Amor que se volvió amistad
José E. Díaz
Un día te tuve entre mis brazos, el piso de la sala fue testigo,
y te dejé partir.
No fue la ocasión de estrechar nuestras almas,
solo quedó un suspiro perdido en la historia de mis recuerdos.
Después te encontré y te dejé partir;
ya no eras libre,
te aferrabas a otro amor,
y aquel amor juvenil se volvió amistad.
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