La clave peor guardada es la de olvidar,
por eso reviso mi forma de amar cada día,
para que no me pudran los resentimientos.
Debe de haber una fórmula para soñar un hombre nuevo.
Anoche imaginé que regresaba al árbol
como una hoja seca y húmeda a la vez.
Los pasos del mundo están atentos a que se declare la guerra
entre bosques y hombres.
Hace falta que Dios no espere más
y se aparezca como un árbitro divino
y nos recuerde la canción olvidada del pasado.
OPINIONES Y COMENTARIOS