Un viaje jamás realizado es aquel que toda persona anhela experimentar para escapar, aunque sea por un instante, de la crudeza de su realidad.
Un lugar donde la felicidad nunca termina y la risa jamás deja de escucharse; donde el amor no conoce el final y la tranquilidad abraza cada rincón del alma.
Así es el mundo al que pocos se atreven a viajar: “La mente”. Un universo inmenso y desconocido, reservado para quienes aún conservan el corazón de un niño y cuya inocencia no ha sido consumida por la maldad y la frialdad del mundo exterior.
Porque solo aquel que aún sabe soñar, imaginar y sentir con pureza puede recorrer ese lugar donde la realidad deja de doler y el alma vuelve a sentirse libre.
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