CARTA ABIERTA A FLORAQUEEN
Estimados Álex, Sara, Kevin, Laura, o cualquier identidad creativa que gestione hoy el correo de atención al cliente:
Quería escribiros para agradeceros la experiencia inmersiva que ofrecéis. Yo pensaba que había comprado un regalo. En realidad contraté una mezcla entre escape room, thriller administrativo y comedia absurda.
Todo empezó el año pasado, cuando encargué un ramo de flores para una fecha importante. Lo que llegó días después no era exactamente un ramo: era más bien un homenaje al paso del tiempo. Flores cansadas, aspecto melancólico, algunas especies distintas a las elegidas y extras desaparecidos en combate. Ni tarjeta, ni jarrón, ni puntualidad. Una propuesta artística sobre la fugacidad de la vida.
Tras meses reclamando, recibí una compensación: un código descuento para volver a confiar en vosotros. Un gesto valiente. Como si después de hundirse en un barco, te regalaran un cupón para otro crucero.
Esta vez decidí no tentar al destino con flores y pedí un álbum de fotos personalizado. Horas reuniendo imágenes familiares, montando páginas, ajustando recuerdos. Un trabajo emocional y técnico. Hice el pedido y esperé la confirmación.
Silencio.
Os escribí y me enviasteis una factura. El cargo apareció con admirable eficiencia. Pregunté entonces si el pedido estaba confirmado y llegaría a tiempo.
Y aquí empieza vuestro verdadero talento.
Me respondisteis que no encontrabais el pedido en vuestro sistema.
Maravilloso.
Porque en vuestra propia web sí aparecía. Con número de pedido. Con estado visible: una elegante etiqueta de “Unfulfilled” que podría traducirse como “esto promete una aventura”.
Vosotros no lo veíais. Yo sí. La web sí. Mi tarjeta sí. El banco sí. El álbum quizá habita en otra dimensión.
También merece mención especial el reparto de personajes: primero me atendió Alex en español, luego Sara en inglés, imagino que en el siguiente correo tocaría latín o señales de humo.
Después investigué un poco más y descubrí muchas opiniones similares de otros clientes en webs de reseñas independientes. Al parecer no estaba sola en esta gymkana floral.
Quiero dejar claro que esto no va por un puñado de euros. Va por el tiempo perdido, por regalos importantes convertidos en trámite, y por esa costumbre moderna de algunas empresas de cobrar como relojes suizos y responder como una ouija.
Por supuesto reclamaré donde corresponda. Pero también quería daros las gracias públicamente.
No todos los días una persona compra un álbum de fotos y recibe, gratis, una masterclass sobre paciencia, surrealismo y gestión del caos.
Con afecto administrativo,
Una clienta que ya floreció 🌵
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