El amor no desaparece por obediencia,
Ni la calma llega cuando más la necesito.
Los aros de tejer siguen guardados en la caja,
y la inspiración se fue
con tus libros,
con tu cabello negro.
Los pinceles todavía pintan,
pero ya no saben encontrarme.
Mientras menos me quieres,
Yo más te adoro.
Las lentejas no son rosquetes,
el perejil sigue sin gustarme
y la vida sin ti
tiene algo extraño.
Las empanadas con salsa de mora
ya no saben igual,
y todavía creo
que el sándwich con miel
es una pésima combinación.
Me doy permiso para sentir:
para extrañarte sin vergüenza,
para dolerme despacio,
para aceptar que hay amores
que llegaron solo para enseñar,
Más no para quedarse.
Con mucho amor y cuidado
– Sofi.
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