Estoy de pie en el lugar de otra persona,
esperando como ella, algo inusual que me sorprenda.
La vida sigue,
las chimeneas arrojan las cenizas a la gente con exactitud aproximada.
Ruedan las colillas, se despiden de los labios y caen al suelo,
haciendo que se cumpla su única profecía.
Tal vez ahora sea mi momento,
no tengo voluntad para llegar.
Dejaré un bolígrafo, un folio con apuntes.
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