ENCONTRANDONOS…
Nada podia descontrolar mas la vida de una persona como el amor, cambiando todo hasta la vida monotana y controlada de Alan Ferrer, a caso podia ser capaz de dejarse llevar por los sentimientos que una extraña y tal vez delincuente le hacian sentir.
CAPITULO I
El doctor Alan Ferrer daba vueltas por todo el pasillo, dentro del hospital que hacía años había inagurado en la pequeña ciudad en la que creció junto a sus padres, la señora Camila Ferrer y Damián Dogma fallecido, era hijo único, razón por la que había crecido con una personalidad tan especial, el doctor Ferrer era uno de los hombres mas sociables que podía haber en el lugar, su carácter fuerte, seguro lo alejaban en gran medida de muchos de sus conocidos, tenía 52 años y llevaba más de una década con su prometida Mariana Peterson, la idea del compromiso lo espantaba más que una operación de alto riego, jamás le había hecho falta compañía femenina, tampoco le importaba mucho mantener a su lado a una mujer en particular, su mundo y su vida eran aquel hospital que se había convertido en uno de los mejores del país, la capacidad para manejar el lugar era única y sorprendente en Ferrer, aquel día había sido algo difícil dentro del hospital, habían fallecido 2 pacientes y Ferrer estaba molesto por ese motivo, solía decir que en su hospital nadie moría, y en verdad eran muy pocas las defunciones que se daban dentro de aquel lugar, la fama del hospital radicaba precisamente en la excelente atención que se brindaba.
Ferrer estaba furioso por lo sucedido ese día, motivo por el que despidió a un par de sus trabajadores, fue y vino intentando calmar la situación en el lugar, tuvo que sacar toda la experiencia que tenía como director para solucionar pequeñas situaciones que se le presentaron con los familiares de los pacientes fallecido, nada que su gran capacidad para hablar y convencer a la gente no solucionara., regreso casi al anochecer a su oficina y se dejo caer sobre su silla agotado, después de unos segundos una pequeña sonrisa apareció en sus labios, después de todo, la situación había sido controlada se dijo para sí, se sintió satisfecho, tomo su saco y salió de la oficina, camino por todo el pasillo y se acerco a la gran recepción que había en la entrada principal del hospital para hablarle a una de las enfermeras que atendían ese lugar, Elisa Silver, quien tenía en ese trabajo los mismos años que tenia de vida el hospital.
—me iré a casa, cualquier cosa Elisa, llámame—le dijo a su empleada, ella le sonrió y como siempre aseguro que así lo haría, Ferrer salía del hospital cuando tropezó sin control con dos mujeres que intentaban entrar al lugar, Ferrer las miro a ambas, observo que una de ella estaba herida y cubierta de sangre mientras la otra mujer controlaba entre sus brazos a la que estaba herida, ella lo miro asustada a la cara–
—-ayúdeme por favor mi hermana esta herida—suplico la mujer mirándolo, en cuanto la escucho a hablar Ferrer se estremeció, los ojos de aquella mujer llenos de desesperación hicieron temblar su corazón, les pidió que entraran al lugar, llamo a Elisa y le ordeno que llamara a una camilla, ella tomo sin pensar el brazo de Ferrer, el la miro enseguida algo perturbado, el cansancio, lo que sucedía con esas dos mujeres lo mantenían alerta sin comprender del todo la situación, no hubiera esperado algo parecido dentro de su hospital, una fortaleza para el.
—ayudare a tu hermana, tendrás que esperar aquí—le dijo seguro, ella lo observo alejar junto a los camilleros, Ferrer opero de manera exitosa a la mujer que estaba en su sala de quirófano, después de terminar la operación salió y se acerco a la mujer que había llegado con su hermana y ahora, su paciente, ella se acerco rápido a él, extrañamente Ferrer se detuvo y dejo de avanzar hacia ella, estaba agotado por la jornada de ese día, no hubiera esperado una operación a media noche y tampoco de esa manera junto a lo que esa mujer le provoco prefirio poner distancia fisica entre ellos.
—como esta mi hermana…—-pregunto mirándolo muy angustiada, Ferrer respiro profundo y le respondió.
—todo salió muy bien, tu hermana esta delicada pero se recuperara—le dijo seguro, mirándola a los ojos atento, se tranquilizo un poco, su experiencia salia a la luz cuando se controlaba emocionalmente.
—me importa solo que ella esté bien, debo hablar con usted sobre lo que costara todo esto— el la observaba atento y podía notar que estaban muy lejos de poder pagar un servicio como el que les había brindado en ese momento.
—hablaremos de eso por la mañana, estaré con tu hermana toda la noche, imagino que tu harás lo mismo así que pediré que te avisen cuando ella este instalada en una habitación…—le dijo esto y se alejo hacia la recepción del hospital, le dio algunas indicaciones a Elisa y volvió a acercarse a ella.
—todo está listo, puedes acompañarme un momento…—le pidió y empezó a caminar hacia algún lugar, ella lo siguió hasta estar cerca de una puerta de cristal, toda la oficina era de cristal, elegante y muy bien adornada, ambos entraron al lugar, Ferrer le pidió que tomara un asiento, el se sentó en la silla que normalmente ocupaba detrás de su escritorio, el la miro en cuanto estuvo instalado.—-no voy a preguntar que hicieron para que tu hermana obtuviera una bala en su vientre, lo que si debes saber es que debo reportar este incidente…
.—no…Por favor…no puede hacerlo—le pidió sin dejarlo terminar la frase mientras se ponía de pie muy perturbada, Ferrer se puso de pie enseguida por su actitud, aunque era fácil suponer que ellas estaban metidas en un gran problema y sabia que ocultar aquel accidente sería el peor error que pudiera cometer en su vida, su carrera intachable, su honorabilidad era tan importante para el cómo ese mismo hospital.
—podría tener muchos problemas por esto.—le aseguro, no sabía que tan dispuesto estaba de ayudar a esas mujeres ni siquiera entendia como era posible que pensara en ayudarla mas de lo que ya lo habia hecho.
—pídame lo que sea, lo que usted quiera, si da aviso a la policía no se imagina lo que sucederá y no quiero ni puedo separarme de mi hermana, ella me necesita a su lado—le pidió suplicante, casi con lagrimas en sus ojos, camino hasta él y se detuvo a unos centímetros de Ferrer quien sintió deseos de alejarse de ella se sintió estúpidamente asustado la cabeza le daba vueltas ante tantas sensaciones que en ese momento sentía dentro de su pecho, debía alejarse de esa niña asustada antes de que siguiera cometiendo mas errores que sabia pagaria caro.
—pensare bien las cosas, por la mañana te diré lo que hare—le dijo y camino hacia la puerta, ella lo miro e hizo lo mismo, supuso que el saldría y así lo hizo, la encamino hacia la habitación de su hermana y la dejo sola un par de horas, ella se acerco a la cama de su hermana y tomo con cuidado su mano, empezó a rogarle al Dios que aun recordaba, que no se la quitara.
—todo estará bien Karen, estarás bien, lo prometo, hare todo lo que deba hacer para que estés bien—le susurro mas tranquila.
Ella y el doctor Ferrer estuvieron cerca de su hermana Karen, el entraba a revisar que todo estuviera bien cada dos horas, daba indicaciones a las enfermeras y volvía a salir, una de las veces que estuvo en la habitación ella aprovecho para decirles sus nombres.
—Gisela Anders, ella es mi hermana Karen, es la menor—le dijo, ella extendió su mano para saludarlo, Ferrer sintió un vuelco en su corazón por la sola idea de tomar aquella pequeña mano, delgada, delicada y algo temblorosa la miraba tan contrariado, odiaba sentirse de esa forma ante cualquiera, era muy confuso para el sentirse de esa forma frente aquella extraña.
—Alan Ferrer, Director de este hospital—le revelo, Gisela sintió su mano helada temblando sobre la suya tal cual lo hacia la suya.
—volveré en un par de horas más, con permiso—le dijo y salió del cuarto, algo le decía que debía ser muy cautelosa y estar atenta a cualquier cosa que él pudiera intentar contra ellas, si llamaba a la policía estaría perdida y peor aún, tendría que separarse de Karen, algo que no podía permitirle a la vida, era suficiente con todo lo que habían pasado hasta ese día que las separaran no estaba en sus planes.
Por la mañana mientras terminaba de darle de desayunar a su hermana, una enfermera le aviso que el doctor Ferrer estaba esperándola en su oficina, Gisela llego hasta el, algo asustada, temía lo que él pudiera decirle sobre lo sucedido con Karen, espero unos segundos y después toco, el ya la había visto por las puertas de vidrio que rodeaban la oficina, le indico con una mano que entrara, Gisela se encontró con otro doctor en la oficina, él le sonrió.
—doctor Andrade, mucho gusto señorita…la saludo muy cordial, Gisela lo miro algo confundida, el parecía más amable que su amigo, pensó por un segundo.
—Gisela Anders, el gusto es mío señor…—agrego algo apenada, no estaba acostumbrada a tratar con personas como ellos, el volvió a sonreírle, se despidió de ella y del doctor Ferrer, segundos después él le pidió que tomara asiento, pero Gisela le dijo que estaría bien de pie, sería mejor para ella hacer algo estando de esa forma, ya habia sufrido de muchas formas y sabia lo que podia esperar de cualquier persona, sobre todo de los hombres.
–tendrás que acostumbrarte a hacer lo que te indique que debes hacer— le dijo mientras se ponía de pie y caminaba hacia ella, Gisela pudo observar que él se había duchado, se veía fresco y con el rostro lleno de vida, la alegría de su mirada no había estado en ese lugar el día anterior.
—-tome una decisión, espero que sea lo que tu esperas…..le aviso mirándola de reojo para ver su reacción.
—que decidió—pregunto Gisela enseguida, deseaba saber lo que necesitaría hacer para impedir que ese hombre las denunciara.
—no daré aviso del accidente de tu hermana con la condición de que trabajes para mí en este lugar por un año entero—le revelo para sorpresa de Gisela quien lo miro con los ojos abiertos de par en par.—te sorprendes¡…es eso, o llamar a la policía—insistió, Gisela giro hacia su espalda a donde él había llegado después de dar un par de vueltas a su alrededor, lo miro, Ferrer se estremeció de nueva cuenta cuando se encontró con los ojos pequeños negros de ella, irguió más su cuerpo intentando evitar sentirse intimidado por ella, cosa que extrañamente ella lograba hacer sobre él, con mucha facilidad, la diferencia era la experiencia que tenia como hombre con las mujeres y como doctor.
—sabe que aceptare, lo que no entiendo es que podría hacer yo en este lugar, no tengo idea de que podría hacer aquí….
—eres educada…prudente, sabes guardar silencio y seguir mis ordenes, se que eres inteligente y yo necesito a alguien así a mi lado, por un tiempo, pero te necesito aquí—-
—no entiendo bien… pregunto confundida.
—-serás mi asistente, tengo un sistema que seguir en este lugar y te encargaras de hacer algo de lo que estoy cansado y me quita mucho tiempo, que bien podría utilizar para dormir.—le explico sin detenerse, Gisela comprendió lo que él quería de ella, le sonrió, para sorpresa de Ferrer su sonrisa lo volvió a hacer estremecer, se dirigió a su silla y se sentó, necesitaba apartar las sensaciones que ella le producía sin que pudiera evitarlas, la miro segundos después.
—cuando quiere que empiece…
—desde hoy, a las 9 de la noche te quiero aquí para explicarte lo que quiero que hagas, ahora puedes volver con tu hermana y hablarle sobre esto si lo deseas—le dijo y la miro hasta que salió de la oficina., Ferrer respiro profundo y se recargo sobre el respaldo de su silla, odiaba dejar de sentirse tranquilo, sereno y bajo control, esa mujer tenía algo especial, algo que lo habían hecho romper sus reglas, el dejar entrar a alguien desconocido a su vida y de la manera en la que habían entrado esas mujeres no había sido posible ante cualquier otra persona, la curiosidad invadió su cuerpo, el deseo de buscar lo que hacía especial a esa mujer para que el rompiera sus reglas le parecía divertido y al mismo tiempo peligroso, pero le agradaba el reto de obtener una respuesta a lo que ella le estaba provocando apenas un segundo despues de conocerla y aunque comprendia el riesgo de ayudarlas,lo aceptaba.
Gisela le explico a su hermana lo que el doctor que la había operado le había pedido por su ayuda, Karen se sintió mejor al saber que ninguna de las dos correría peligro mientras se recuperaba y Gisela cumpliera con su trato con el doctor Ferrer.
Eran casi las 9 en punto cuando regreso a la oficina del doctor, Gisela espero afuera de la oficina, podía ver que en el interior no se encontraba nadie, después de media hora lo observo caminar hacia su dirección, se notaba cansado, Gisela sintió pena por ese hombre, la noche anterior también se había dado cuenta que el estaba agotado y aun así opero y atendió a su hermana, podía parecer un ogro pero podía sentirse tranquila porque en el fondo ese hombre era alguien bueno, lo que él había hecho hasta ese día por ambas nadie más lo había hecho, ni siquiera recordaba a alguien ayudándolas de esa forma.
—veo que llegaste puntual, pasa… debemos hablar—le dijo mientras le daba el paso al interior de su oficina, Gisela lo observo sentarse en su silla, se acerco un poco hasta el escritorio.
—que es lo que debo hacer, aprenderé enseguida lo que sea—le dijo segura, Ferrer sonrió al notar el entusiasmo que se veía en su rostro algo lastimado, las pequeñas cicatrices que estaban sobre él, le decían lo duro que podía haber sido la vida de esas dos mujeres.
—ven aquí, hacia mi lado—le pidió, Gisela lo miro confundida, él le indico con el brazo que se acercara por su lado, Gisela lo obedeció y se coloco a su lado, observo que él había prendido su computadora.— tendrás que entrar en la computadora, aun programa en el que diariamente escribo de manera de resumen todo lo que sucede en el hospital, es un control, un archivo para cualquier cosa que suceda vengo aquí y reviso mis notas, necesito que seas lo mas detallista que puedas, que la cosa mas insignificante la agregues en el resumen, me entiendes…—pregunto girando a verla , el rostro de Gisela miraba atenta la pantalla que Ferrer le mostraba, el la miro esperando una señal de que entendía lo que le decía.
— puedo hacerlo¡¡¡ eso será todo—aseguro más tranquila, parecía fácil el trabajo—
—no— agrego él mientras se ponía de pie y caminaba un poco por la oficina, Gisela observaba la pantalla y a él de vez en cuando me acompañaras todo el día, tomaras notas sobre lo que te parezca importante, me ayudaras a llevar la agenda, si necesitara algo más, yo te lo diría—termino por decirle, Gisela lo miro a los ojos, esos ojos grandes que por segundos la asustaban un poco-
— de acuerdo, debo empezar a anotar ahora mismo–
—si— quiero que tomes mis notas y me hagas una demostración, quiero saber que tanto hay que pulirte —-informo, volvió a su silla y le enseño todas las notas de ese día, Gisela las tomo y empezó a leer, Ferrer le indico que se sentara mientras él hacia unas rondas en el hospital, Gisela tomo una silla y empezó a leer con cuidado, horas mas tarde Ferrer volvió, Gisela le sonrió al verlo llegar y le pidió que leyera su resumen, Ferrer se sentó sobre su silla y para su sorpresa Gisela había escrito todo su resumen en la computadora, en el archivo donde él solía hacerlo todas las noches, antes de volver a su casa, leyó con atención, después de unos minutos la miro, Gisela se estremeció, su mirada fija en ella la asusto, después de unos segundos le hablo.
—estuvo bien, mejor de lo que esperaba, me agrada, puedes volver con tu hermana, por este día es suficiente, pero esto lo harás cada noche desde ahora en adelante y por un año—le recordó, Gisela se asusto con la sola idea de tener a ese hombre como su jefe, le sonrió y salió de la oficina, Ferrer aprovecho para respirar profundo, su amigo Daniel lo miro y sonrió divertido.
—vaya hombre, en verdad te está afectando esa niña…observo como la miras y te pones nervioso–aseguro el
—niña…eso es lo que en realidad es, una niña asustada de la cual me estoy aprovechando—reconoció para su amigo, el se sentó sobre la silla enfrente de él y lo miro atento.
—cuantos años crees que tenga…No creo que sea tan indefensa después de lo que le sucedió a su hermana, debe saber defenderse muy bien, aun, de hombre como tú…le dijo seguro, Ferrer lo miro un poco serio.
—no me importa tanto su edad sino lo que oculta…ya lo averiguare con el tiempo…
—tendrás un año para eso…agrego su amigo, ambos salieron de la oficina y del hospital.
Gisela terminaba de escribir el informe de ese día cuando observo al doctor Ferrer acercarse a la oficina, se paro y camino hacia la puerta con intenciones se adelantársele, el se cruzo con ella y se sorprendió, un pequeño contacto con su cuerpo fue suficiente para perturbarlo, se alejo de ella y se encamino hacia su silla, intentando no darle mucha importancia a esos detalles, detalles que continuamente sucedian entre ellos, gisela se entrometia mas de la cuenta en todo lo que hacia o decia., le agradaba tenerla en ese lugar de la misma forma en la que le fastidiaban sus criticas.
—se lo que sucedió con el señor Dawson….le dijo, el la miro aunque volvió su vista a los papeles que traía en sus manos, —no debería actuar de esa forma, no es…Gisela callo lo que pensaba decirle, no deseaba enfadarlo, últimamente Ferrer se enfadaba mucho, por cualquier cosa, el la miro enseguida.
–termina, no me demostraras miedo después de todo lo que me has dicho últimamente en otras situaciones parecidas—le dijo seguro, recordando cuantas veces en esos 4 meses Gisela le había hecho ver lo mal que actuaba sobre algún asunto…era normal para el después de ese tiempo escucharla reprocharle algún aspecto de su comportamiento.
—no me parece correcto, es inhumano que decida sacar a ese niño solo por cuestiones económicas.
—ese niño fue operado, estará bien, salvamos su pierna, puede irse a casa no necesito tenerlo ocupando una cama que puede utilizar alguien mas.—aseguro con frialdad
–el señor no quiere dejar de pagar esa cuenta, solo quiere tiempo, sabe que el vino aquí no pensando en el costo de la atención, sino en la atención que se da, que cree que desea un padre o un abuelo para su hijo o su nieto, dinero o vida…le dijo y salió enfadada de la oficina, Ferrer intento llamarla pero se contuvo, estaba agotado y lo último que deseaba era discutir con la única persona que sabia podía hacerlo cambiar de opinión con respecto a algo, volvió su vista a sus notas, no volvió a ver a Gisela hasta las 9 de la noche en que ella entraba a su despacho para hacer su trabajo, la observo en silencio, la miro acercarse a su computadora, aquella que había mandado comprar para que hiciera su trabajo, no deseo compartir ni su silla, ni su espacio con ella, la compra de esa computadora había sido mas por su bien que el de ella, por lo que notaba no pensaba hablarle, sonrió divertido.
—estas enfadada conmigo, no eres buena ocultándolo…podría enfadarme y sacarte de este lugar ahora mismo…le menciono, Gisela se paró enseguida y se acerco a su escritorio
—-hágalo¡¡¡ atrévase a correrme, piensa que va a hacerme daño….le dijo, Ferrer se puso de pie.
–en verdad estas haciéndome esa pregunta…olvidas lo que se, aun conservo la bala que tenia tu hermana en su cuerpo, sabes lo que podría hacer con eso.. ni siqura intentes retarme de ninguna forma……le dijo, Gisela abrió los ojos asombrada de lo que había escuchado…..no te sorprendas, esa bala es mi arma por si intentas huir de aquí…le revelo, Gisela se enfado tanto que lo abofeteo con fuerza, Ferrer estaba acostumbrado a su carácter rebelde, a la manera en la que muchas veces le hablaba, a los limites que en ocasiones le imponía, pero no estaba seguro de soportar que ella lo golpeara, se acerco y la tomo de los hombros furioso.
—olvidas muy fácilmente lo que puedo hacerte y quien rayos soy en este lugar¡¡¡….le grito furioso lo desquiciaba su moralidad que debia disfrazar lo perversa que podia ser si lo deseaba.
—se quien es… un patán, un soberbio, un arrogante y orgulloso hombre solitario—le grito mirándolo a la cara, Ferrer se sorprendía cada vez mas de ella, no le temía y lo enfurecía que ella no le temiera ni le mostrara respeto cuando se sentía segura de hacer y decir lo correcto como reaccionar ante la amenaza que ella representaba.
—como puedo pensar que alguien como tu pueda tenerme miedo…seguramente estas acostumbrada a tratar con delincuentes… porque tú misma eres una delincuentes o una a… Ferrer se detuvo, la mirada de Gisela llena de lagrimas lo hicieron darse cuenta de lo que estaba haciendo, la soltó y se alejo de ella , le dio la espalda intentando apartar la imagen del rostro de Gisela lleno de lagrimas, no soportaba la idea de saber que ella había sufrido cosas inimaginables en algun lugar de ese mundo…
—- termine…no me da miedo escuchar la verdad de quien soy, porque tengo mis razones, tengo mi escusa y es mas valiosa que la suya se lo aseguro, usted no tiene nada…y le temo, le temo mas que a nadie porque no tiene ninguna razón para mostrarse como un ogro malvado y sin embargo lo hace por gusto o por alguna razón que no comprendo…..le volvió a gritar, el se giro y la miro aun mas furioso.
— que estas diciéndome¡¡ repitelo¡¡–pidio furioso
— dígame su escusa a lo que es, a su comportamiento, a su crueldad…pidió llena de rabia, el se acerco de nuevo e intento tomarla de los brazos pero esta vez Gisela se alejo y lo enfrento, Ferrer se sorprendió por la rapidez en la que lo había esquivado, estaba seguro que debía tener alguna clase de entrenamiento físico, era muy buena golpeando y esquivando personas.
— sal de aquí¡ — le pidió furioso, fuera de sí, tenía que alejarla por el bien de ambos, tenerla cerca en esos momentos podía ser muy peligroso, Gisela deseo salir de ese lugar pero hizo otra cosa que estuvo a punto de hacer que Ferrer la sacara a la fuerzas de ese lugar, Gisela se acerco tanto a él que pudo llevar una de sus manos a su rostro y acariciarlo suavemente mientras él la observaba contrariado, no entendía que rayos estaba haciendo esa mujer con su autoridad. y con su vida.
—es fácil ser malo, ser el villano para que lo respeten, pero se puede lograr más siendo bueno, ojala pudiara entenderlo y lamento que usted no pueda darse cuenta de ello…le dijo y se alejo de el enseguida, salió de la oficina y del hospital, llego a la casa en donde ella y su hermana Vivian y corrió hasta estar en la cama con su hermana, ella la recibió feliz.
–que sucedió, estas temblando…
— discutí con el doctor Ferrer, siento tener que decirle algunas cosas, no puedo evitarlo aunque lo intento Karen…lo intento… le dijo casi con lagrimas en los ojos.
— algún día entenderá que no lo haces por hacerlo enfadar, el tiempo que estuve en el hospital solo escuchaba su voz mandando a todos…de que te sorprendes…pregunto su hermana algo confundida, Gisela se dejo caer sobre la cama a su lado y respiro profundo.
— me cuesta trabajo aceptar que un hombre como él, que tiene todo, sea de esa manera, cruel, despiadado con personas humildes que no tienen más que su palabra como su tesoro y te aseguro que él no sabe, que eso es mas valioso que todo el dinero que él pueda tener…le dijo segura, cambio de tema para intentar olvidar lo que había sucedido, mañana seria otro día y eso quedaría atrás como tantas otras cosas en sus vidas. y ahora en la vida y mundo de ese hombre tan especial.
Había llegado al hospital más temprano que nunca, para su sorpresa Ferrer estaba en su silla, aparentemente trabajando en algo, Gisela deseo volverse y salir pero el levanto su rostro y la alcanzo a ver, Gisela entro a la oficina en silencio, se acerco a su escritorio con la computadora pero no intento hacer nada, el la observaba de igual manera en silencio, intentaba hablarle cuando Elisa entro y le hablo al doctor Ferrer.
—debe venir, las personas que esperaba llegaron…le anuncio, el se puso de pie, tomo su saco y se lo coloco, arreglo un poco su corbata…
— se ve usted muy bien…le dijo Elisa, el se giro a ver a Gisela.
— qué opinas tu…
pregunto aun con voz algo fría, Gisela se dio cuenta de que el aun estaba molesto por lo del día anterior, se paro y se acerco a él, Ferrer temió que ella lo tocara así que se adelanto y salió con Elisa de la oficina, Gisela se confundió un poco, pensaba en mostrarse cordial para que el supiera que podía olvidar lo sucedido, por su actitud Gisela supo que él no estaba dispuesto a olvidarlo, salió detrás de ellos con su cuaderno de notas y el celular que Ferrer había comprado para ella hacía meses, con la única intención de tenerla a la mano a todas horas, Gisela observo a Ferrer presentarse con sus invitados y empezar el recorrido por el hospital , acompañarlo en esa ocasión no fue como las otras veces en las que acudían personajes importantes a conocer el hospital mas prestigiado que había en esa pequeña ciudad y del cual se hablaba en muchos países, por la excelente atención que se brindaba en sus instalaciones que, por si fuera poco, eran de primer mundo, Ferrer era un fiel admirador en cuanto a tecnologías se refería, contaba con la mejor tecnología en aparatos, lo mejor estaba instalado en el hospital, Gisela en verdad se sentía orgullosa de saber que ella era parte de un centro de trabajo como aquel, sabía que era por poco tiempo pero esa idea la hacían sentir muy satisfecha, durante el recorrido uno de los hombres le pidió a Gisela que le hablara del personal de trabajo y su atención, para Gisela fue bueno que alguien le hablara, Ferrer estaba siendo frio y duro con su actitud de indiferencia hacia ella, le relato con sinceridad la manera en la que el personal atendía a los pacientes, el excelente personal con el que contaba el hospital, fue tanto su entusiasmo en hablar sobre ese detalle que logro llevarse la atención de las personas que habían ido a conocer el lugar, al final del recorrido, después de varias horas, los invitados se despidieron de Ferrer y de ella, el la miro segundos después.
—tiene una cita con los padres del niño Alexander…le recordó, el se detuvo y se giro a verla.
—arregle ese asunto muy temprano, que mas hay para este día— pregunto de nuevo, el continuo caminando por el pasillo hacia su oficina.
—que es lo que arreglo, los corrió, que fue lo que hizo—pregunto insistente, atravesándose en su camino, el intento no hacerle caso, pero finalmente se detuvo y se acerco a ella, Gisela esperaba atenta cualquier cosa de él.
—no es algo que deba importarte, es mi hospital, mis pacientes yo mando y quiero que lo recuerdes siempre, niña—-le dijo mirándola fijamente a los ojos, con gran arrogancia, los que estaban cerca de ellos los voltearon a ver, conocían de la relación tan especial que ellos llevaban lo difícil que le era a Gisela adaptarse a la manera de trabajar de Ferrer, algunas veces los habían escuchado pelear, esta vez, les pareció presenciar algo mas que una pelea entre ellos, Gisela sabía bien lo que Ferrer intentaba dejarle claro, lo miro a los ojos y aunque Ferrer se estremeció en ese momento no bajo la guardia continuo mirándola fijamente, sabía que eso le molestaba mucho la mejor manera de atacar a alguien como gisela anders era efrentandola e intimidandola de la misma forma en la que se debia atacar a alguien como el. ambos lo sabian.
—lamento que eso así sea, debería tener a alguien que limitara sus decisiones…que le impida ser tan injusto…le dijo segura sin dejar de verlo, se alejo de él, solo que Ferrer la llamo enfadado.
—te quiero fuera de este hospital ahora mismo—le grito ante todos, Gisela giro para darle la cara, camino hasta el, se detuvo y lo miro a los ojos atenta, deseaba saber si lo que acababa de decirle era verdad.
—-seguro que quiere eso, si me voy todos los que están aquí están de testigos que será porque usted así lo está ordenando…no podrá hacer nada en mi contra…—le recordó con alevosía, el empezó a dudar de lo que había hecho, ella lo había puesto en gran dilema y darse cuenta que habia caido en su juego lo hizo sentirse peor.
—no va a responderme…me voy o me quedo—-insistió desafiante, el no respondió nada, empezó a caminar hacia su oficina y solo se escucho decir que lo siguiera, Gisela continuo detrás de el hasta la oficina se giro a verla en cuanto estuvieron adentro, la tomo de los brazos y la acerco a su rostro lleno de rabia, le sorprendió la facilidad con la que había levantado en brazos a Gisela, su peso era menor al que había imaginado antes.
—desde ahora en adelante solo hablaras cuando yo te lo pida, nada de más consejos e ideas estúpidas sobre mi persona y este lugar, entendidopidió furioso, Gisela trago saliva antes de responderle, la había mantenido casi sin respirar por la posición en la que la sostenía, suspiro un poco antes de hablar.
—entendí….respondió tranquila mirándolo con aquellos ojos negros que lo perturbaban y hacían temblar sin piedad, Ferrer se sorprendía cada vez que Gisela actuaba con tanta tranquilidad, no recordaba que ella perdiera tan fácilmente los estribos era mas inteligente de lo que en algún momento pensó sobre ella, se encamino hacia su silla y tomo su lugar, ese día fue uno de los mas estresante en la vida de Gisela y de Ferrer, el ambiente estaba lleno de frialdad, de una amargura que casi enloquecen a Gisela, en cuanto tuvo oportunidad fue a buscar al niño Alexander a la habitación que había ocupado en ese lugar, le entristeció no encontrarlo, en verdad Ferrer lo había echado a la calle, lamento mucho eso, volvió a la recepción del hospital muy triste por la situación y el lugar en el que se encontraba, si tuviera una idea de cómo hacer que las cosas cambiaran en ese hospital pero todo la llevaban a Ferrer, el manejaba todo lo de ese lugar y solo él era culpable de todo cuanto sucediera, no podía seguir enfrentándolo, no por el momento, se dijo mas tranquila, dejaría pasar un poco de tiempo antes de volver a cuestionar lo que él hacía, estaría más segura y tranquila.
Ferrer miraba la hermosa sonrisa que Gisela le brindaba a un par de pacientes mientras hacían los recorridos diarios, solía sonreír de esa forma solo para ellos, pocas veces la había visto sonreír así para él, era dura e indiferente a lo que él hacía y decía desde hacía semanas, la orden de que dejara de opinar sobre su manera de ser había sido muy bien aceptada por ella, en el fondo, una especie de tristeza se había instalado dentro de el por esa razón, la miraba atento cuando se encontró con sus ojos negros, se perturbo ella camino hasta el, se paro frente a él.
—puede ir a comer tranquilo con su novia, todo está bien con sus pacientes…le dijo segura, el solo sonrió un poco.
— haces muy bien el trabajo de mediadora, me gusta eso de ti—le menciono mientras caminaba hacia la salida para salir del hospital.
—mi sonrisa le gusta igual…. no es así—le menciono a unos metros de su espalda, Ferrer se detuvo un momento, solo giro a verla un segundo parecia leer sus pensamiento, ella era unica y adorable cuando lo deseaba, ya no le sorprendia descubrir algo nuevo sobre ella, salió del hospital, Gisela sonrió divertida, lo conocía y cuando guardaba silencio solo indicaba que ella tenía razón en lo que le decía, volvió a su trabajo extrañamente alegre por lo sucedido, le agradaba saber que él sentía simpatía por ella, que podía hacerle sentir sentimientos como aquellos a pesar de lo diferente que pensaban.
La comida con su novia Mariana había resultado por primera vez mas divertida que nunca, Ferrer disfruto tanto la comida que hizo algo que en años no había vuelto a hacer con Mariana, llevarla a la cama de su departamento, regreso casi al caer la noche al hospital, Gisela lo observo entrar a la oficina, el olor del perfume de su novia invadió aquel lugar, al menos, Gisela así lo percibió.
—disfruto su comida
—más de lo que esperaba—reconoció ante ella, Gisela lo observo sentarse tranquilo, podía imaginar en que había terminado aquella comida, su rostro relajado y sereno le daban esa respuesta, aparto esos pensamientos de su mente, no le gustaba saber que ese hombre le agradaba físicamente ademas de saber claramente la distancia que habia entre ellos en todos los aspectos.
—el paciente que está programado para cirugía mañana temprano pidió hablar con usted, logre hacerle entender que usted hablaría con el temprano sobre cualquier duda, vino su madre a verlo..–le dijo, el levanto su rostro para verla.
—mi madre, que fue lo que comento-
—que había estado marcándole a su celular pero no respondió, quiere que coma mañana en su casa, debe decirle algo importante….le explico mientras lo veía prepararse un poco de café, ese olor de café que Gisela le agradaba tanto, el la volvió a ver cuando tuvo su tasa lista entre sus manos.
—te parece que deba asistir—-le pregunto, Gisela lo miro confundida.
—es su madre, la señora Camila es algo extrovertida pero es su madre— le dijo muy segura, Ferrer empezó a reír a carcajadas divertido, Gisela se confundió.
—mi madre extrovertida…por Dios…si ella te hubiera escuchado… cuanto se enfadaría contigo….aseguro sonriendo, Gisela se disculpo enseguida, Ferrer dejo de sonreír.
—lamento lo que dije…
—estas disculpándote por una verdad que dijiste, vaya ¡…que debo pensar ante eso…le dijo confuso, el se acerco a Gisela un poco inseguro, la miro—que sucede…
—nada, solo olvide que no debo dar mi opinión sobre nada. respondió,
Ferrer comprendió a lo que se refería, se alejo y volvió a su silla serio, la miro unos segundos no podía romper sus reglas y aunque hubiera deseado cancelar la orden de hacía semanas no lo hizo, mantenerla de cualquier manera un poco alejada de el había resultado bueno, evitaba discusiones que lo llevaban a darse cuenta lo importante que esa mujer estaba siendo en su vida profesional y odiaba imaginar que también estaba significando algo dentro de su corazón, tenían mas de 5 meses juntos y había aprendido que no sabía nada de un tipo de mujeres, las que pertenecían según él, al grupo de Gisela Anders, valientes, salvajes y sobre todo, protectoras de cualquiera que a su parecer lo necesitara, le confundia darse cuenta que alguien podía ser tan desinteresado y altruista cerca de él.
—termine de hacer mi trabajo, me iré a casa—agrego, el asintió, la observo salir en silencio, desde que le ordenara no opinar nada al respecto sin su autorización Gisela era tan distinta ante él, mas prudente, fría, indiferente, aunque con las demás personas se había percatado que no era así, con las personas que trataban en el hospital su actitud era dulce, alegre, hasta amorosa, era lamentable que nada de eso estuviera servido en el plato para él, termino de hacer algunos pendientes y se marcho a casa.
Eran las dos de la tarde y Gisela estaba agotada, el día había estado lleno de muchas emociones, discusiones, un ir y venir por el hospital, Ferrer parecía incansable, inagotable, esperaba que terminara de hablar por teléfono con su prometida en silencio, solo observándolo atenta, el se veía tan diferente al día de anterior en que seguramente había pasado la tarde con ella y ahora solo le daba escusas para no verla, cuando termino miro que Gisela lo observaba atento., ni siquiera era necesario que ella hablara, sabía que lo analizaba en todo momento, podía imaginar todo lo que estaba pensando sobre él, después de escuchar su conversación por teléfono con Mariana.
—se lo que debes estar pensando y espero que no te atrevas a decirme nada al respecto—le dijo seguro de lo que ella estaba haciendo, Gisela solo se detuvo y lo miro de pies a cabeza, le parecía más alto cuando el actuaba de esa manera, mintiendo, fingiendo sobre cosas que estaban muy lejos de ser sinceras.
—usted es tan difícil de entender—le dijo, Ferrer se detuvo y dio la vuelta para verla, Gisela estaba a unos metros de el, la miro expectante.
—vamos¡¡¡ dímelo…te hará bien decir lo que sientes, has tenido que guardar silencio por muchas semanas—escupelo¡¡¡—insistio, recordó su castigo de hacia semanas, Gisela hizo una mueca disgustada
—por que hace todo esto, porque cree que es necesario mentir, engañar a las personas—pregunto directamente, Ferrer se acerco a ella, su mirada era tranquila, aparentemente, Gisela se confió de ello para continuar hablando—-no debe hacerlo, las personas que realmente lo aman no necesitan que les mienta, saben entender lo duro que es su vida…– agrego segura, Ferrer empezó a contener su aliento intentando controlarse, las palabras de Gisela empezaban a molestarlo. sabia que debia contenerse todo lo que pudiera y deseaba hacerlo.
—las personas que me aman¡¡ que sabes de ellas, ni siquiera conoces a una pequeña parte de mis amigos, ni siquiera sabes si tengo amigos.— le dijo sin apartarse de su lado, Gisela lo miraba atenta y dentro de su corazón sentía una pena muy grande hacia él.
—los tiene, tal vez no sabe darse cuenta de quienes son sus verdaderos amigos…presiona tanto a las personas, no es fácil darse cuenta bajo presión quien lo quiere de verdad…
–basta Gisela…no quiero continuar con esto, es momento de guardar silencio¡–ordeno Gisela lo observo volver a su camino y se molesto.
—no soporta la verdad, no puede aceptar que alguien fuera de usted pueda tener razón—le dijo casi con voz tan fuerte que las personas que estaban cerca empezaron a darse cuenta de lo que sucedía, Ferrer volvió a darse la vuelta hacia su lado y observo ese detalle, las personas cercanas estaban atenta a lo que sucedían, se acerco a ella de nuevo y la tomo suavemente del brazo, Gisela se enfado por lo que sabía intentaba hacer, intentaba detenerla haciéndole ver la autoridad que él representaba en ese lugar y en su vida.
—termina esto fue suficiente te lo repito volvamos al trabajo en silencio—pidió tranquilo, el mismo la llevo hasta su oficina del brazo, Gisela se zafo en cuanto estuvieron adentro.
—no ocultara para nadie ni mucho menos para mí lo que en realidad es, se lo aseguro—le dijo y tomo su silla, esperaba terminar con todo y salir de ese lugar lleno de tanta hipocresía, estaba leyendo algunos papeles cuando Ferrer se paro a un lado suyo, Gisela lo observo pero no pronuncio ni una sola palabra.
—mañana mi madre dará una pequeña fiesta en su casa, quiero que me acompañes, no aceptare una negativa…le anuncio, Gisela lo miro unos segundos sin decirle nada, solo movió su cabeza en señal de afirmación, el volvió a su escritorio y no volvieron a hablar sobre nada mas, era claro que no deseaban discutir mas, ferrer garadecio que terminara lo que hacia, estaba a punto de perder el control, no volveria a cometer el error de pedirle que expresara lo que estaba pensando sobre algo en particular.
La casa de la madre de Ferrer era enorme y bellísima como todo dentro de ella, Gisela estaba asombrada de estar en un lugar como ese aunque no daba muestras a Ferrer de eso, el la veía de vez en cuando y solo veía a una niña hermosa que lucía como nunca hasta ese día, radiante, la señora Camila se acerco a Gisela cuando la encontró a su paso.
—Alan es inquieto y muy molesto pero lo amo, espero que tú puedas domarlo y que finalmente se case…le dijo, Gisela la miro y sonrió un poco.
–señora Camila, soy Gisela, la asistente de su hijo, no me recuerda…nos hemos visto un par de veces…le recordó, conocía lo distraída que solía ser la madre de Ferrer, ella le sonrió y se acerco a su rostro.
—se quién eres y se cómo te ve mi hijo , se lo que él ha cambiado desde que tu estas cerca de él, por ello fui al hospital a conocer quién era esa niña Gisela de la que tanto hablaba mi hijo, te diré algo…le dijo al oído….me agradas…mas aun que Alan se moleste tanto contigo y sin embargo no te quiera lejos de él—le dijo sonriéndole un poco, finalmente se alejo de su lado, Gisela sonrió divertida, Ferrer estaba muy lejos de querer a alguien como ella cerca, continuo disfrutando de la fiesta, comió y bebió un poco de lo que ofrecían, estaba a punto de beber una copa cuando Ferrer se acerco, Gisela dejo la copa sobre la mesa que estaba cerca de ella algo asustada por verlo acercarsele, seguro estaria molesto por verla beber eso imagino.
—no voy a molestarme si bebes un poco, tampoco quiero llevar en mi auto a una ebria…le dijo al parecer feliz, Gisela lo miro y noto que Ferrer se había rasurado la barba de semanas y que no usaba corbata, cosa extraña en el, cuidaba tanto los detalles de su imagen.
–que observas, aun no conoces algo de mí—pregunto para su sorpresa, Gisela desvió la mirada de él, pero le respondió de frente.
—es muy bueno observando a las personas, aunque muy malo en hacerle saber a quienes notan sus detalles, lo buenas que son observando…
— eres buena observadora, siempre lo he sabido, también me agrada eso de ti….menciono seguro, Gisela no creyó en él y le hizo una pregunta que lo hizo verla enseguida.
—me trajo aquí para alejar a su prometida de usted, para decirle ante todos que hay alguien mas en su lugar, eso no me agrada de usted…le dijo y se alejo rápidamente de su alcance, podía imaginar que él se defendería y estaba segura que no deseaba escucharlo mentir, no esa noche que se había divertido tanto.
Paso el resto de la velada huyendo de Ferrer, agradecía a los cielos que él tuviera tantas relaciones con tantas personas en ese lugar y en su mundo, lo habían entretenido hasta ese momento en que la buscaba para marcharse, eran las 3 de la mañana y Gisela sabía que su hermana estaría preocupada por ella.
— lista para irte—le dijo a su lado, Gisela brinco sorprendida de escucharlo tan cerca, lo miro y acepto que debían irse, se despidieron de su madre y salieron de la mansión Ferrer, Gisela llego al auto y se introdujo rápidamente en él, el sonrió aunque no le menciono nada, sabía que solo estaba huyendo de su lado y podía imaginar que no deseaba que le cuestionara sobre lo que había mencionado sobre su invitación a esa fiesta, en el fondo, ella tenía razón en lo que pensaba, llevarla a esa fiesta tenía esa intención, pasar varios dias seguido con mariana solo servia para recordarle porque aun no se comprometia formalmente con ella.
—te divertiste—pregunto mientras manejaba, Gisela no lo miro, solo respondió algo fría.
—mucho, me alegra haberle servido, aun así, me divertí—
–usarte…si quisiera usarte no estarías en mi auto, estarías en mi cama te lo aseguro–le dijo, Gisela giro a verlo enseguida, sonreía algo asombrada por lo que había mencionado.
—en realidad usted es sorprendente, a veces no puedo saber si esta bromeando o solo siendo sincero pero déjeme decirle señor Ferrer, para algo así, usted jamás podrá usarme—agrego muy segura, Ferrer detuvo el auto y bajo de él, abrió la puerta de Gisela y la tomo de la mano para sacarla, Gisela lo miro muy contrariada, el la tomo casi entre sus brazos, sabía lo que intentaba y realmente no tenía fuerzas para luchar contra él, estaba acostumbrada a pelear y esperaba que el, no la obligaran a lastimarlo.
—segura de eso, si yo quisiera te obligaría a lo que yo deseara ahora mismo, me debes no solo la vida de tu hermana… me debes tu libertad y tal vez la de ella—le recordó con alevosía, Gisela deseo tanto golpearlo, castigarlo por lo que hacía, pero hizo algo que ni el mismo Ferrer espero…lo beso con profundidad, lamio un poco los labios de Ferrer con su lengua, con tanta dulzura que hicieron que Ferrer se alejara de ella súbitamente, le dio la espalda pero se volvió a verla unos segundos después, como era posible que ella se atreviera a retarlo como se le diera la gana, Gisela deseaba llorar, lo que él había dicho solo le hicieron recordar todo lo que le habían hecho tantas veces, le resultaba doloroso y frustrante que las personas no pudieran detener sus deseos por lastimar a personas inocente, Ferrer era uno mas de los que gustaban de hacer vale su poder y su fuerza física para lograr algún fin.
—no quiero que vuelvas a hacer tal estupidez¡¡–pidió más como sentencia que con enfado—
—si usted promete no volver a amenazarme de esa forma, no volverá a tener mis labios sobre los suyos—
—no voy a prometerte nada, tengo derechos sobre ti en estos momentos y no serás tú quien me obligue a cambiar algo respecto a lo que deba o no hacer—-volvio a sentenciar
—podrá tener derecho sobre todos…sobre mi persona…sobre mi cuerpo si así lo pidiera…pero jamás tendrá ni usted ni nadie…derechos sobre quien soy en verdad, sobre lo que en realidad vale para mi….
le dijo y subió al auto, Ferrer trago saliva intentando controlarse, volvió al auto y se puso en marcha, dejo a Gisela en la casa que invadían desde hacía casi 8 meses y se alejo a toda velocidad, Gisela sabia que él sentía algo por ella, demostrarle que sabía que podía provocarle sentimientos que él no deseaba tener en su vida la hacía sentir muy satisfecha, el hombre controlador podía ser controlado por una mujer que nada tenía que ver en su mundo, fastidiosa si se lo proponía, 2despues de llevar una vida de dolor y abusos gisela habia aprendido a soportar y tolerar a personas parecidas a ferrer, sabia que era una persona que no esperaba tratar con personas como ella, Ferrer no pudo evitar recordar a Gisela de nuevo, la había despedido y el mismo la había hecho volver, estaba tan confundido por todo lo que sentía por ella, estaba furioso, estaba molesto con el mismo por permitirle a una mujer tener tanto poder sobre el, el tenerla cerca le agradaba, reconocía que le gustaba como mujer, sin embargo también la deseaba fuera de su vida y de su vista, lo hacía enfadar y desesperar, mas de lo que alguien lo hubiera hecho en toda su vida, esos sentimientos lo mantenían enfermo, sin poder dormir, era peor que un día de mucho trabajo en el hospital.
Lo que Gisela supo de Ferrer ese día la lleno de rabia y de tristeza, llego hasta él y lo enfrento furiosa, el doctor Andrade tuvo que salir de su oficina en cuanto la observo llegar de esa manera.
—quien te crees para pedirle a alguien que salga de mi oficina— pregunto molesto y levantándose de su silla.
–nadie, no soy nadie y por lo mismo le pregunto, porque alguien que no es nada en este mundo es digno de hacerle lo que usted me acaba de hacer, que es lo que lo lleva a desear lastimarme, que es lo que cree que logra con eso…controlarme…si realmente lo deseara saldría de este lugar enseguida y ni usted ni el mismo diablo me podrían detener, se lo aseguro¡¡¡–grito llena de rabia y decepcion
–a que te refieres…de que me estás hablando–pregunto confuso
—no sea cobarde, sabe lo que hizo¡¡¡—repitio furiosa, como podía ser tan sínico, el sonrió al comprender por qué estaba tan enojada, su intención de mostrarle de lo que era capaz de hacer contra ella habia dado frutos, un poco de dulce sobre sus labios al ver como la habia hecho enfadar.
—te refieres a la casa donde viven, te enteraste que la compre—le dijo tan arrogante y sínico, Gisela se lanzo sobre él y lo golpeo con fuerzas en el vientre, Ferrer se doblo un poco, intento hablarle pero se contuvo.
—es malvado, no solo sínico, arrogante y cruel, es malvado y lo odio por lo que es y por lo que acaba de hacernos…encontramos ese lugar para iniciar una nueva vida, por que intenta destruir eso—pregunto algo desorientada, no podía aceptar que el actuara de esa forma, no tenía ninguna necesidad de perder el tiempo intentando lastimarla.
–te lo merecías por lo que hiciste¡..nadie pasa por encima de mi autoridad ni tu—le recordó, Gisela comprendió todo, intento golpearlo de nuevo pero esta vez el se lanzo sobre ella y la abrazo con fuerzas— necesito que no olvides quien soy…lo que puedo conseguir para mantenerte bajo control—le dijo serio, mirándola a los ojos fijamente, Gisela lo miraba atenta, asustada y algo perturbada al darse cuenta que el en verdad deseaba lastimarla por lo que había hecho, no podía aceptar que el tomara decisiones basado en su equivocada manera de ver las cosas.
—suélteme…
–claro que no, te iras de aquí ahora mismo—aseguro mientras la llevaba en brazos hacia la puerta principal del hospital, el espectáculo para los presente fue tremendo, Ferrer la dejo en el piso furioso, a pesar de estar tan acostumbrados a sus pleitos era divertido verlos pelar de aquella manera una vez mas.
—esto termino, el trato¡—pregunto mirándolo muy enojada
—está seguro de que así lo quiere¡¡¡–pregunto segura de desear alejarse de ese lugar y de el-
—todo… te lo aseguro— Gisela lo miro dudosa, el se veía muy mal, su rostro casi morado de la rabia, sus labios fruncidos, su cuerpo erguido como nunca, Gisela supo que el estaba siendo tajante y sincero, salió del hospital y empezó a caminar por la calle, las lagrimas invadieron su rostro sin control, se sentía desorientada, sola, sin imaginar que era lo que debía hacer ahora, seguramente huir de esa casa, se dijo segura, el estaba furioso y seguramente haría algo mas que sacarla de ese hospital, mandarla a la cárcel, tenía la bala que había recibido su hermana Karen el día en que intentaran detenerlas, cuando huían de la cárcel de su padrastro.
Eran las dos de la mañana cuando recibió un mensaje en el celular de Ferrer, solo decía que la necesitaba en el hospital en ese instante, Gisela dudo en ir pero sabía que después de lo sucedido entre ellos por la tarde y que la llamara aun, debía ser importante lo que lo había obligado a hacer a un lado su falso orgullo, se alisto y salió hacia el hospital, Karen solo le alcanzo a decir que se cuidara, al llegar se encontró con todo un caos, habían llegado muchos accidentados y no se daban a basto se encontró con Ferrer unos minutos después de llegar al hospital, se acerco a ella.
— quiero que organices a los pacientes, tendré que operar y solo confió en ti para esto—le dijo mirándola a los ojos.
— me encargare—respondió mirándolo, el se alejo tranquilo y no volvieron a verse hasta casi las 2 de la tarde en que todo se tranquilizo, Gisela aun hablaba por teléfono con algunas persona que preguntaban por sus familiares cuando el llego hasta su lado.
—debo descansar unos segundos—lo escucho decirle, lo siguió hasta su oficina, lo observo dejarse caer sobre su silla, Gisela observo lo cansado que se veía, como todos lo estaban en ese lugar, su ropa cubierta con algo de sangre, lamento no poder hacer mas por él y por todos los que se encontraban en ese lugar solo podia apoyarlo en silencio para no molestarlo-
–si me necesita estaré en la recepción—le dijo y salió de su despacho, Gisela llego a la recepción y continuo dando vueltas identificando a los pacientes y llenando papeles con la información de cada uno de ellos.
Desayunaba con Karen tranquila después de descansar unas horas, había llegado agotada por todo lo sucedido en el hospital, escucharon tocar la puerta, Karen abrió enseguida, Ferrer estaba frente a ella, su rostro era otro, mas tranquilo y descansado, Gisela se puso de pie en cuanto lo observo llegar al comedor.
—debemos hablar—le dijo serio, Karen se despidió y se alejo hacia su habitación, Ferrer se acerco un poco mas hacia la mesa en donde Gisela permanecía de pie.
—se que debemos dejar esta casa, lo haremos cuanto antes
–no es necesario Gisela, sobre eso quiero hablarte—la miro, observo que Gisela estaba en bata, recién bañada, se estremeció, era solo una niña y el olvidaba fácilmente eso, ella le gustaba demasiado y cada vez su atracción hacia ella era mas intensa, le estaba resultando muy difícil alejarse definitivamente a pesar de saber que estaba muy lejos de ser la mujer perfecta que el necesitaba a su lado por el ritmo y el estilo de vida que tenia-
— que sucede, no olvide que a pesar de lo que vea puedo llegar a fastidiarlo—menciono a darse cuenta sobre lo que estaba pensando al verla de esa manera.
–me conoces bien, se quién eres, te lo aseguro, se de lo que eres capaz, esa es la razón por la que te quiero cerca de mí, eres buena en lo que haces, olvidemos lo que sucedió entre nosotros y continuemos con el trato que tenemos… responde en enseguida porque tampoco voy a suplicarte….–termino diciendole aprisa como si temiera hablarle a esa mujer que parecia inofensiva y que sin embargo era una fiera cuando lo deseaba.
Gisela sabia que él era sincero en sus palabras, que la necesitaba en muchos aspecto, lo que no sabía era si estaba dispuesta a darle más de ella a ese hombre que se resistía tanto a cambiar algo en su manera de ser, de actuar, todo sería más fácil si no se diera cuenta de las cosas que él hacía, ser testigo de su soberbia, de su arrogancia, de sus mentiras la hacían parte de ellas, no podía permitir ser parte del mundo en el que él vivía, era tanto como permitir que la volvieran a obligar a ser alguien que jamás seria, deseaba tanto estar cerca de él y por otro lado, alejarse de otro hombre que le recordaba a cada instante lo perverso y cruel que se podía ser sin razones justificables para ella.
Recordó a Karen y lo que él había hecho por ella, no podía dejar de lado a pesar de todo cuanto conocía de el que le debía la vida de su hermana, nada podría pagar lo que él había hecho por ellas, se sintió desarmada, acepto continuar con el trato que tenían, el salió segundos después de la que ahora era su casa, la razón por la que la había comprado, solo para controlar lo que Karen y ella hicieran en ese lugar, tener un arma más contra ella era indigno, malvado, Gisela aceptaba que estaba frente a un hombre que la vida le había enseñado a ser rudo, cruel, calculador, muy astuto y ventajoso, Gisela recordaba día a día la clase de hombres con los que había tratado toda su vida y Ferrer no estaba muy lejos de parecerse a ellos, lamentaba mucho esa situación, en el fondo, sentía no solo una gran pena por él, solitario y lleno de amargura, reconocía que había un sentimiento especial por el dentro de su corazón, el mismo sentimiento que él debía sentir por ella, lamentaba que hubiera un abismo tan grande entre ellos, Alan Ferrer jamás romperiá sus normas por ella y ella no sabría cómo ser frente a una situación así si se presentaba la oportunidad, si Ferrer se acercaba a ella de alguna otra forma que no fuera la profesional no sabría cómo actuar, jamás había sido amada de otra manera excepto la de solo ser un objeto para alguien, usada sexualmente por un hombre siendo apenas una adolescente, la vida no le había mostrado otra manera de ser amada, su mundo de recuerdos era un infierno.
Estaba muy temprano en el hospital, feliz de que Karen hubiera decidido buscar trabajo para ayudar en la idea de buscar otra oportunidad en algún otro lugar, lejos de la casa que el doctor Ferrer había comprado, ambas lo merecían y cuando terminara su contrato con el buscarían un nuevo lugar en donde vivir y seguir adelante, olvidaría su pasado y con él, a Alan Ferrer incluido, Gisela estaba segura de que así debía ser su futuro, lejos de Alan Ferrer por el bien de ambos.
Escribía algunas notas cuando Ferrer entro a su oficina con el doctor Andrade, Gisela se puso de pie y los saludo.
–veo que este amigo mío sigue saliéndose con la suya…te trago de vuelta—menciono mirándola, Gisela le sonrió un poco, tomo su agenda y se acerco a Ferrer, el la miro serio.
–en esta vida no todo hay que darlo por ganado—agrego para el doctor Andrade que miro a Ferrer enseguida y le sonrió, el entendió esa sonrisa muy bien, miro a Gisela.
—que hay en la agenda–
—vendrán los de salubridad y su madre llamo para hacer una cita con usted—recordó la llamada de la señora Camila muy temprano.
— Que dijo–
—nada especial, solo que la anotara en su agenda–respondió, Andrade se carcajeo divertido.
–vaya hombre…Hasta la señora Camila tiene que apartar cita contigo, debemos sentirnos privilegiados Gisela, somos de los pocos que no tenemos que hacer cita para ver al Doctor Ferrer—le dijo muy divertido, Gisela sonrió un poco, se despidió para ir a hacer otras cosas, Ferrer se sentó sobre su silla algo serio.
—mi madre quiere una fecha para mi boda—menciono de pronto, Andrade dejo de sonreír, lo miro más serio.
—que sucede, por que pensarlo tanto, Mariana es una mujer bella, inteligente has vivido con ella por años, que te hace falta para dar el último paso—pregunto mirándolo, Ferrer se puso de pie y camino hacia la gran ventana de su oficina que daba hacia el exterior, Gisela adoraba esa vista, era la representación de su libertad recordó su comentario hacia días mientras descansaba después de hacer uno de sus recorridos, sonrió al recordarlo, volvió su atención a su amigo para responderle.
— amor…no la amo—respondió honesto, Gisela había llegado a la oficina y había escuchado las palabras de Ferrer, el escucho su ruido y giro, la encontró mirándolo sería—termina de pasar–le dijo, Gisela obedeció enseguida, cerró la puerta de nueva cuenta.
—los dejare solos, tengo que hacer mis rondas—menciono Andrade y se despidió, Gisela volvió su vista a Ferrer, el la miraba algo molesto.
—que sucede, hablaras o te quedaras muda todo el día—le reclamo, Gisela se disculpo.
—los de salubridad lo están esperando—aviso, el tomo su saco y camino hacia la puerta, Gisela lo siguió como siempre, la rutina del día había empezado, ambos llegaron hasta los inspectores de salubridad y empezaron su recorrido, pasaron horas con ellos, Gisela observaba a Ferrer de vez en cuando, intentando encontrar en su rostro la razón de las palabras que había mencionado en su oficina, jamás hubiera esperado que él no estuviera enamorado de su prometida de toda la vida, le parecía aun más triste saber que él no amaba a esa mujer con la que muchas veces pasaba las noches, no imaginaba a alguien fingiendo agrado hacia otra persona solo por sexo, aunque debía recordar lo que durante años le habían obligado a hacer a ella misma solo por sexo, alejo de inmediato ese recuerdo de su cabeza, no deseaba recordar nada de su pasado, de su infierno, volvió su vista a los hombres que inspeccionaban el lugar, se encontró con la mirada de Ferrer unos segundos, el volvió a ver a los dos inspectores que atentos escuchaban sus palabras.
Eran las 6 de la tarde cuando Ferrer despidió a los inspectores de salubridad y volvió a su oficina, Gisela tuvo oportunidad de ir al restaurante del hospital y ordenar algo para ambos, un par de ensaladas y refrescos, café para Ferrer y fruta para ella, regreso a la oficina con la comida, la coloco sobre el escritorio de Ferrer, el tomo la ensalada y la miro.
–te parece correcto estar en este lugar comiendo, cuando me sobra el dinero para ir al mejor restaurante—pregunto mirándola, Gisela se estremeció, la veía de la manera en la que no le agradaba, los planes de Ferrer provocaban caos entre ellos.
—la comida de este lugar es deliciosa–le respondió, el sonrió a carcajadas, se puso de pie y la puso después a ella de pie, Gisela sabia que algo como eso podía suceder.
—temes que te obligue a acompañarme como otras veces, déjame decirte que tienes razón, toma tus cosas… iremos a un restaurante—le dijo y la soltó, Gisela lamento lo sucedido aunque lo obedeció enseguida, ambos se encaminaron al auto de Ferrer en silencio, al menos Gisela no menciono nada en el camino, Ferrer se veía tan contento que no dejo de hablar hasta estar sentados en la mesa del restaurante, el favorito de ese hombre, recordó Gisela.
–ordenare por ambos, te parece Gisela—le dijo, Gisela solo le sonrió un poco, el ordeno enseguida, después la miro a la cara muy divertido—por dios, no voy a lastimarte, tampoco me aprovechare de ti, lo prometo— menciono divertido, Gisela lo miro a los ojos fijamente, Ferrer supo que iba a decir algo que iba a molestarlo, olvidaba que con ella no se podía jugar con las palabras, ella era muy buena cambiando la jugada hacia otro fin, Ferrer espero atento sus palabras, muchas veces temía decir algo que sacaran la furia que esa mujer de ojos negros chicos tenia de sobra en su interior, le sorprendía como una mujer que podía parecer tan inocente podía sacar tanta fuerzas para defenderse si la obligaban a hacerlo, el mismo temía hacerla molestar, aunque aceptaba que le agradaba escucharla defenderse con todas las armas que podía tener en determinado momento contra él, lo conocía bien y le atraía darse cuenta que ella podía ser tan fuerte y tan inteligente al mismo tiempo que parecía una dulce niña ingenua.
—le divierte saber que tiene el control, lo hace feliz, no es así—le pregunto segura, el respiro profundo antes de responderle intentaba por todos los medios no perder el control por ningun motivo, se sentia contento y no deseaba arruinarlo
—por que me temes tanto, a que o a quien rayos le tienes tanto miedo Gisela Anders—pregunto con mucho interés, Gisela lo miraba y deseo tanto decirle en verdad a que le temía tanto.
—le diré algo doctor Ferrer, no podría imaginar lo que en verdad siento y le aseguro que está muy lejos de imaginar lo que puedo soportar y enfrentar sin temor a que me lastime, a lo único que le temo más que a nada, a la vida misma—le dijo sin dejar de ver a aquellos ojos grandes abiertos de par en par , Ferrer se estremeció, había una verdad ante él y de la cual no se había dado cuenta, llevo su mano y la coloco sobre la de Gisela ella se estremeció enseguida, al sentir aquella mano cuidada con tanto amor, manos que daban vida y que al mismo tiempo podían quitarla.
–estoy seguro que dices la verdad y lamento que hayas pasado por situaciones dolorosas en tu vida, ni siquiera imagino que alguien como tu estuviera cerca de personas que desearan lastimarte, solo eres una niña.—le dijo mirándola y tomando su mano, Gisela alejo su mano enseguida, el la miro confundido por su reacción, pocas veces había hablado como en esa ocasión, solo intentaba ser algo bueno con ella ni eso podia hacer frente a una mujer como ella.
—usted me lastima, usted es una persona que me está haciendo daño al obligarme a hacer cosas que no deseo—le dijo sincera, Ferrer se recargo sobre el respaldo de su silla y la miro desde ese lugar, Gisela era bonita, de cabello lacio negro a los hombros, a pesar de tener algunas cicatrices en su rostro ella se veía cálida, dulce, bien arreglada y maquillada sabía que podía verse radiante como la noche de la fiesta de su madre, había algo alrededor de ella que la hacían hermosa, que brillaba a pesar de no ser la mujer más elegante que estuviera en ese lugar–
—no deseas estar en este lugar Gisela—pregunto después de unos minutos de pensamientos sobre ella–
Gisela se acerco un poco hacia adelante y llevo su mano a la de él, le sonrió un poco, Ferrer volvió a estremecerse, esta vez fue su sonrisa la que lo perturbo, le estaba sonriendo como nunca lo había hecho, solo sonreía de esa manera para cualquiera que estuviera cerca de ella, excepto para él, la razón de esa manera de verlo era muy tentadora, rayos se dijo para si, como podia provocarle tantos sentimientos alguien que era tan peligrosa.
—me agrada estar en este lugar, me agrada que me mire de esa manera en la que lo está haciendo—le aseguro algo divertida, Ferrer no imaginaba de que manera el la estaba mirando, la observo volver a su posición normal y lo lamento, el mesero llego con la comida así que tuvieron que dejar a un lado su plática, pasaron unos minutos en silencio, cuando terminaron su comida ambos se miraron, pero ninguno dijo nada, Ferrer ordeno la cuenta y minutos después salieron del lugar, en el auto ambos permanecieron largos minutos sin comentar algo, fue Gisela la que rompió el silencio, lo miro mientras manejaba.
—si no ama a la señorita mariana porque esta aun con ella, solo la ilusiona usted más—se atrevió a decirle, el no la miro, tampoco respondió enseguida, pasaron unos minutos antes que el hablara.
—me agrada saber que te interesa saber de mis sentimientos, pero déjame decirte Gisela que no es algo que deba interesarte, me agrada la compañía de Mariana y eso debe bastarte como respuesta, normalmente una mujer y un hombre suelen compartir un poco de tiempo solo por el placer de hacerlo, no espero que entiendas eso Gisela, te lo aseguro¡—le dijo finalmente algo molesto por lo que noto en su tono de voz, Gisela intento no sonreír por esa razón pero no pudo evitar hacer una mueca que Ferrer observo muy bien, detuvo el auto y lo estaciono aun lado de la carretera, Gisela recordaba la última vez en que el hiciera eso mismo y se estremeció, el la miro desde su asiento.
—sucede algo—se atrevió a interrógalo, Gisela lo giro a ver y se arrepintió de inmediato… La mirada que Ferrer le lanzaba era terrible, estaba molesto.
—sucede que reconozco a alguien cuando intenta burlarse de mí y eso mismo acabas de hacer—le dijo seguro, Gisela lo volvió a ver, no podía creer que él estuviera malinterpretando su actitud.
–jamás… sería incapaz.
—ahora estas mintiéndome… reclamo enseguida, Gisela temió una pelea más e intento impedir esto con una mentira, pero solo empeoro su enojo.
—no me interesa lo que haga con la señorita Mariana se lo aseguro— menciono rápidamente, deseaba terminar con aquella pequeña discusión, pero lo único que logro fue que Ferrer bajara del auto y se parara a un lado de su puerta, Gisela se vio obligada a salir del auto y mirarlo a los ojos algo temerosa.
—dime mirándome a los ojos, que piensas de mi, quien crees que soy—- pidió tomándola de los brazos, Gisela lo veía a unos centímetros de su rostro, podía oler su loción, su aliento y temía responderle mientras no dejara de verla de esa manera, sus ojos grandes abiertos y dilatados por la rabia que debía sentir por su culpa, tanto tiempo cuidando cada palabra que decía para evitar algo como lo que estaba a punto de suceder, todo se estaba llendo a la basura.
—por favor doctor Ferrer no me obligue a decirle algo más—pidió con voz suplicante, el la atrajo aun más a su rostro, Ferrer sintió como su corazón empezó a latir con fuerzas al sentirla tan cerca, odiaba sentir tantas cosas por esa niña, odiaba que ella pudiera descontrolarlo tan fácilmente.
—que temes, que te entregue a la policía, que rayos hiciste para preferir tener cerca a una malvado como yo, a quien temes, a quien le mientes, me soportas solo por miedo a que llame a la policía—pregunto muy interesado en saber de una vez por todas lo que nunca había deseado conocer, la sola idea de que ella escondiera un secreto que no pudiera tolerar mantenían alejada de su mente el indagar sobre el pasado de Gisela, ahora estaba a punto de conocer algo sobre ese pasado, deseaba hacerlo como nunca, para entender cómo era posible que Gisela pudiera preferir estar a su lado cuando no soportaba su forma de ser.
—no le temo—volvio a mentirle
—estas mintiendo Gisela… lo sabes tú y lo sé yo—le seguro a punto del enfado—no continues haciendolo¡¡–pidio controlado
—que es lo que quiere, que necesita de mi, podría dejarme ir ahora mismo y no volvería a saber de mi, porque me obliga a estar a su lado— le dijo casi llorando, Ferrer observo sus ojos con lagrimas y la soltó, se alejo de ella unos metro y permaneció en silencio por largos minutos, no soportaba verla casi derrumbada por el dolor que le causaba su presencia y seguramente su pasado, Gisela recupero algo de su confianza y se acerco a el por la espalda—
—cuando yo acepte su trato solo vi la oportunidad de salir del peor problema en el que nos encontrábamos Karen y yo, jamás fue mi intención causarle algún problema a usted, todo lo contrario, salvo la vida de mi hermana, solo deseaba ayudarlo en todo lo que pudiera, se lo juro —le dijo casi como un susurro detrás suyo, Ferrer la escucho y se dio cuenta de algo que no le agrado, se giro en esos momentos y choco con el cuerpo de Gisela, el la abrazo para que no callera al suelo, la miro a los ojos tan cerca de el, la acerco a sus labios y le dio un beso leve, se alejo enseguida de ella, deseaba a esa mujer a su lado y lo comprendió claramente ese día.
—volvamos al auto, ni una palabra más—pidió y volvieron al auto en silencio, llegaron al hospital serios, Ferrer se dirigió a ella mientras estaban en la recepción.—estaré en mi oficina, no quiero ninguna visita Gisela—le dijo, Gisela sabia que la única visita que no deseaba cerca en esos momentos era la suya, paso el resto del día atendiendo los pendientes de Ferrer, por extraño que fuera disfruto hacer su trabajo como nunca, la idea de no tener cerca a Ferrer le habían dado una paz que la hizo sonreír todo el día, sentía tantas cosas por lo que había sucedido entre ellos, sus palabras, su beso, el era tan especial, tan difícil de entender, hacia las cosas más sencillas tan difíciles, estaba resultando todo un sacrificio cumplir con su trato pero faltaba poco tiempo para terminar con aquella locura en la que se habia obligada a estar.
solo faltaban dos meses para que el trato con Ferrer terminara, Gisela estaba ansiosa de concluir con ese trabajo, había aprendido mucho sobre el hospital, su manejo, incluso la señora Camila le había propuesto hacia días que terminara la preparatoria para que iniciara una carrera que pudiera ejercer en ese hospital, la sola idea de estar cerca de Ferrer la hacían sobresaltarse, era lo último que deseaba en su vida, un hombre tan complicado, tenia semanas sin hablarse mucho, solo lo necesario, la dejaba terminar sola sus asuntos, se había alejado de ella, para su sorpresa, eso le dolía, saber que él prefería estar lejos de ella cuando al principio solo la deseaba cerca le había producido una gran tristeza, pero no lo mostraba frente a él, Gisela terminaba de hacer el resumen de todo el día sobre las notas de Ferrer cuando el llego a su oficina.
–aun aquí Gisela, —pregunto al verla, Gisela observo la hora y se dio cuenta de que era más tarde de lo que hubiera esperado, había perdido la noción del tiempo, Ferrer se acerco a su silla, Gisela estaba sobre ella como solía hacerlo desde hacía meses, intento levantarse pero él no se lo permitió.
–solo tomare unos papeles y me iré a casa, quédate en la silla—le dijo, el abrió uno de los cajones de su escritorio, tomo un folders y estaba a punto de cerrar de nuevo el cajón cuando observo una de las piernas de Gisela, noto que tenia cicatrices en sus tobillos, se incorporo y la miro desde el otro lado de su escritorio.
—debo recordarle el cumpleaños de su madre, usted comprara el regalo o desea que yo me encargue de eso–pregunto mirándolo, Ferrer estaba muy lejos de escuchar una palabra de lo que le había dicho, la miraba atento sin poder entender lo que había descubierto.
—yo me encargare, te veré mañana—le dijo y se alejo del lugar, la sensación de lo inesperado invadía el cuerpo de Ferrer, llego a casa de su amigo Andrade y paso toda la noche en su compañía, era extraño no poder hablar de algo que tal vez no tenía ninguna importancia, de lo único que estaba seguro era que deseaba respuestas sobre lo que había visto…
—Gisela fue lastimada físicamente—le dijo a su amigo entre la plática, Andrade se quedo mudo y lo miro serio, ambos tomaban una copa de vino y charlaban como tantas otras veces.
–a que te refieres exactamente
—no me había dado cuenta, seguramente porque casi siempre usa pantalones pero hoy descubrí en uno de sus tobillos cicatrices provocadas por cadenas o algo peor—le revelo, Andrade se levanto de su sillón y se sentó a un lado de Ferrer muy contrariado por lo que le había dicho.
—de que hablas, este seguro, tal vez es un tatuaje o traía una pulsera–
— no soy estúpido, se lo que vi—
—bien, que harás, le preguntaras algo sobre eso…
–Gisela es testaruda, sabe defenderse muy bien, no me dirá nada al menos que la obligue de alguna manera—le dijo seguro, ambos se veían de vez en cuando.
–crees que tenga que ver con lo que le sucedió a su hermana–
—seguramente…
—mataría a alguien—le pregunto, Ferrer se puso de pie enseguida, la idea de algo así, lo mantenía pensativo, Gisela podía ser testaruda, ruda y muy difícil de tratar pero no estaba seguro hasta donde podía llegar su rabia o su odio en determinado momento o situación.
–conozco a Gisela y te aseguro que si estuvo en peligro no dudo que pudiera haber hecho algo así…
–si eso hizo, estarías siendo cómplice, has callado lo del balazo—le recordó, Ferrer miro a su amigo y se acerco a él.
— no es eso lo que me importa en estos momentos, me interesa saber que fue lo que Gisela y su hermana pasaron antes de llegar a mi hospital–
-le dijo seguro, Ferrer dejo a su amigo horas después de confesarle lo que había descubierto, volvió a su departamento y paso el resto de la noche pensando cómo iba a interrogar a Gisela sobre sus cicatrices, debías ser inteligente y muy cauteloso para no hacerla correr si llegaba a sentirse en peligro, perderla de alguna manera aun no estaba en sus planes.
sabía que era algo inquieta y hasta impetuosa, pero podía darse cuenta cuando alguien quería preguntarle sobre algo, Gisela se levanto de su silla y se paro frente al escritorio de Ferrer, lo miro trabajando sobre sus notas, el levanto su rostro segundos después de que ella se colocara frente a él.
—pregunte lo que desee —le dijo, el se dejo caer sobre su respaldo y le sonrió un poco sin dejar de verla, Gisela lo miraba esperando cualquier cosa de ese hombre, tan acostumbrado a manejar a todo su personal como lo deseara, ella no era la excepción en cuanto a eso.
—no te gustara lo que deseo saber de ti—aseguro mirándola fijamente.
–prefiero molestarme por su pregunta que por la manera en la que me ve cuando algo lo molesta o lo inquieta—le dijo igual de segura que él, Ferrer se puso de pie y camino hasta estar cerca de Gisela.
–como puedes asegurar que me inquieta algo sobre tu persona— pregunto algo molesto por la actitud desafiante y segura que solía irritarlo enseguida, le molestaba el solo hecho de que ella pensara que lo conocía ni siquiera podia asegurarque tan malo o bueno era o porque actuaba de la manera en la que lo hacia.
—de acuerdo, estaré en la recepción por si desea hacer su pregunta—le dijo y para sorpresa de Ferrer salió de su oficina, le molesto tanto su actitud que salió detrás de ella irritado, Gisela podía sentir a Ferrer caminando detrás suyo y sonrió un poco para ella misma, era un inmaduro cuando se lo proponía, solo intentaba hacérselo ver, nada le impedían solo preguntar sobre lo que le inquietaba saber de ella, había hecho de eso un problema para él.
–detente si no quieres tener problemas conmigo–le dijo cerca, Gisela se detuvo y se giro al instante a verlo, el se detuvo en seco por esta razón, la miro serio y molesto.
—bien, aquí me tiene, que es lo que desea—le dijo tajante.
—no te atrevas a desafiarme Anders—le dijo mirándola atento, sabían lo que ambos estaban haciendo…–si te pido que te detengas tienes que hacerlo, no pienso perseguirte por todo el hospital—
–si…Tiene el control sobre todo, de todos los que trabajan para usted, pero hay algo que debe quedarle claro, a pesar de cuanto usted pueda controlar a las personas y en especial a mí, usted nunca podrá controlar lo que pienso y siento por usted— Gisela guardo silencio en cuanto se dio cuenta de lo que decía, miraba a Ferrer muy enfadada, tanto como para haber cometido el error de decirle aquellas palabras, el se acerco aun mas a ella y la encaro.
–termina¡¡ no espero más de ti que la misma verdad de la que tanto presumes—le dijo, Gisela deseo golpearlo, ordenaba algo que seguramente los haría pelear.
—lo que siento sobre usted…mi rabia contra lo que hace, mi desacuerdo con la manera de tratar a las personas, aun a su prometida la trata como si fuera parte de su nomina, la usa a su antojo—le dijo con rabia, molesta de tanta presión de ese hombre, Ferrer contuvo sus deseos de sacar a Gisela de ese lugar y de su vista, el era el maduro, habia tal vez mas de 15 años de diferencia entre ellos y debía mostrarle el gran abismo que había entre los dos, no solo la edad, la cultura, la educación de la que se enorgullesia, todo un mundo los separaba-
–bien¡¡…y que debo pensar o sentir por alguien como tú, tal vez una ladrona, o aun peor…una asesina—le menciono sin imaginar lo que causaría en ella, Gisela se alejo súbitamente de él, se volvió y lo golpeo tan fuerte que casi lo hace caer al suelo, un doctor que pasaba cerca lo alcanzo a detener, Ferrer miro a Gisela y se lanzo sobre ella, la tomo de un brazo e intento moverla pero Gisela se zafo con fuerzas y volvió a enfrentarlo…lo aventó con más rabia que fuerzas, Ferrer la veía atónico, ella estaba muy molesta, parecía otra persona, estaba comprobando de lo que era capaz Gisela estando fuera de sí, estaba seguro que en verdad había herido a alguien antes de llegar al hospital, ahora la pregunta era que era lo que haria comprobando la verdad de lo que tanto temia saber.
—vuelva a ponerme una mano encima y se arrepentirá, se lo aseguro—le grito llena de rabia, estaba tan cansada de que el manejara todo a su alrededor, que la manejara a su antojo…no le permitiría más intentar obligarla a obedecerlo ya no estaba dispuesta a soportar el maltrato de alguien mas.
—tendrás que hacer algo más que golpearme y se que puedes hacerlo aun asi tendras que hacer algo mas que eso—le dijo mientras volvía a intentar tomarla del brazo, esta vez Gisela lo pateo e intento volver a golpearlo, Ferrer la tomo en brazos con todas sus fuerzas y la llevo a su oficina, la dejo sobre el suelo mientras Gisela lo ofendía.
—todos son iguales¡¡¡usted es peor que todos¡¡¡de corbata y traje lindo pero un patán—le grito mientras intentaba salir de ese lugar pero Ferrer se interponía en su camino—déjeme ir…no sabe cuánto lo desprecio, realmente creí en algún momento que mi presencia podía ayudarlo a dejar de ser tan inhumano creí que solo era usted un animalito asustado y cobarde—-le dijo, Ferrer la miraba atento, molesto, se acerco a ella despacio, Gisela lo observo acercarse, no se movió para huir, lo espero furiosa, tambien ella podía controlarse, mejor de lo que él podía hacerlo, había estado atada por años, en completa calma, inmóvil, el no podía imaginar lo que podía hacer contra el si continuaba lastimándola.
—asustado y cobarde—repitió molesto, la atrajo hacia su pecho, Gisela temió que hiciera lo mismo que otras veces pero él no la beso, la miro a los ojos fijamente, Gisela odiaba esa mirada y él lo sabía.
—odio —
—se lo que odias Gisela y te diré algo más, saldrás de este lugar y correrás muy rápido porque solo te daré un día para que desaparezcas de este lugar, llamare a la policía y le entregare la bala que tengo en mi poder—le dijo y la soltó, se acerco a su silla y le dio la espalda, Gisela intentaba salir pero se detuvo y volvió a verlo.
—lo hace feliz ser así, sabe que lo que callo es doloroso que me lastimaron y aun así usted se atreve a lastimarme, intenta destruir la poca paz que Karen y yo hemos logrado en este tiempo—le dijo con las lagrimas ahogando su garganta—me duele más saber que existen personas como usted..que la idea de ir a la cárcel por lo que hice…..estuve atada durante muchos años por culpa de un hombre que me uso cuantas veces lo deseo, me utilizaron y usted me recuerda a cada segundo que haga lo que haga no me permitirán olvidar lo que padecí por años….espero que este contento por lo que acaba de saber…fui lastimada de todas las maneras posibles sobreviví como pude a ese abuso, tuve las fuerzas para soportar día tras día que me lastimaran, solo me mantuvo viva el saber que existía una persona que me necesitaba, que contaba conmigo….nada, ni usted podrá destruir de alguna manera lo que soy, lo que puedo hacer si intentaran lastimar a Karen o a mí misma, podría encargarme de usted si así lo deseara… no dude que soy capaz de eso si me obliga a actuar de alguna manera….no lo olvide¡¡¡—le grito e intento ser segura y clara en eso, tal vez así lograría asustarlo un poco para alejarlo de ella y le permitiera seguir con su trabajo sin mas problemas para saldar su deuda con el y marcharse lo mas lejos que pudiera de ese lugar.
—sal de aquí Gisela, termina de hablarme de esa forma¡¡¡…no me interesa saber nada mas de tu vida—la interrumpió sin darle la cara, Gisela estaba tan cansada de callar tantas cosas, no podía alejarse de ese hombre sin decirle lo que pensaba de él.
—seguro que no le interesa, porque no es lo que yo pienso—le dijo, se encamino hasta él y llevo una de sus manos a su saco, toco uno de los botones de él mientras lo miraba fijamente, Ferrer empezó a temer algo peor que una discusión cuando gisela cambiaba toda la rabia por dulzura le mostraba a la mujer que deseaba como a nadie y no era el momento para cometer el error de mostrarselo.
—sal de aquí—le dijo, le afectaba verla desafiarlo de esa manera
—no…estoy segura que esta mintiéndome… sus ojos me dicen otra cosa, su cuerpo cuando lo he tocado, sus labios cuando lo he besado, ellos me dicen la verdad de cuanto le importo…usted no me puede mentir…sabe que estoy diciéndole la verdad—le dijo sin dejar de verlo, Ferrer la veía frio, muy consternado por su actitud, no sabía cómo podía sentirse tan atrapado, no podía permitir que ella lo controlara de esa forma, tenía que hacer algo pronto, antes de que Gisela supiera que podía hacer con él lo que deseara.
—no me iré sin que sepa lo que pienso de usted—continuo diciéndole, esta vez , el le hablo…
—se lo que piensas de mi—casi le grito—se lo que crees de mí, lo he sabido desde que te conocí, pude verlo en tus ojos, cuando te informe sobre el trato que haríamos para que pagaras la atención de tu hermana, aun así me gustaba la idea de tenerte cerca, por alguna estúpida razón te quise cerca de mí, sé que me crees un monstruo, un patán, un soberbio…se todo lo que te provoco —-aseguro molesto y contrariado
—y aun asi, tambien me quiere lejos—agrego entre sus palabras, Ferrer callo unos segundos por su culpa, su miel empezaba a ahogarlo continuo hablándole.
—no sabes lo más importante Gisela…puedo hacer lo que desee en este lugar y en mi vida y sobre todo puedo controlar lo que siento por ti — le dijo mientras la atraía hacia su pecho y la besaba, Ferrer llevo sus manos a las piernas de Gisela y las toco con suavidad, toco su cintura, la abrazo con más fuerza antes de continuar besándola, Gisela aceptaba sus beso y sus caricias desesperada porque le mostrara lo que sentía por ella, no podía continuar ocultando algo que conocían muy bien el uno del otro, la atracción y el cariño especial que había entre ellos —me muero por saber que escondes dentro de tu corazón que me hace sentir tantas cosas por ti– dijo sin dejar de verla a los ojos, Gisela sintió que él iba a soltarla y llevo sus manos a su rostro para detenerlo, Ferrer la miro enseguida.
—podemos arreglar eso……puedo decirle lo que escondo…lo que siento—-dijo para su sorpresa, Ferrer la miro atento unos segundos, la soltó y se alejo de ella, Gisela lamento que él se alejara aunque no intento hacer nada para acercarse, solo lo miro atenta como el mismo lo hacía después de alejarla…
—eres una niña¡¡¡…no podría hacerte esto—le dijo sincero, Gisela comprendio en ese momento la razón por la que Ferrer detenía sus deseo por ella, sabía que la deseaba, que sentía algo especial, no imaginaba que la diferencia de edades fuera el motivo por la que él la hubiera mantenido lejos durante todo ese tiempo.
—no soy una niña, no es tanta la edad que nos separa—intento asegurarle algo apenada el la miro y sonrió un poco
–cuantos años tienes Gisela, dime tu edad—interrogo mirándola muy afectado por lo que estaba aceptando ante ella.
—32 años, no soy una niña—aseguro algo ansiosa al escucharlo finalmente reconocer lo que sentia
—tengo 52, sal de aquí Gisela, vete lejos de este lugar—le dijo, Gisela intento salir pero no podía hacerlo, no podía dejar a ese hombre que la necesitaba a su lado, que deseaba a su lado, el hombre que le estaba mostrando que estba viva, tal vez ella misma lo necesitaba más de lo que hubiera esperado después de haber sido utilizada por tanto tiempo por un hombre tan parecido a él.
—no me iré—la escucho decirle, Ferrer se volteo para verla, era la primera vez que dudaba tanto en aceptar lo que una mujer a la que se sentia atraido le estaba ofreciendo-
—que sucederá si solo te hago el amor y te desecho después, podrás venir aquí y soportarlo, suelo hacer eso y no quiero eso para ti—le pregunto mirándola atento, Gisela camino hasta él y llevo sus manos a sus labios, los acaricio un poco.
—si me promete que usted lo soportara—le dijo, Ferrer no puedo agregar nada después de eso, la tomo en sus brazos y la beso profundamente sin importarle nada más, se estremecio cuando sintio como su cuerpo reaccionaba ante la piel caliente de gisela. parecia un adolescente enamorado por primera vez.
— a donde quieres que vayamos—pregunto mirándola, Gisela le sonrió, finalmente el abria sus brazos hacia ella.
—el lugar no importa tanto, solo importmos nosotros—respondió, el sonrió un poco, ambos salieron del hospital y subieron a su auto, Gisela no pregunto sobre el lugar al que la llevaría, estaba demasiado nerviosa y asustada por lo que estaba haciendo, todo en su vida había sido incorrecto, nada podía demostrarle lo contrario, deseaba conocer algo diferente con el hombre que acababa de abrirle las puertas de su corazón, le agradaba mucho saber que estaría en los brazos de Ferrer, se sentía entusiasmada feliz de saber que no habían destruido su alma, que podía desear a alguien y no sentirse mal por ello, era más fuerte de lo que había creído después de huir de su padrastro, llegaron, Ferrer la ayudo a bajar del auto y subir por una ascensor, llegaron a un departamento, Ferrer abrió la puerta, Gisela supuso que era su departamento, entraron en silencio como lo habían estado todo el trayecto a ese lugar.
—es su casa… se atrevió a preguntar, él le acerco una copa de vino, Gisela la tomo.
—mi departamento, mi casa es otra…bebe, te relajara—dijo divertido, notaba su nerviosismo, Ferrer empezó a conmoverse, el verla así era solo una niña comparada con él.
— quiero pedirle algo señor Ferrer—le dijo, Ferrer la miro serio, conocía ese tono de voz en Gisela, podía esperarlo todo, solo deseaba que aquello no terminara mal, no podria soportar que una discusión entre ellos diera por terminado algo que apenas parecía empezar.
—dime lo que deseas—le dijo, Gisela se acerco a él, acerco sus labios a su oído y le hablo.
—puedo llamarlo Alan—le dijo, Ferrer soltó una carcajada divertido, la tomo en sus brazos y la llevo a su cama, la recostó con cuidado, el mismo estaba con cuidado sobre ella, se acerco a su rostro.
—llámame como lo desees, en estos momentos te pertenezco—le susurro y la beso, Gisela sintió como su cuerpo se estremecía con su contacto, sus manos delicadas y cuidadas por las cirugías la tocaban con suavidad, con cuidado, como nadie lo había hecho, supo en ese momento que sus heridas habían sanado casi por completo que sus recuerdos oscuros estaban en otro lugar y que ya no la lastimaban de la misma manera en que hacia meses.
Llegar al hospital después de la noche anterior en brazos de Ferrer, fue para Gisela sorprendentemente difícil, el estaba en su escritorio observando unos documentos, la volteo a ver cuando la escucho entrar.
— como está el paciente—pregunto mirándola, Gisela había ido a visitar al paciente que Ferrer había operado hacia días por un brazo fracturado.
—todo está bien, el joven está feliz de poder continuar en el tenis, aunque creo que a su padre no le agrada mucho eso—informo segura, Ferrer sonrió, Gisela era buena observando a las personas, le gustaba dar detalles de las personas a las que conocía, podía imaginar todo lo que ella podía pensar sobre él, se estremeció ante esa idea.
—debe ir a comer con Mariana, estará pronto de regreso—le recordó la cita con su aun, prometida, Gisela le sonrió y le deseo suerte, Ferrer la miro unos segundos, era buena fingiendo no importarle a donde y con quien estaría, salió de la oficina sin decir algo mas, Gisela lo observo con tristeza, no podía creer que sintiera tanto dolor de saberlo aun con aquella mujer tan hermosa y elegante, rica y educada, nadie mejor que ella para acompañar a un hombre como Ferrer, para ser su compañera de vida, termino de hacer algunas cosas y salió del hospital sin decir nada, llego a casa y preparo la comida para Karen, ella llego minutos después, se sorprendió de encontrarla en casa.
–que haces aquí…es temprano
—Ferrer salió con su prometida y cuando lo hace regresa hasta muy tarde o hasta el otro día—-
—claro!…significa que pasan la noche juntos o no es así—Gisela no agrego más sobre ese asunto, suficiente era para ella soportar la idea de saber que el hombre que amaba estaba en esos momentos con otra mujer.
—serviré para ambas…le propuso, Karen sonrió divertida, sabía que Gisela estaba celosa y le daba gusto saber que a pesar de todo lo que había sucedido en la vida de su hermana, ella aun confiaba en los hombres, Gisela disfruto la comida con su hermana Karen, tranquilas, hacia tanto tiempo no comían en paz, felices de estar juntas y vivas, platicaron sobre su trabajo en la cafetería cerca de la casa en la que Vivian, de sus planes a futuro, aunque aun sus planes dependían del trato que Gisela tenía que cumplir con el doctor Ferrer, aun le quedaban dos meses para terminar el plazo que le había puesto como deuda de lo que había hecho por su hermana, Gisela termino cansada de recordar sus vidas, subió a su cuarto y se dejo caer sobre su cama feliz de contar con su hermana como compañía.
Eran las 6 de la mañana cuando Gisela estuvo lista para volver a su trabajo, desayuno con Karen y ambas se marcharon a sus trabajos, mientras iba en el taxi que diariamente la recogía y llevaba al hospital checo su celular, le extraño ver tantas llamadas de Ferrer en el aparato, checo sus mensajes y encontró solo uno precisamente de Ferrer, leyó y trago saliva, el la había buscado ayer por la tarde, llego al hospital y bajo del taxi, se despidió de Kevin el chofer y entro al lugar, se acerco a la recepción, Elisa la miro enseguida y la saludo.
–te aconsejo que estés preparada, el doctor Ferrer esta aquí y está molesto
—más que otros días—intento bromear, Elisa le sonrió.
—solo te advierto, eres quien paga los platos rotos gis, cuidado—le advirtió de nueva cuenta, Gisela se encamino hacia la oficina de Ferrer, aun se encaminaba hacia allá cuando observo a uno de los pacientes del doctor Andrade, recordó que tenían problemas con su seguro y no lo habían operado por ello, Gisela lamento tanto que situaciones ajenas a las personas influyeran tanto en una decisión tan importante de la cual dependía su vida, llego a la oficina de Ferrer, el la observo mientras discutía con Andrade, Gisela entro y cerró la puerta enseguida, el doctor Andrade volteo y la miro, suspiro algo aliviado.
—me alegra que llegues Gisela, espero que puedas tranquilizar a este hombre, me retiro—le dijo y salió a pesar de que Ferrer le pidió que no se marchara, Gisela observo lo enfadado que se encontraba.
—quien demonios te crees para no responder mis llamadas, te compre ese aparato para tenerte a la mano–le recordó enfadado—acércate—le pidió, Gisela camino hasta el, se detuvo a unos centímetros.
—que sucede…que es lo que necesitaba—
—a ti, te necesito a mi disposición las 24 horas del día y no olvides que aun tengo dos meses de tu servicios—le recordo, Gisela lo miro a los ojos enfadada.
—no olvido que usted tiene el control de mi tiempo, de este lugar, de sus empleados y hasta de sí mismo, pues bien doctor Ferrer en que puede ayudarlo esta mujer con tan poca educación a la cual necesita desesperadamente a su lado—le dijo con voz fuerte, aunque sin llegar a gritar, Ferrer la miro atento, le irritaba cuando Gisela fingía que nada importante sucedía a su alrededor o entre ellos y dejaba de darle importancia a las situaciones a su alrededor.
—no tienes miedo, sabes lo que podría—intento decirle pero Gisela lo interrumpió enseguida
—se lo que podría sucederme si me delata señor Ferrer, tambien se lo que va a sucederme si continuo cerca de…. Usted…volverme loca—lo interrumpió con enfado, el la miro atento, aunque no pudo decirle otra cosa Gisela estaba molesta y lo que menos deseaba en esos momentos era discutir con ella, tardo unos segundos en responderle.
—que significa eso—pregunto algo confuso, Gisela observo su rostro se dio cuenta que el temía lo que podía decirle y le agrado darse cuenta que en verdad el la necesitaba cerca, podía dar alardes de su control, de lo que podía hacerle y sin embargo ella podía decidir irse y el sabía que no podría detenerla el no podía confiar tanto en el trato que tenían, después de saber lo que podía haber hecho antes llegar a ese lugar con su hermana herida.
—nada doctor Ferrer, en que puedo ayudarlo—-le dijo para su sorpresa, el se había tranquilizado y dejo de lado sus reclamos, tomo su agenda y se la entrego, Gisela la tomo al momento en que caminaba detrás de el con la intención de salir de la oficina, mientras hacían el recorrido que Ferrer hacia todos los días, Gisela se atrevió a preguntar por la situación del paciente del doctor Aldama, Ferrer no le prestó mucha atención así que Gisela desecho la idea de intentar hacer algo por ese hombre y su esposa, visitaron a algunos pacientes, tuvieron junta mensual con el personal del hospital, doctores en esta ocasión, después visitaron a la encargada de la limpieza por algunos pendientes que habían quedado por checar con el doctor Ferrer, era las 7 de la noche cuando ambos regresaron a su oficina, Gisela tomo sus notas y empezó a llenar algunos papeles de rutina sobre sus recorridos, Ferrer hizo algunas llamadas mientras ella trabajaba concentrada, eran las 10 de la noche cuando Ferrer dejo de hacer llamada por celular y la miro, pudo notar que Gisela estaba muy entretenida en su trabajo, lo observo y recordó de pronto las heridas que había visto en su tobillo, suspiro varias veces temiendo que Gisela huyera de él si hacia alguna pregunta sobre algún asunto doloroso.
—que te sucedió en las piernas, alguien te lastimo—pregunto sin pensarlo más, Gisela dejo de escribir en la computadora en cuanto lo escucho hacerle esa pregunta, se estremeció, no hubiera esperado un interrogatorio sobre algo que ocultaba en sus recuerdos.
—no quiero hablar sobre eso—respondió sincera, continuo con su trabajo Ferrer no pregunto más, volvió a tocar el tema cuando la observo terminar Gisela lo miro en cuanto se puso de pie, el la miraba y su mirada la estremeció, había una clase de ternura en aquellos ojos grandes que él jamás había tenido para ella o para alguien, le agrado como la estaba mirando, se sentía desarmada ante lo que él la hacía sentir, si le pedía entregarle su vida Gisela estaba segura que estaría dispuesta a dársela sin titubear ni un segundo.
—te llevare a tu casa debes estar agotada, hubo muchos pendientes—le dijo, se puso de pie y tomo su saco, Gisela camino a su lado por todo el pasillo hasta llegar a la recepción ambos se despidieron de las enfermeras y salieron del hospital, subieron al auto de Ferrer, Gisela lo miro seria, espero a que el encendiera el auto para hablarle.
—mi padrastro me mantenía atada, en ocasiones con cadenas , otras con cuerdas, deseaba mantenerme según él, controlada, al principio cuando no entendía bien lo que él estaba haciéndome me controlo, con el tiempo, aprendí a sentirme libre a pesar de estar atada…me defendí, aprendí a soportar todo lo que él me hacia—revelo sin mirarlo, Ferrer la miro solo unos segundos mientras iba manejando, lo que sintió al escuchar lo que Gisela le había revelado fue algo que nunca había sentido, detuvo el auto y la miro., sentía su corazón latir con rapidez, la furia de saber lo que le habían hecho ponían de manifiesto el problema cardiaco que empezaba a descubrir en el, lamentaba saber que Gisela había sufrido de esa manera….
—lamento si te lastimo recordarlo, soy un idiota Gisela—le dijo, Gisela lo miro, la veía con la misma ternura de hacia unos momentos, se estremeció—soy todo lo que seguramente odias en los hombres—
—no lo odio a pesar de ser tan molesto, usted me inspira mucha ternura, muchos deseos de abrazarlo, de quererlo—le confesó mirándolo, Ferrer la veía a los ojos y se sentía como un idiota, esa mujer pasaba horas a su lado, soportante sus gritos, sus enojos, y ella le entregaba aquellas palabras llenas de cariño, que podía hacer ante alguien con esos sentimientos, Ferrer bajo de su auto, camino hasta su puerta la abrió y la tomo de la mano con cuidado para sacarla, Ferrer la estrecho en sus brazos y la beso, su beso fue corto, la alejo un poco para hablarle.
–no pude hacerte el amor hace semanas Gisela, estaba demasiado concentrado en otras cosas, en tu edad, en la mía, solo déjame demostrarte que puedo ser distinto a como he sido hasta hoy, puedo darte lo que esperas de mí, lo que se necesitas de mi…la protección que te hizo falta– le dijo eso y volvió a besarla, Gisela acepto su beso, sus brazos fuerte tomándola con fuerza y al mismo tiempo con ternura, deseaba tanto seguir sintiendo todo lo que sentía al lado de ese hombre que podía ser un ogro y al mismo tiempo una ovejita asustada, lo abrazo fuertemente para que el supiera que también lo quería cerca.— volveremos a mi casa—le dijo, ambos volvieron al auto, Ferrer se puso en marcha, minutos después llegaron a su departamento, Gisela sintió una sensación muy especial cuando Ferrer entrelazo su mano a la de ella durante el trayecto al departamento…—no quiero que vayas a salir corriendo—le dijo al oído, Gisela sonrió un poco, antes de entrar al departamento Ferrer la atrajo hacia su pecho y la beso, abrió la puerta y entraron juntos, la sorpresa de ambos fue encontrarse con Mariana y su madre en el lugar, ella se encamino hasta llegar a Ferrer y lo beso en los labios, Gisela ya se había soltado de su mano, la señora Camila saludo a su hijo segundos después, ambas miraron a Gisela.
—tendrá que dejarnos señorita Gisela, el trabajo que pensaban hacer tendrá que esperar hasta mañana–dijo mariana, Gisela miro a ferrer enseguida.
—lo veré mañana doctor Ferrer, buenas noches señora Camila—miro a la señora Camila ella la miraba atenta y algo seria, se acerco a ella mientras ferrer las miraba en silencio, deseaba detenaer a gisela de la misma forma en la que la situacion lo habia sorprendido y no sabia exactamente que debia hacer.
–te acompaño niña—le dijo y se encamino a su lado hacia la puerta del lugar, le sonrió y le dijo algo antes de dejarla ir—lamento haber arruinado sus planes—le dijo al oído, Gisela le sonrió un poco y se alejo hacia el exterior del edificio, Gisela se detuvo frente a la carretera seria y muy contrariada por la situación en la que había estado, se sentía tonta, enojada, frustrada y algo en su pecho le dolía mucho, decidió caminar un poco intentando despejar su mente, no había caminado mucho cuando escucho su celular sonando, observo quien era aunque podía imaginar de quien se trataba no sabía si debía contestar, como tomaría Ferrer si no tomaba su llamada, se sentía tan contrariada no sabía cómo debía actuar, si como la empleada o la mujer que había estado a punto de pasar la noche con él, tomo el celular y contesto, la voz fuerte y clara de Ferrer la estremeció.
—estaré en tu casa en un par de horas, dime que vas a esperarme— pregunto con seriedad, Gisela respondió que sí, el se despidió y colgó, Gisela tomo un taxi y volvió a casa, Karen estaba sobre su cama intentando dormir cuando sintió a Gisela llegar a su lado, la recibió algo confundida.
—que sucede, tuviste un mal día—pregunto al verla seria y con el rostro pálido.
—debemos alejarnos de este lugar Karen, no me siento bien—le menciono aun muy afectada y confundida por lo sucedido, Karen abrazo a Gisela intentando darle fuerzas a la mujer que toda su vida la había protegido de todo y de todos, Gisela cerro sus ojos intentando olvidar la escena tan dolorosa en la que había estado., en el fondo sabia que Ferrer estaba comprometido con aquella mujer hermosa y educada, que nunca podría compararse de ninguna forma con ella.
Eran las 2 de la mañana cuando Gisela bajo a abrir la puerta de la casa en donde Vivian, se encontró con Ferrer frente a ella, busco su rostro en cuanto entro, Gisela lo veía atenta, Ferrer se acerco y la atrajo hacia él, la abrazo con fuerzas, Gisela podía escuchar el corazón de Ferrer latir con gran fuerzas.
–mírame Gisela¡¡ necesito saber que estas bien—le dijo algo preocupado, Gisela levanto su rostro para que la viera—lamento que hayas pasado por esta situación, hare algo al respecto, areglare las cosas..Lo prometo— menciono rápidamente, Gisela lo escucho seria, le respondió en cuanto el guardo silencio
—estoy bien, cansada—le dijo segura, Ferrer volvió a abrazarla, no se daba cuenta que Gisela en esos momentos estaba poniendo una barrera entre ellos después de lo sucedido en su departamento sabia que aquella locura debia terminar antes de que causara mas daño, aunque el dolor estaba ahi a pesar de que la relacion estaba iniciando.
—lamento lo de esta noche, olvide que mi madre iría a cenar a casa, mariana no estaba invitada te lo aseguro—le dijo buscando sus ojos, Gisela lo miro enseguida, le producia felicidad verlo y escucharlo tan preocupado por lo sucedido.
—no importa doctor Ferrer, puede ir a descansar, se del poco tiempo que tiene para hacerlo—le recordó, Ferrer la soltó y se alejo de ella, Gisela se sintió mal por hacer que él se alejara pero debía terminar con la idea de que entre ellos podía existir algo, el se perturbo un poco por sus palabras, se volvió a ella y la miro serio sin dar credito a lo que ella estaba diciendole aun sin tantas palabras como lo tenia acostumbrado.
—es lo que quieres…que me vaya Gisela Anders—pregunto directamente sabía lo que Gisela podía estar sintiendo, la entendía, pero no podía aceptar que ella lo alejara de esa manera, estaba intentando tener algo serio a su lado y no podía aceptar que ella lo estuviera alejando–
—ten cuidado con lo que vas a responder Gisela, sabes que no me agrada que jueguen conmigo, tampoco suplicar y muchos menos abra una segunda oportunidad para esto—le dijo algo molesto y desesperado, se sentía especialmente lastimado, sus palabras lo habían herido más de lo que podía soportar, después de mirarlo y escucharlo hablar de esa forma, Gisela supo que debía alejar a ese hombre, que aun en los peores momentos no perdía la oportunidad para ser soberbio, no podía permitir que el siguiera tratándola de esa manera.
—deseo que se vaya a descansar—repitió segura, Ferrer la miro fijamente esperando comprobar que las palabras que Gisela mencionaba coincidieran con sus verdaderos deseos, después de unos minutos de ver su rostro, se encamino hacia la puerta dispuesto a marcharse.
—no buscare una segunda oportunidad —menciono antes de salir de la casa donde Gisela vivía, espero escuchar el auto de Ferrer alejarse antes de subir a su cuarto volvió a los brazos de su hermana, Karen le dio todo el cariño que sabia necesitaba su hermana mayor en un fuerte abrazo, había escuchado toda la conversación y sabia que Gisela estaba sufriendo mucho.
Por la mañana su hermana Karen le hizo ver que debía maquillar un poco sus ojos, lucían triste, ella misma la ayudo a pintarle un poco el rostro, Gisela había llorado casi toda la noche, se sentía demasiado mal como para enfrentarse a Ferrer, como deseaba que algo le impidieran ir a ese lugar ese día, pero al menos que ocurriera un milagro ella iría al hospital y tendría que soportar toda la rabia de Ferrer por lo sucedido esa noche, estaba pensando en no ir cuando llego su taxi y salió hasta el.
Ferrer estaba en la recepción del hospital cuando ella llego, el la miro pero no le dijo nada, ni siquiera la saludo, solo la observo acercarse, la rabia que sentía por lo sucedido invadió su cuerpo en el mismo momento en que la vio entrar al hospital, se sentía rechazado y la idea de que alguien precisamente como ella, en las condiciones en las que se encontraba legalmente lo rechazara, lo hacían sentirse frustrado, ofendido y muy molesto.
–buenos días — lo saludo pero él no la miro, Gisela miro a Elisa y le sonrió.—hola Elisa…
–señorita Gisela, buenos días–le devolvió el saludo notaba que e doctor ferrer estaba molesto con ella—esta hermosa, no lo cree doctor Ferrer, esta mañana Gisela viene más bonita que otros días—menciono intentando calmar el aire frio que se sentía cerca de su jefe y de Gisela, Ferrer no menciono nada sobre el comentario de Elisa.
— terminemos con estas tonterías, quiero que vayas a mi oficina Gisela y me traigas el celular lo olvide y debo hacer algunas llamadas—su tono de voz delataba ante medio mundo lo molestaba que seguia, Gisela aviso que volvería enseguida, se encamino hacia la oficina de Ferrer, Elisa observo que Ferrer miraba a Gisela y sonrió.
—está molesto con ella, lo siento será un día largo por ese motivo—- menciono sin pensarlo mucho, Ferrer le lanzo una mirada que bien hubiera podida atravesar su corazón, Elisa volvió a su trabajo para evitarse un problema, Ferrer decidió ir a alcanzar a Gisela, la encontró en su camino y recibió su teléfono
—empezara su recorrido–pregunto curiosa.
—si—respondió con frialdad, no agrego nada más así fue todo el día, no le dirigió ni una sola palabra que no tuviera que ver con algo del trabajo, Gisela empezó a sentirse mareada, fue y vino de un lado a otro todo el día, olvido comer algo, mientras caminaba hacia la recepción para hacer otro encargo más de Ferrer cayó al suelo inconsciente, de inmediato la levantaron y le prestaron los primeros auxilios, la llevaron a una de las camas más cercana, fue hasta ahí a donde llego Ferrer, le estaban aplicando suero y aun estaba inconsciente cuando el llego.
Reviso sus signos vitales, comprobó que Gisela estaba algo débil, dio algunas indicaciones, después se alejo del lugar, cuando Gisela recobro el sentido y se dio cuenta en donde se encontraba intento ponerse de pie pero enseguida la enfermera que estaba cerca se lo impidió.
—debo seguir trabajando-
–no lo hará, el doctor Ferrer me encargo que la cuidara, que le dijera que su trabajo había terminado por este día—aviso, Gisela volvió a recostarse, después de unos minutos le pidió a la enfermera que le trajera un poco de jugo deseaba salir de ese lugar enseguida, en cuanto la observo salir bajo de la cama y se vistió, Gisela camino hasta la oficina de Ferrer, no lo encontró en su silla así que empezó a tomar las notas de ese día y a hacer su trabajo, después de unos minutos de trabajo empezó a sentirse mareada y débil, no dejo de trabajar, solo le hacían falta un par de hojas y terminaría.
—podría castigarte aumentando el tiempo de tu contrato por esta estupidez., ordene que no te dejaran levantar…me encargare de esa enfermera ahora mismo—le dijo, Gisela lo escucho y se puso de pie enseguida, casi corrió para alcanzarlo en la puerta, lo tomo de un brazo con fuerza, Ferrer la miro.
—no, se lo suplico…yo la engañe
–aun así su trabajo era claro y sencillo, si no puede hacer algo así de nada me servirá tenerla en este hospital—insistió seguro, Gisela sintió que él intentaba zafarse y se aferro más a él.
—sabes que no podrás evitar esto—aseguro mirándola a los ojos, Gisela se acerco como pudo a él lo beso con algo de dificultad debido a lo mareada que aun se sentía, cuando se alejo de él, Ferrer la miraba serio y fijamente, Gisela supo que estaba a punto de molestarse aun más con ella, aunque no menciono nada en ese momento aprovecho eso para continuar hablándole.
—por favor, solo esta vez—suplico mirándolo desesperada, el la veía a los ojos atento, el dolor en su voz, en su mirada, su suplica transpasaba su corazón, sentía tantos deseos de abrazarla y decirle que haría cuanto ella quisiera, le daría su vida si así se lo pedía en esos momentos, la odiaba por hacerle sentir tantas cosas y al mismo tiempo el saber que entre ellos se habían cerrado las puertas, ella misma las había cerrado.
—un par de meses más en este lugar y tendrás lo que me pides—le dijo, Gisela soltó su brazo y se alejo un poco de él, lo miraba confundida por la frialdad de sus palabras, Ferrer lamento lo que había dicho pero no podía darle a alguien con tanta facilidad lo que pedian y muchos menos a ella, le harían ver que tenia control sobre él y podría aprovecharlo de tantas forma, era algo que no deseaba regalarle a nadie, estaba siendo un patán y lo sabía, pero no sería Gisela Anders la que tuviera un poder sobre su persona, si solo tenerla cerca le producía placer y al mismo tiempo dolor por no tenerla, que podría esperar si ella intentaba lastimarlo de alguna otra forma, podría destruirlo si así lo deseaba, no se lo permitiría, aunque tuviera que seguir siendo el peor de los hombres para conseguirlo.
—de acuerdo—respondió después de unos segundos, se alejo aun más del, lo observo intentar volver a salir—no disfrutare estar cerca de usted más tiempo, lamento saber que no puede dar algo a cambio de nada,…solo por orgullo y soberbia—agrego algo decepcionada, el la volteo a ver irritado por su comentario, sabía que no desaprovecharía la oportunidad para hacerle algún reproche, lamento no haberse equivocado porque seguiria atacandola cuantas veces fueran necesarias para controlarla.
—el orgullo me mantiene lejos de personas como tu–mencionó antes de salir de su oficina, Gisela lamentaba tanto que el actuara de manera tan dura contra los demás y sobre todo contra ella, sabía que él sentía algo especial, el sabia que ella sentía lo mismo y aun así, no se tentaba el corazón para lastimarla y hacerle ver cada vez que podía quien tenía el control en ese lugar y en su vida en esos momentos
Gisela debía hacer algo antes de perder la poca paciencia que después de lo que les había sucedido a Karen y a ella aun le quedaba, si tan solo no lo deseara tanto cerca de su vida podría salir corriendo de ese lugar en cuanto lo deseara, ahora mismo si quisiera, pero quería a ese hombre de una manera tan especial, no imaginaba como podía seguir con su vida sin tenerlo cerca, sabiendo que el existían en ese mundo, que había un hombre al que su corazón se aferraba a pesar de que él lo lastimaba con tanta alevosía, era una especie de karma que le había tocado pagar en esa vida o tal vez ella era el karma de un hombre como Alan Ferrer.
Volvió a su silla e intento terminar su trabajo, solo que la enfermera que la había estado cuidando entro y se acerco a ella, Gisela la miro enseguida.
–debe venir conmigo, volver a su cuarto—le dijo, Gisela sonrió, Ferrer había ido a buscarla, se puso de pie.
–no, debo terminar algo–
—por favor Gisela, no deseo perder mi trabajo y si no vienes conmigo eso es lo que sucedera—le suplico, Gisela miraba a cathy, sabía que tenía razón, cerro sus notas y salió a su lado volvieron a su cuarto, Gisela volvió a colocarse su bata y se metió a la cama, cathy la canalizo de nueva cuenta y se sentó en una silla cerca de su cama, Gisela tomo algunas revistas cerca de ella y leyó un poco antes de llamar a Karen y explicarle lo que le había sucedido, no tardo mucho en llegar a su lado, y paso el resto de la tarde en el hospital, Gisela tuvo que obligarla a volver a casa.
—segura…me necesitas, cuidaste de mi gis, déjame ahora cuidar de ti— insistió su hermana, Gisela estaba segura de que no necesitaba su ayuda tampoco queria que ferrer pudiera molestarse o aprovecharse de alguna forma por tener a karen a su lado.
–estoy bien, solo están poniéndome suero para hidratarme un poco Karen, no tendría caso que te desvelaras solo por eso, mañana estaré de regreso en casa—volvió a explicarle, después de insistir un poco más, convenció a Karen de que se marchara, le dio un gran beso y abrazo y salió del cuarto-
—-se quieren mucho—pregunto cathy a su lado, Gisela la miro y le sonrió.
—no imagina cuanto, hemos estado juntas siempre, nos cuidamos una a la otra, no sé qué haría sin ella— detallo llena de ternura hacia su hermana menor, cathy checo el suero de Gisela y le aviso que debía ir por una bolsa más.
–no intente hacer nada—pidio mirandole
—no te preocupes cathy, estoy atada a este lugar con cadenas más fuertes que las que use por años, la diferencia en esta ocasión es que podría irme en cuanto lo deseara, pero por el momento se que este es mi lugar—le dijo, cathy la miro, sus palabras la confundieron, estaba a punto de preguntar sobre lo que le había mencionado pero Ferrer entro en esos momentos.
—estaba por ir por otro suero–
–adelante, yo cuidare de la paciente mientras tanto—menciono algo divertido, Gisela lo miro y noto que Ferrer estaba algo feliz, que podria haber sucedido ese tiempo lejos de el para que estuviera de mejor humor.
—como están las cosas afuera—pregunto sin dejar de verlo, el se sentó sobre la silla que había estado ocupando cathy y la miro atento.
—bien, mejor de lo que pensé estuvieran sin ti—le dijo seguro, el se levanto y se sentó sobre la cama de Gisela ella tuvo que moverse un poco para que él se sentara mejor, la miro y tomo una de sus manos, Gisela se sintió muy confundida por su actitud.
—me dejara ir entonces, sabe que en realidad no me necesita para nada, es usted muy bueno en lo que hace—le dijo.
—te equivocas…claro que te necesito y cuando te levantes de esa cama te diré para que rayos –le dijo, se acerco a su rostro, Gisela temió que él la besara pero solo fue para decirle algo más.—te vez tan indefensa en esa cama , podría aprovechar eso para hacerte pagar todo lo que me debes, como esa noche que pensábamos pasar juntos—le dijo mirándole el rostro, Gisela se veía en verdad tan pálida, indefensa, Ferrer se sintió tan conmovido, la sensación de protegerla invadió en eso momentos su cuerpo, la deseaba tanto y era algo que ya no estaba dispuesto a soportar más, la deseaba en su vida el tiempo que su corazón lastimado le permitiera tenerla.
—solo déjeme descansar—le dijo mirando sus ojos grandes que la miraban fijamente, Ferrer se alejo de ella y se levanto de la cama.
—andaré por aquí, hasta mañana Gisela—le dijo y salió, le pareció extraña su actitud aunque dada su personalidad tan especial se podía esperar cualquier cosa de ese hombre, después de unos minutos se quedo completamente dormida ni siquiera se percato que Ferrer regreso apenas una hora después de que se había ido, le ordeno a la enfermera que le inyectara un sedante para que durmiera toda la noche, necesitaba que Gisela recuperara todas las fuerzas que había perdido para continuar con su trabajo en ese lugar, el permaneció toda la noche a su lado, eran las 2 de la mañana cuando fue a su departamento para ducharse y volver al hospital.
Estaba lista para darse un baño y volver a su vida normal, Gisela se ducho y se vistió, bajo hacia la oficina de Ferrer, para su sorpresa a pesar de ser tan temprano el estaba en su oficina, entro sin tocar y lo miro.
—no pensé que estaría aquí—dijo, Ferrer levanto su cabeza enseguida, hizo a un lado su lentes y le sonrió levemente.
—no pensé que bajarías tan temprano, quien rayos te dio de alta— pregunto mirándola, Gisela se acerco y lo miro seria.
—yo misma, me siento bien y que hace aquí—
—es mi oficina Gisela, porque razón tendría que avisarte cada vez que deseo estar en este lugar—le recordó malvadamente, Gisela acepto sus palabras y se encamino a su silla.
—terminare los pendientes…
–no, iremos a hacer mi ronda por que más tarde deseo llevarte de compras, iremos a una de las tantas fiesta de mi madre y te quiero hermosa para ese día—le anuncio con detalle, se le acerco y la ayudo a ponerse de pie.
—no deseo ir a ninguna fiesta señor Ferrer-
–no pregunte si deseas ir, iremos Gisela, no olvides que tengo el control sobre tus deseo, voy a confesarte algo Anders, en ti reconozco al hermano que todos desearíamos tener, podrías dar tu vida por tu hermana, eso me da la mejor ventaja sobre ti, puedo aprovechar ese amor incondicional hacia tu hermana para obtener de ti lo que desee —le recordó, Gisela tomo su agenda y no hizo más preguntas, estaba cansada de discutir con ese hombre que más que nada era un patán, que no desaprovechaba su poder para hacer todo el mal que las circunstancias le permitían cometer, haría algo mejor que discutir con él los próximos 4 meses que le quedaban a su contrato, encontrar la manera para llevar la fiesta en paz y la única manera que conocía para llevar la fiesta en paz con el doctor Ferrer, era, “obedecerlo al pie de la letra sin decir, una sola palabra”.
Ferrer la llevo a una tienda de ropa y le envió a una mujer para que la asesorara en la elección de algunas prendas de vestir, Gisela observaba a Ferrer platicar con una de las empleadas del lugar, era envidiable la facilidad con la que se comunicaba con las personas más aun, con las de sexo opuesto, el parecía ser tan feliz siendo de esa manera, Gisela no imaginaba a ese hombre de otra manera, conociendo nuevas personas, haciendo nuevos amigos, relacionándose de manera asombrosa con las personas a su alrededor, siendo alegre, espontaneo, social como nadie, era sorprendente la personalidad tan cautivadora que irradiaba en los lugares que visitaba, ella misma había sido testigo de tantos momentos como el que estaba presenciando en esos instantes.
mientras Gisela terminaba de escoger un par de vestidos Ferrer pagaba la cuenta y llamaba por teléfono, terminaba de ponerse de acuerdo con el doctor Andrade en algunas cosas cuando volteo a ver a Gisela, le sorprendió encontrarla platicando con un hombre, Ferrer observo unos segundos la escena antes de caminar hacia ellos, ella se veían tan inocente, tan hermosa a pesar de mostrar tantos signos de maltrato físico en la vida que hubiera llevado hasta ese día, Gisela lo miro acercarse e intento terminar con su plática pero el repentino hombre que se había acercado a ella no se detenía.
–algún problema…mi amor—dijo mientras tomaba por la cintura a Gisela que ni siquiera se atrevió a verlo a la cara, era suficiente con lo que él estaba haciendo para hacerle ver que estaba molesto, continuo mirando a su acompañante, el hombre miro a Ferrer y sonrió un poco.
–no podía esperar otra cosa imaginaba que vendria acompañada, la he visto tan sola, pero me alegra saber que no lo está—menciono el hombre algo apenado.
–no lo está y estamos atrasados, nos vamos Gisela —le dijo, Gisela le sonrió al hombre y se despidió, el extendió su mano para que Gisela lo saludara así lo hizo después Ferrer hizo lo mismo, Gisela sabía que estaba molesto, se encaminaron juntos hacia la salida del lugar, Ferrer la tomo de la mano y no la soltó hasta que estuvieron cerca del auto, Gisela lo observo entrar al auto e hizo lo mismo, se coloco su cinturón y se acomodo, prefirió ver el camino, Gisela observo la carretera y se confundió a notar que Ferrer no iba en dirección al hospital, lo miro solo que no hizo preguntas.
La llevo a su casa, la bajo del auto y le pidió que estuviera lista para antes de las 9 de la noche, Gisela acepto todo cuanto le ordeno, entro a la casa y se recostó un momento, eran casi las 9 de la noche cuando Karen entro a su cuarto, la miro de pies a cabeza asombrada.
-te vez hermosa gis….sorprenderás al doctor Ferrer—aseguro sonriendole Gisela contemplo su imagen frente al espejo, sabía que se veía bien, la pintura en su rostro, un hermoso vestido, un collar y unos aretes que el mismo Ferrer le había comprado podían hacerla ver distinta, algo bonita, lo extraño era que jamás se había visto como una mujer bonita, Gisela estaba tan lastimada, el daño que le habían hecho había borrado todo sentimiento bueno sobre su físico., aunque le dijeran que era le mujer más bella de ese lugar, en su alma se sentía la mujer más fea sobre la tierra.
—eres muy bonita y Ferrer lo sabe, por eso te lleva a esas fiestas a su lado
–no Karen…solo es trabajo…
—bien…si eso quieres pensar adelante…pero ese hombre no solo le agrada lucirte…está enamorado de ti—le dijo, Gisela miro a Karen y sonrió divertida, Karen la abrazo enseguida, ambas sonrieron, el timbre de la puertas las hizo alejarse, ambas sabían de quien se trataba, bajaron, Karen abrió la puerta Ferrer entro a la casa, al encontrase con Gisela frente a el la miro fijamente, los minutos que duro observándole le parecieron eternos, Gisela estaba a punto de decirle algo sobre lo que hacía cuando el hablo.
—me alegra haber escogido bien ese vestuario— dijo, la tomo del brazo y la encamino al auto, minutos después estaban en casa de su madre, Ferrer la escolto por la casa unos minutos, los conocidos de él y su madre los obligaron a alejarse, Gisela aprovecho para ir a buscar algo que beber, estaba sedienta, tomo una copa de vino antes de disponerse a observar el lugar, había tantas personas, tanta gente tan distinta a ella, observo a Ferrer a lo lejos platicando con algunas personas, el se veía tan guapo, tan elegante era el mejor candidato, la mejor opción para cualquier mujer, aun pensaba en ello cuando observo a Mariana llegar hasta él, ella lo tomo por el cuello con una de sus manos y lo acaricio, Ferrer no la alejo, solo continuo platicando con aquellas personas con tanta confianza y costumbre pensó Gisela mientras los observaba, se dio cuenta de algo que le produjo dolor, Ferrer estaba hecho para esa vida, debía aceptar que sus mundos estaban separados por un abismo muy grande, podia ver que era casi imposbile que ellos estuieran juntos auqnue lo desearan.
Bebió un par de copas más, cuando se dio cuenta de lo que había hecho ya se sentía algo mareada y confusa, la señora Camila la ayudo a llegar a una de las habitaciones de la casa cuando estuvo a punto de caer al suelo al tropezarse con ella en la fiesta.
—señora Camila, lo siento tanto
—todo está bien niña, descansa un poco de acuerdo y te quedaras aquí, entendido, es una orden—ordeno antes de salir de la habitación a la que la había llevado, Gisela sonrió un poco antes de quedarse dormida, sonrió ante la orden de la señora Camila, a los Ferrer les agradaba tanto dar órdenes, ellos eran tan parecidos en eso.
Abrió los ojos confundida, limpio un poco su rostro no lograba entender lo que había sucedido.
—vaya…veo que empiezas a despertar y a recobrar el sentido—le dijo Ferrer a su lado, Gisela giro su cabeza y se encontró con Ferrer sentado en un sillón al lado de la cama en la que se encontraba.
—doctor Ferrer…menciono, se levanto de la cama rápidamente, Ferrer se levanto igual del sillón, sabía que Gisela se sentiría algo mareada.
—deberías volver a la cama, creo que bebiste demasiado
–no, solo un par de copas, estaré bien—menciono segura, lo escucho sonreír, Gisela lo volteo a ver confundida, Ferrer se acerco unos pasos hacia ella, Gisela estaba mareada pero no se alejo de él.
—un par de copas, segura—pregunto con burla, Gisela no entendía lo que él hacía, Ferrer se acerco hasta ella, la tomo por la cintura y la hizo que lo viera.—perdí la cuenta en 5 copas Gisela Anders y puedo mostrarte los videos de seguridad para comprobarte lo que estoy diciéndo—le dijo al parecer seguro y divertido Gisela lo miraba atenta, de pronto recordó todo lo que había sucedido, se alejo de el enseguida, camino hacia la puerta, Ferrer no deseo detenerla si pensaba irse que así lo hiciera pensó seguro, para su sorpresa Gisela se giro a verlo.
—si…lo hice….le diré porque…estaba molesta…enfadada… triste…por su culpa!!…por lo que me permitió disfrutar toda la noche—
—disfrutar… A que te refieres—interrogo confuso, Gisela se acerco a él, Ferrer no aparto su vista de ella deseaba saber a lo que se refería aunque podía imaginarlo, intento no burlarse de ella—
—ella lo tomo del cuello…lo acaricio…beso su mejilla…usted le sonreía, le permitió tocarlo… seguramente lo disfruto—relato sin dejar de verlo a los ojos, molesta, triste y celosa.
—si—le dijo interrumpiendola, la volvió a tomar de la cintura, Gisela lo miro, escucharlo aceptar lo que le había dicho le provoco dolor—- tienes razon disfrute mucho lo que sucedía……guardo silencio
–suélteme por favor… solo quiero irme a casa…olvidarme de usted—- suplico mientras lo intentaba alejar
— Vas a escucharme
–no quiero escucharlo más…no soporto lo que se bien…Por favor doctor Ferrer solo cállese y déjeme ir
—esta vez no Gisela Anders, vas a escuchar algo que jamás nadie tendrá el placer de escucharlo de mis labios—sentencio, Gisela dejo de luchar contra el
–de acuerdo…termine de una vez con esto— pidió suplicante, mirando sus ojos grandes abiertos, como solo el sabia hacerlo, queria intimidarla y controlarla de esa forma, como siempre y sabia que no podia hacer mas que guardar silencio mientras hablaba.
–vas a escuchar la verdad sobre esta noche …disfrute lo que sucedía con Mariana no por ella como crees Gisela, sino por ti…te vi observándome atenta, te vi molesta…te vi empezar a beber por ese motivo y debo aceptar que soy el peor hombre por dejarte beber de esa forma…pero jamás había disfrutado tanto ver a una mujer celosa, tan molesta….por primera vez me di cuenta Gisela Anders…lo que sientes por mi… lo que significas para mí y sabes algo más….estoy disfrutando mirarte a los ojos mientras te confieso la estupidez que acabo de cometer al permitirte beber sin control por saberte tan molesta y celosa—confeso antes de besarla con mucha ternura, Gisela lo miro un segundo mientras él la besaba, no alcanzaba a comprender lo que Ferrer había dicho, lo único que sabía era que le agradaba mucho que él la besara, que hablará con sinceridad sin poses ni barreras, después de unos minutos la soltó.
—dime que deseas esto tanto como yo Gisela, necesito escucharte decirlo, pídeme que te demuestre todo lo que significas para mí—le susurro mirándola a los ojos, Gisela le sonrió, Ferrer se estremeció, la sonrisa de Gisela era dulce y sincera, como nadie lo había sido ante él, volvió a besarla, la recostó con suavidad sobre la cama y continuo besándola, Gisela lo alejo un momento para hablarle.
—usted quiere esto—pregunto, él le sonrió.
—jamás estuve tan seguro de querer algo como se que te quiero a ti, no más estupideces para alejarte solo te diré que te quiero a mi lado Gisela —respondió sincero, la volvio a besar dispuesto a arriesgarse con el corazon abierto ante la unica mujer que habia logrado desarmarlo sin piedad, con su ternura, proteccion y obediencia ciega y desinteresada, era poco lo que podia expresarle ante todo lo que le hacia sentir.
—a donde vamos doctor Ferrer—se atrevió a preguntar, el la miro solo unos segundos y continuo mirando el camino.
—te diré más adelante—respondió serio, Gisela podía notar que él estaba algo frio, enfadado o molesto, no sabía bien, pero en la cabeza de ese hombre estaba sucediendo algo que ni siquiera deseaba imaginar, después de una hora Gisela observo una gran mansión frente a ellos, Ferrer acerco el auto al cerco de la casa y ordeno por un auricular que abrieran el portón, dirigió el auto por un camino largo hasta estacionarlo frente a una casona enorme, impresionantemente grande pensó Gisela mientras la observaba desde el interior del auto.
—baja—le dijo él, Gisela obedeció, el se encontró con ella y le pido que lo siguiera, saco un juego de llaves de su pantalón y abrió la puerta principal de la casa, le permitió entrar a ella primero, Gisela lo miro un momento, estaba muy confundida, el interior de la casa era aun más impresionante, hermosa, elegante, muy espaciosa, el lugar era toda una mansión.
—que es este lugar y que hacemos aquí señor Ferrer—pregunto, interesada en recibir una respuesta, un hombre con aspecto agradable, tal vez el mayordomo pensó Gisela, se acerco a ellos y saludo a Ferrer.
—hola Nico…podrías prepararnos una habitación, estaremos unos días en casa—le dijo, Gisela miro al hombre quien la miraba fijamente.
—señorita, un gusto de tenerla aquí, bienvenida—le dijo sonriente y amable.
–gracias señor —respondió con la misma amabilidad, lo observo alejarse, seguramente obedecía las ordenes de Ferrer, Gisela observo que Ferrer se encaminaba hacia algún lugar y le hablo con fuerza.—que está sucediendo…que está haciendo—pregunto algo molesta, el se detuvo y se volteo a verla.
—nos tomaremos unos días de vacaciones—anuncio finalmente, Gisela lo volvió a ver, el intentaba alejarse y volvió a hablarle enfadada.
–que tengo que ver yo en esto, porque estoy aquí—interrogo molesta, Ferrer volvió a detenerse, esta vez se encamino hasta ella.
–eres necia y muy olvidadiza, eres mi empleada por aun 4 meses, quiero que dejes de olvidarte de ese detalle—recordó con evidente gusto, Gisela insistió en sus preguntas.
—no me aviso que estaríamos fuera, debo decirle a Karen… como puede hacer esto sin informarme–reclamo, el empezó a caminar pero Gisela se interpuso en su camino, el la miro de nuevo
—dejaras que vaya a servirme una copa, me muero de sed…–pidió algo irritado, Gisela dejo de detenerlo, camino a su lado, Ferrer se sirvió una copa rápido, sonrió cuando la encontró a unos centímetros de su lado. La miraba atento, le parecía gracioso estar frente a una niña asustada, disfruto verla de esa manera, eran muy pocas las veces en la que Gisela parecía asustada por algo, le divertía imaginar lo que ella estaba pensando sobre lo que sucedería en ese lugar a su lado.
—no te angusties por Karen…hable con ella mientras veníamos hacia acá….también con Andrade, se encargara del hospital unos días, mientras nosotros disfrutamos de unos días de descanso—le informo, Gisela lo miraba, sabía que no podía estar mintiendo, el era muy responsable y controlador sobre su trabajo, no haría algo así si no estuviera seguro de que todo estaría bien sin él, Ferrer camino hasta estar a unos centímetros de ella, Gisela lo vio a los ojos.—
—-te enseñare tu habitación, sígueme….le pidió, Gisela lo siguió por la casa hasta que él se detuvo frente a una puerta grande, la abrió y le permitió entrar, Gisela observo el cuarto inmenso, hermoso, recorrió con la vista todo el lugar, se estremeció al notar la calidez del lugar, hubiera dejado caer algunas lagrimas solo por la idea de que alguien estuviera regalándole unos días en un lugar como ese, odiaba que Ferrer le hiciera ver con tanta facilidad todo lo que poseía, todo lo que podía darle a la mujer que el deseara.
—que tendré que hacer por esto doctor Ferrer—-pregunto algo temerosa, el se encontraba detrás de ella, la tomo de los brazos y la hizo girar hacia él, Gisela lo miro enseguida, el la atrajo y la beso enseguida, Gisela se estremeció no solo por su beso sino por la idea de lo que eso pudiera significar, cualquier cosa ante un hombre como él, cuando la soltó la miro algo serio.
—harás lo que tú desees, estaré de acuerdo con lo que elijas hacer en este lugar—
—eso es cruel, podría ser claro, decirme que espera de esto, que quiere de mi por estos días—reclamo molesta por su juego, Ferrer la miro sonriéndole, no podía esperar menos de Gisela, un reclamo era mínimo por haberla secuestrado de esa forma.
—solo lo que desees, si deseas que te haga el amor así será, si lo que quieres es que me moleste contigo y te saque de aquí, solo dilo, cualquier cosa que elijas, eso obtendrás de mi—le dijo y camino hacia la puerta—–debes tener alguna ropa en el closet, puedes ducharte, enviare por ti cuando este lista la cena—le dijo y salió del cuarto, Gisela intento hablarle pero se detuvo, contemplo de nuevo el lugar y más que discutir con él prefirió disfrutar de esos días, no había más que hacer y lo sabía, lo que Ferrer le acababa de decir era ante todo, una orden más.
Lo miraba cenar seria, Gisela notaba algo extraño en aquel hombre, ella misma se sentía extraña en aquel lugar, temía reconocer que era lo que la hacían sentirse de esa manera, si era él o ese lugar tan hermoso, terminaron de cenar en silencio.
–temes hablar Gisela Anders, me conoces, no pensaras que puedo hacerte algún daño sin darte la oportunidad de defenderte—pregunto divertido, seguía tan asustada, Gisela lo miraba atenta, le pareció divertido que el mencionara algo así–
—seguro señor Ferrer, sabemos lo que usted puede hacer—le dijo con alevosía, el sonrió y se puso de pie, tomo las copas de vino que aun permanecían sin tocarse y se acerco hasta ella, le acerco su copa, Gisela la tomo.
—me conoces bien, digamos que no hare nada que no desees que te haga—continuo jugando con sus palabras, Gisela bebió un poco de su copa, cuando termino lo miro.
—de acuerdo señor Ferrer, deseo que me diga que espera usted de mi— pregunto aceptando su juego, el sonrió y se acerco para atraerla hacia su pecho, Gisela miro sus ojos grandes, mirándola atento.
—todo Gisela, espero todo de ti, bueno y malo, pero sí de alguien deseo esperar algo, es de ti—respondió mirándola fijamente, Gisela se acerco y lo beso con suavidad, el se estremeció y acepto su beso y su manera de besarlo con mucho agrado, los labios de Gisela le parecían suaves, dulces, húmedos, tan cálidos, como nunca le habían parecido otros.—corro mucho riesgo dejándome llevar por esto Gisela, pero que más vale la pena en esta vida que correr riesgos por algo que se vale eso y tal vez más—–le susurró mientras la besaba, Gisela acepto sus besos y ella misma lo beso en varias ocasiones intentado que él se dejara llevar por lo que sentían, Ferrer se lo permitió con mucho agrado, le gustaba sentirse envuelto por las sensaciones que Gisela producía en su cuerpo, por lo que ella hacía para agradarlo, se sentía extrañamente tan feliz cuando la mujer que mantenía en esos momentos en brazos lo tocaba, lo besaba y acariciaba de esa forma, fue Nico quien los interrumpió, se disculpo y aunque intento marcharse Ferrer no se lo permitió.
—que sucede Nico—pregunto sin dejar de abrazar suavemente a Gisela que miraba al hombre que estaba frente a ellos algo apenado.
—tiene una llamada–informo…
–quien, deje claro que no quería que me molestaran—recordó, Gisela lo miro, Ferrer se alejo de ella y camino hacia Nico.
–su madre, la señora Camila—revelo, Ferrer miro a Gisela.
—volveré enseguida Gisela—le dijo y se alejo con Nico, Gisela los observo perderse entre la inmensidad de esa casa, reviso el sitio, sintió deseos de conocer algo de aquel lugar y así decidió hacerlo, salió de la casa y observo el panorama de ese lugar desde la puerta principal, era tan hermoso, el lugar era grandísimo, se veían tantos prados, arboles a lo lejos, jardines y una plaza que se antojaba visitar, imagino que tal vez Ferrer se tardaría un poco así que empezó a caminar hacia esa plaza, mientras caminaba disfrutaba del paisaje y del aire fresco que golpeaba su rostro de manera tan cálida, Gisela sintió que el mundo le estaba dando a manos llenos algo que nunca hubiera esperado de esa vida llena de tanto dolor y de amargura en la que había vivido por tantos años, si alguien le hubiera mencionado que algún día estaría en un lugar como ese abría dicho que estaba completamente loco, llego a la plaza y subió los escalones que había para llegar el interior del kiosco, Gisela observo algunos rosales cerca y se dirigió a ellos, recordó el olor tan rico que llegaba hasta su habitación, el olor de los rosales de la vecina el recuerdo de aquellos días hicieron que sus ojos se llenaran de lagrimas, miraba atenta las rosas cuando escucho a Ferrer hablarle.
—desearía saber el dolor tan grande que escondes para estar a punto de soltar el llanto—lo escucho decirle, Gisela se giro a verlo el se encamino hasta ella y llevo sus manos a su rostro para limpiar las lagrimas que habían rodado por su mejilla—dime Gisela, que te lastima tanto—volvió a pedir, Gisela lo miraba y aunque hubiera deseado contarle algo de la vida al lado de su padrastro, el dolor de aquellos recuerdos no le permitieron decir nada., se lanzo a sus brazos llorando, Ferrer la abrazo tan fuerte como su fuerza se lo permitió.
–no me pida eso, no podría, no aun—le suplico sollozando, el la hizo que lo viera.
—no voy a obligarte a recordar algo que se te duele tanto, lo dejaremos para cuanto estés lista—le dijo y la beso, le informo que estaba listo para llevarla a conocer el lugar, Gisela sonrió feliz, le agrado mucho la idea.
llevaban dos semanas en aquel lugar, Ferrer estaba feliz, sabía que no se había equivocado en tomar aquella decisión, Gisela lo había hecho tan feliz esos días, era divertida, cariñosa, atenta, lo consentía, parecía la niña más dulce y protectora de ese mundo, entendía por qué había aceptado hacer aquel trato tan desventajoso para ella para saldar la cuenta de su hermana Karen, la cuidaba, la protegía como lo hacía ahora con él, era su naturaleza, estaba seguro de que Gisela había pasado por un dolor muy grande, que amaba a su hermana que ella era su mundo que era capaz de todo por ella, se había dado cuenta que a pesar de no contar con muchos estudios Gisela era alguien educado, sabia ser prudente, se desenvolvía muy bien en medio de las personas, sabia adaptarse muy bien a las circunstancias que la estuvieran envolviendo, seguramente experiencia que le había dejado lo que fuese que hubiera vivido hasta antes de encontrarla en su camino, el mismo era alguien que la había obligado a adaptarse a sus reglas, a su manera de ser y de actuar, en verdad empezaba a darse cuenta y aceptaba que Gisela Anders era la mujer más cautivadora y llena de misterio que había conocido hasta ese momento, la invitación de conocerla a fondo le gustaba mucho, se sentía plenamente atraído por ella, por la sola idea de saber que estaba con la mejor mujer que hasta ese día había entrado en su vida.
—que hace–pregunto al notar que él estaba muy pensativo…
—pensar en ti… confeso mirándola a los ojos…
—no debería perder su tiempo en ello…no soy tan interesante—le aseguro algo apenada, él le sonrió no muy de acuerdo con lo que decía.
—donde rayos estuviste todo este tiempo Gisela Anders, pareces conocerme tan bien, me da miedo darme cuenta de lo mucho que has conocido sobre mí en menos de un año—le dijo serio, Gisela lo miraba a la cara sus ojos eran transparentes en esos momentos podía ver en ellos una gran sinceridad, Ferrer estaba siendo honesto, limpio, no jugaba ni malintencionaba nada., se sintió tan feliz a darse cuenta que no se había equivocado con respecto a quien era Alan Ferrer en el fondo de su corazón, un hombre bueno.
—en el infierno—respondió mirándolo, Ferrer se estremeció al escuchar su respuesta no hablo enseguida, ni siquiera imaginaba a qué clase de infierno se refería, la abrazo con fuerza.
—lamento tus palabras y lamento a un más no haber estado ahí para ayudarte, ante cualquier cosa Gisela, te hubiera ayudado—le dijo seguro, el la abrazaba, Gisela sintió que el mundo se caía a sus pies los recuerdos llegaron súbitamente a su cabeza y solo pudo aventar a Ferrer y salir corriendo hacia el cuarto que ocupaba en ese lugar, se encerró en el baño y lloro como una niña asustada, los recuerdos de la imagen de su padrastro golpeándola, atándola con una cadena a su cama soldada al piso, aquellos recuerdos invadieron su mente, no podía sentirse más atrapada como en esos momentos.
Cuando recobro un poco el sentido Ferrer la miraba atento sentado sobre su cama Gisela intento incorporarse pero él no se lo permitió.
—que sucedió
—te desmayaste, te encontré inconsciente en el piso del baño, creo que te enviare a hacer algunos estudios Gisela, me preocupa tu debilidad—le relato, Gisela recordó todo, volvió a recostarse sobre la cama.
—lamento darle problemas—menciono mirando su rostro algo pálido, estaba preocupado, lo observo levantarse y darle la espalda., Ferrer sentía una angustia muy especial por ella y no deseaba hacer un comentario que pudieran lastimarla en esos momentos en los que ella necesitaba de su empatia y comprension.
–estaré afuera, quiero que descanses…volveré más tarde—le aviso sin mirarla, Gisela deseo detenerlo pero no pudo hablarle, estaba muy asustada, la única idea que existía claramente en su mente era la de huir de ese lugar, tomar sus cosas y salir corriendo con su hermana a su lado, estaba tan cansada de sufrir por los recuerdos, de sentirse como una presa en cualquier sitio, de aquellos recuerdos y aun de su pasado.
—quiero contarle todo…podría quedarse y escucharme—le dijo, finalmente sintió el valor que necesitaba para hablarle sobre su pasado, aunque las cosa entre ellos cambiarían, necesitaba saber cómo Alan Ferrer tomaría su historia hasta el día en que Karen y ella entraran a su hospital.
Ella y Ferrer habían vuelto a la ciudad en casi completo silencio, había dejado a Gisela en la casa en la que vivía con Karen, ella la recibió sonriente, se despidieron de Ferrer y entraron a la casa.
—como te fue, la pasaron lindo—pregunto su hermana mirándola sonriente, Gisela miro a Karen y se estrecho en sus brazos—que sucede gis…–interrogo Karen preocupada al verla de esa forma, algo malo habia sucedido lo presentia
— aun no se qué paso realmente en ese viaje, solo sé que debemos pensar en alejarnos de aquí no estoy segura que el Doctor Ferrer entienda lo que tuve que hacer para sobrevivir—le dijo, Karen la abrazo más fuerte y la ayudo a llegar a su cuarto, pasaron la noche juntas, en ocasiones platicando y en otras guardando silencio Gisela estaba tan agotada física y mentalmente ni siquiera podía imaginar en volver al hospital y continuar con su trabajo al lado de Ferrer no soportaría lastimarlo de alguna manera, el estaba aceptando a alguien distinto en su vida y si salía herido jamás volvería a abrir las puertas de su corazón ante alguien más no deseaba lastimarlo de esa manera, a pesar de ser quien era, nadie merecía cargar con un pasado tan oscuro, Gisela sabia que debía alejarse ahora que aun estaban a tiempo.
Volvió al hospital dos días después de que ella y Ferrer regresaron de su mansión, el la recibió serio en su oficina mas que otras veces el aire de esa oficina jamas habia sido tan frio como en ese momento gisela se estremecio un poco, la verdad jamas podria ser ocultada lo sabia bien y tarde o temprano se abria enterado de toda la verdad, era mejor que la supiera de su propia boca.
–lamento haber tenido que faltar, me pondré al corriente—
–no es necesario Gisela, esto termino—le dijo él y se levanto de su silla camino un poco hacia ella pero dejo un espacio suficiente entre ellos para mantenerse alejado, debia mantenerse y seguro evitar sentirse de alguna manera débil , Gisela lo miro muy contrariada—no puedo seguir luchando contra lo que siento por ti y al mismo tiempo temer tanto que algo que diga o haga te lastime… se termino—insistió en decirle seguro, estaba destrozando no solo la posibilidad de tener a su lado a la mejor mujer que conocía, estaba deshaciendo todo lazo que existía entre ellos sabía que era el momento para acabar con todo, antes de que el dolor fuera más profundo para tomar aquella decisión.
—me disculpo
—lo sé, pero creo que no puedo seguir con esto doy por terminada tu deuda con este hospital Gisela puedes ir a casa con tu hermana, no hare nada en contra de ninguna ambos sabemos que esto podría terminar muy mal y estamos a tiempo para impedir un terrible problema—explico seguro, Gisela lo veía muy confundida, no sabía si realmente estaba hablando en serio o solo era el dolor de terminar con todo, una mujer que no conocía entro a la oficina de Ferrer cuando Gisela intentaba hablarle debia intentar decirle lo mucho que le dolia el haberle ocasionado tantos problemas y darle alguna otra explicacion pero no se lo permitieron.
–señor Ferrer, los señores Fichers lo esperan en la recepción—aviso la mujer vestida muy elegante, bien peinada, arreglada, se movía como toda una experta, Gisela imagino quien era
—gracias señorita Sofía, estaré en unos minutos ahí—respondio ferrer, Gisela volvió a verlo a la cara, el la miro en esos momentos—como puedes ver encontré a alguien que ocupara tu lugar, puedes estar segura de que tengo quien continúe ayudándome—aseguro Gisela lo observo tomar su saco y trago saliva, estaba a punto de salir de la vida de ese hombre, el llego hasta la puerta, Gisela tuvo que verlo y sonreír un poco.
—gracias por todo lo que hizo por nosotras, doctor Ferrer—le dijo y salió de la oficina, Ferrer caminaba detrás de ella y la miraba atento, sentía un nudo en la garganta al verla alejarse, llegaron hasta la recepción, Gisela miro a Elisa y se despidió, después miro de nuevo a Ferrer y le sonrió un poco, el solo la miro serio sin hacer ni decir nada más, Gisela salió del hospital casi llorando, decidió caminar un poco antes de volver a casa, Karen seguramente estaba en su trabajo y no deseaba estar sola en aquella casa, propiedad de Ferrer, todo había terminado y no sabía qué hacer, se sintió tan sola en esos momentos, abandonada por el hombre que amaba, se sentía perdida dentro de aquella ciudad en la que miles de personas caminaban de un lado a otro, con vidas normales, con un hogar, un buen trabajo, ella no tenía nada de eso, nada que le hicieran saber que había algo que la esperaba en algún lugar de ese mundo y que podía sufrir, llorar y sentirse terrible por haber perdido al hombre que amaba y aun así, volver a un lugar en donde alguien la esperaba, tal vez solo unos recuerdos o tan solo una cama en donde descansar, algo suyo, tuvo que aceptar que él la había dejado ir, que Ferrer no había podido contra el mismo, había perdido la batalla entre lo que sentía por Gisela y la persona que había sido hasta el día en que ella llegara a su vida, Ferrer la estaba liberando de todas las formas posible a pesar del dolor que le causaba a ambos.
La señora Camila no solo era una mujer extrovertida y especial tambien amaba a su hijo y el ordenar se le daba igual de bien, ese dia no era la excepcion, ordeno a gisela que asistiera esa tarde noche a un evento a su casa.
El doctor ferrer solia enfadarse con su madre facilmente y esa noche no fue la excepcion.
–porque insistes en ponerla frente a mi— menciono cuando sintio a su madre cerca, ella observo hacia donde Gisela se encontraba ordenando algunas cosas gusto frente a ellos a unos metros de distancia.
—porque estas cometiendo un error y cada vez que pueda te lo hare ver–aseguro, Ferrer sintio como aquel enojo que le producian las personas cuando no lo obedecian le hizo sentirse algo mareado.
–tome una decision y es definitiva
–ella es lo que necesitas en tu vida y lo sabes—ambos continuaban mirando a Gisela
–te equivocas madre, ella destruye quien soy y tengo claro que no quiero eso en mi vida y para tu mala suerte se controlar mis sentimientos cuando se que es lo mejor para mi y hasta para ella…..dijo determinante y seguro, su madre sonrio un poco, sabia que ese control del que hablaba su hijo era el salvavidas que utilizaba para soportar las decisiones que tomaba tan equivocadas como su proxima boda con Mariana.
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