El pueblo en mi alma

JOSE E DIAZ F

Un día partí del pueblo
con lágrimas y sentimientos encontrados,
llevando una maleta pequeña
y un corazón demasiado grande para el adiós.

Creí que al alejarme
las calles olvidarían mis pasos,
que el viento borraría mi nombre
de las esquinas donde fui niño.

Pero el pueblo nunca salió de mí.
Se quedó viviendo en mis silencios,
en el olor de la lluvia sobre la tierra,
en las canciones viejas de la memoria.

Recorrí mil caminos,
crucé ciudades y amaneceres desconocidos,
pero en cada senda caminaban conmigo
los recuerdos de aquellas calles humildes,
las voces de mi gente,
las tradiciones que daban calor al alma
y las historias que allí aprendí a vivir.

Después regresé…
y comprendí algo eterno:
aunque ya no habite en el pueblo,
el pueblo sigue habitando en mí.

Porque hay lugares
que no viven en los mapas,
sino dentro del pecho,
donde el tiempo jamás puede partirlos.

Y así camino por el mundo,
con los pies lejos de mi tierra,
pero con el corazón
sentado todavía en la puerta de mi pueblo.

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