Rebelión en la fábrica

Rebelión en la fábrica

Hugo Solschak

14/05/2026

Le palpitó el alma,

que se hace oír,

y ahora toma las riendas del corazón.

Hizo que temblara la cordura y volcase, y así reubicarla;

se erizó la piel.

Tales acontecimientos derivan de la siguiente expresión:

Se reveló el alma de su traductor

que nunca entendió de mínimos.

Ambos pertenecen a lo profundo del mar

éste tradujo y la llevó a la orilla.

No pertenecen a ella,

pero sin estrellas en el cielo, es fácil perderse en el mar.

Así quedó allí,

a medias,

donde rompen las olas

el alma se ahogó.

Y cuando quedó menos que un reducto

sin piel,

palpitó profunda

desde la médula; se manifestó el autómata.

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