Ocho
segundos
Uno,
dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete,
ocho…¡Ya! Quiero otro
cambio de foto.
No quiero pensar, anhelo alboroto
pasar
imágenes como un cohete.
¡Ese anillo! Hum…no el
brazalete.
Así llueva o haya un gran terremoto,
he dicho
que o lo consigo o exploto.
Para algo mi padre tiene un
bufete.
Al otro lado no se entiende el fuego.
Esa
obsesión de los ocho segundos.
¿Dónde está la calma y feliz
sosiego
para sentir pensamientos profundos
que frenen
la embestida del borrego,
y sean creativos y fecundos?
OPINIONES Y COMENTARIOS