
La cortina del tiempo se despliega, se tensa,
se rompen los días,
y golpean, sin miramientos, las nuevas esperanzas.
No quiero encontrarme con corderos obedientes,
blancos y acicalados,
ni con virus nuevos, recién estrenados.
Los días de hoy, no están para colas y charlas.
De conceptos y atributos falsos
ya estoy saciado.
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