La pasión del agua son sus remolinos.
Por donde cruza la corriente, las piedras gritan,
¡hay muchas promesas insatisfechas!
muere la ofrenda prometida.
Las piedras fingen ser ermitaños que murmuran un solo rezo.
La vida sin alma es como una promesa no cumplida,
nadie creerá en lo que pidas.
El alma sin carne, no verá nunca su sombra,
aunque tenga siempre la misma edad.
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