
Ambar:” Cruzá los dedos.”
-Ambas cruzaron los dedos.-
Ambar:” Soy bipolar y a veces veo cosas que no son.”
Micaela: » Gracias por confiar en mi Ámbar. Quiero que sepas de voy a estar para acompañarte y ayudarte siempre.»
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