No sé muy bien qué es lo que me pasa por el cuerpo en este momento. Algo me carcome.
Es como si el subte que pasa de estación en estación cada un minuto fuera el reflejo de mis pensamientos: no paran, no esperan, no avisan.

Tomo… y afloran.
Sentimientos de culpa, de amor, de rechazo.
De todo tipo.
Sin control.
De cero a mil.
De todos los colores.

Vuelvo de tomar unas copas con compañeros de laburo y todo se siente liviano.
Las responsabilidades quedan lejos, como si no fueran urgentes, como si no fueran mías.

Pero después…
en la soledad, todo pesa.

Pesan los sentimientos, las sensaciones, las palabras.
Quiero llorar después de reírme.
Después de contarle a una amiga un logro que debería hacerme feliz… y sin embargo ya se siente lejano, como si no fuera a repetirse nunca más.

Escribo.
Intento poner en palabras lo que me pasa por la cabeza y por el cuerpo,
pero no llego. Nunca llego.

Tengo sentimientos encontrados.
Encontrados en una sola persona.

Quiero llorar después de haberte visto, de haberte tenido cerca.
Después de sentir algo que se parece al amor…
aunque no sé si lo es.
No estoy segura de nada.

¿Nostalgia?
De algo que fue y no fue.
Y que no va a ser nunca.

Me convertí en alguien irreconocible.
Alguien que no habla, que no dice, que no muestra.
Alguien con miedo.

Miedo a expresar.
A decir lo que le pasa.

Hoy todos miraban a alguien que se animó.
Que dijo.
Que se expuso.

Y yo me vi tan lejos de eso.

No puedo.
No quiero.
No me animo.

Prefiero guardarlo todo bajo llave
y sufrir en silencio
antes que sentir el rechazo.

Porque sé que ese alguien está conociendo a otra persona.
Alguien disponible.
Alguien recíproco.

Yo no.

No estoy disponible.
No quiero herir.
Y tampoco quiero que me hieran con la verdad.

Entonces elijo otra cosa:
herirme yo.
Con mis pensamientos, con la duda, con lo que no digo.

Hacer de cuenta que no me pasa nada.
Querer en silencio.
Desaparecer en otra sintonía.

Pero… si no estoy disponible,
¿qué tiene que ver eso con decir lo que siento?

Nada.

Lo único que logro
es que todo esto
se me pudra por dentro.

Sin que nadie se entere.

Solo mi cabeza,
mi corazón
y yo.

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