Una mañana se encontraba la ilusión recostada en un sillón…
Cuando las palabras de una encantadora voz captaron su atención.
Emocionada por lo que sentía a esa voz ella cedia.
En las mañanas la buscaba y con cariño la besaba.
El corazón al ver el placer
no demoro en aparecer.
A esa voz anhelaba
y en su cama la deseaba.
Juntos a esa felicidad se entregaron y de la euforia acariciar se dejaron.
sin advertir el peligro que se venía…
El desamor, falsedad y otros más a la ilusión y al corazón lastimaron sin piedad.
¡Que lamentable situación!
Ciega por la emoción la ilusión no pensó.
y confiado; el corazón creyó.
Aferrados a la esperanza,
la ilusión explicó su intensión:
era tan bonito lo que vivía que no quería darle despedida.
El corazón desconsolado lloraba sin entender porque ese trato les daban.
El dolor a la razón reprochaba: por qué hasta ahora, cuenta se daba.
El silencio no objetó porque vergüenza el sintió
La compasión acompañada de la empatia pena por todos sentían.
Aliviar el sufrimiento deseaban pero en ellas el poder no estaba.
Obstinado y terco el corazón! Solo ponía objeción.
La ilusión agobiada se sentía.
¡Resignarse a perder no querían!
Pero el abandono debían asumir, los habían engañado y no valía la pena insistir.
la paciencia se quería ir,
pero la persistencia insistía en seguir.
Inquieto el pensamiento se sentía culpable.
y la duda no sabía que decir.
La frustración que también estaba, escuchaba desepcionada
¡Pobres sentimientos!
Evitarles un dolor pudo haberlo hecho la razón.
Pero la ilusión nunca la llamó.
Fue al corazón a quien bienvenida le dió.
Soñar nos lleva a anhelar y envueltos los sentimientos al amor comprometemos.
Pero hay que despertar la realidad es quien tiene la verdad.
El engaño y la traición una pesada carga les dejó.
Solo el tiempo y la distancia podían remediar la situación.
Al olvido dejarle lo sufrido y que el recuerdo guarde lo vivido.
No iban a morir solo debian sanar, levantarse y seguir.
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