Esa noche los niños del orfanato se acostaron temprano debido al inclemente frío. El director de la institución no podía dormir; ya casi amaneciendo se queda dormido y sueña con una mujer vestida de blanco con rostro y cabello angelical.

Al despertar sintió la necesidad de salir a caminar por la playa muy cerca del lugar.

Al llegar se consigue con la mujer que soñó. En medio de la seducción hicieron el amor; pero luego Ella se metió al mar y desapareció 

El director la recordaba con nostalgia. Abrazando para si el recuerdo de esa noche de pasión.

Recorrió todas las mañanas esa playa con la esperanza de encontrarla de nuevo; pero todo intento fue en vano.

En una mañana fría y lluviosa nueve meses después tocaron a la puerta. El director que se disponía a salir como de costumbre abrió.

En la entrada habían dejado abandonada una bebé recien nacida. De inmediato la tomó en sus brazos y le dió abrigo en aquel lugar. No se extrañó porque pasaba con mucha frecuencia .

Pasaron los años y la niña creció bajo la protección de todo el personal de la institución; sobre todo del director.

Nunca fue adoptada. En silencio ella siempre se preguntaba el porqué la habían abandonado y quiénes serían sus padres.

Dieciocho  años después. Esa niña cumplió su mayoría de edad. 

El director con mucha ternura se le acercó la abrazó y la besó y con lágrimas en los ojos le dijo:

_  ¡Hija!…¡Feliz cumpleaños!; ya tienes mayoría de edad. Te puedes ir si así lo deseas; pero quiero que te quedes a trabajar aquí con nosotros.

Ella con lágrimas en el rostro respondió:

_ Gracias por todos estos años, estaré eternamente agradecida por todo ese amor que me dieron; pero tengo la necesidad de ir a recorrer el mundo.

Al día siguiente salió de aquél lugar que fue su único hogar.

Caminó por el lugar hasta llegar a la playa; y con tristeza se quedó mirando el mar.

Al poco rato apareció aquella mujer vestida de blanco.

Ella sorprendida le preguntó:

_ ¿¡Quien es usted!?.

La mujer antes de responder se detuvo a observarla y luego le dijo:

_¡Soy tu madre!…

… Cometí un error. Me dejé seducir por un hombre el día que le tocaba morir. Y de ese encuentro naciste tu.

La mujer dejó de hablar y mirando al mar con tristeza dijo:

_ ¡Soy la muerte!…

…Estoy presente el día que las personas les toca morir…

Al terminar de decir todo aquello desaparece. Dejando a su hija representar el rol de la muerte.

Fin.

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