no me dejan amigarme del sueño.
tampoco conocer el amanecer.
me despiertan como alarma cuando me estoy quedando dormido,
y se van cuando la rutina comienza.
una lagrima termina de acariciar mi cara,
con los ojos borrosos y la cabeza un poco menos pesada,
tu voz aparece de nuevo.
como consuelo, como canción de cuna,
y el alba pone en paz a mis sentidos.
OPINIONES Y COMENTARIOS