Las manos son las partes más líricas del nacimiento,

luego aprenderán a tensar el arco.

Los dardos de la guerra pueden ir en todas direcciones.

Guerras lanzando enjambres de flechas,

pechos llorando sangre, 

dedos apretando  el lápiz,

versos  escritos a su manera,

y después, nos sentamos agotados, frente a frente, 

sin reconocernos, 

como dos fantasmas inesperados.

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS