VERANO A BABOR Microcuento

VERANO A BABOR Microcuento

Carme Folch

24/04/2026

VERANO A BABOR

El verano pasado prometía ser denso y aburrido como todos los demás,
la costa se llenó de familias, de turistas, de coches, de sin
sentidos, de outsiders… la locura de siempre, un agobio.

Los cruceros llegaban puntuales cada jueves al puerto donde
descargaban turistas por la mañana y a media tarde sonaban sus
sirenas para despedirse hasta la siguiente semana.

Una vez y otra, yo los veía desde la bahía imaginando cómo sería
la vida a bordo, unas vacaciones en el mar lejos del manicomio de
tierra. Una de las semanas me acerqué al puerto para ver la maniobra
de llegada más de cerca. El barco atracó y desembarcaron los
turistas con un gran jaleo general de gente arriba y abajo. En esto
que mis piernas corrieron escaleras arriba y me colé entre el
bullicio. Nadie se dio cuenta. Asustada por ver lo que había hecho
me escondí. Pasó el tiempo, no sé cuanto, y las sirenas sonaron,
el barco se movía, adiós tierra.

Muerta de miedo, decidí no salir de mi escondite hasta la siguiente
escala, donde aprovechando el bullicio de la arribada a puerto, me
bajé a tierra entre el gentío. Sin dinero ni documentación, ahora
tocaba volver a casa.

@Carme Folch, 2026

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