Confesé todo, y a ella no le importo.

Olvidé mi deseo de vida, por cumplir su sueño del día.

Anhelé estar en su vida.

Y no supe vivir, más que por ella.

Pensar cuesta… no puedo más.

Decir lo que pienso es una pérdida de tiempo.

Vivir ya se ha vuelto una marca de muerte.

Le ofrecí más de lo que tuve, y no fue suficiente.

¿Cuál fue mi fallo? – No lo sé.

De mi lado se fue, y me quedé con un nudo en la garganta.

Y el corazón en dos.

Mi alma no sabe cómo andar.

¡Tus sueños los cumplí!

¿Cuál fue mi fallo? – No lo sé.

Era una herramienta ante tus ojos.

No te conformaste con mi agotamiento.

Querías atarme de por vida.

Imaginarte cerca, y un desprecio después.

No quiero seguir así, pero aún te sigo amando.

En un ser masoquista me convertiste.

Un esclavo a tus pies está hoy.

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS