Espectador del naufragio

Espectador del naufragio

Ema UB

04/05/2026

Tal vez deba descansar un momento. Intentar dormir un poco, porque hace muchas noches que no logro dormir, que mi descanso ya no es descanso, solo martirio, una flagelación que ya no quiero soportar. Pero si me preguntas te diré que estoy bien, excelente, nada me afectó y nada me afectará. Sin embargo, esta cosa que no sé describir avanza a grandes pasos dentro de mi y me devora, ya no soy lo que solía ser. Es verdad, río con mas frecuencia, pero ya no siento la risa, solo hay una especie de sonido zumbando en mis oídos, solo ruidos. No sé en qué pensar, qué hacer, cómo actuar, solo sé que tengo cansancio, la necesidad de un profundo sueño del que no quiero despertar y enfrentar la realidad.

Solía dormir con ansiedad, esperando encontrar algo al amanecer, pero ahora siento un profundo cansancio, intento dormir, pero ya no puedo, mi mente es un mar de obscuridad en el que no puedo nadar. Uno siente que traga agua a borbotones, que se ahoga mientras el otro observa desde el barco como te mueres con una lentitud ceremonial.

Quizá ni siquiera intenté nadar en ese lugar, quizá solo salté al mar esperando que el amor fuera más fuerte que esta negra corriente y así me dejé arrastrar. No, no hay esperanza, puedes verlo en las arenas sombrías que bordean mis parpados y no, ya no hay tiempo. El tiempo que tuve lo gasté intentado comprender, querer, sentir y vivir, pero no pude. No pude, lo intenté, pero no pude lograr lo que algunos dicen que se debe lograr y en este momento ya no quiero volver a intentarlo, ya no me queda la fuerza para intentar.

Estaba muy confundido, tan confundido con sus palabras, pero ella decía la verdad, sus ojos ya no miraban como aquellas personas que tienen ansias de vivir. Sus ojos miraban como aquella persona que desprovista de toda fe busca consuelo en la muerte.

Caminó hasta la puerta, la abrió con una lentitud ritual y se despidió con una leve sonrisa en los labios. Yo me quedé congelado, no sabía qué hacer. No podía pedirle que se quede porque no la amaba y no quería dejar que se vaya porque la necesitaba, ella me acompañaba, me entendía, me soportaba, me detenía, me levantaba. Sin ella tan solo soy alguien que no puede vivir. Pero ella quiere amor y yo no sé como amarla, no sé si algún día podría hacerlo y por eso dejo que se vaya, aunque sé que nunca más volveré a verla, aunque sé que la maté.

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