Temo aquel día.
Cuando las galaxias se encuentren y los ojos que aprecian se extingan.
Cuando el viaje de la luz retorne a un mundo más viejo.
Cuando caiga el ocaso detrás de las cortinas.
Cuando llueva en la flor marchita.
Cuando no sea oída la melodía.
Cuando el ave aterrice y no encuentre el nido.
Cuando quieran correr las rodillas jubiladas.
Temo aquel día, cuando me quieras y ya no esté.

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