Cuando me miro al espejo, ya no siento asco. Ya no siento angustia ni morriña. Cuando me miro al espejo no puedo por menos de pensar en una gran simpatía y compasión semejante al del dolor espectacular de una experiencia estética abominable. Soy un ser lánguido sin ganas ni energía he nacido en el cansancio y mi pesar abrupto de una perseverancia que no me pertenece, son escollos de tinte antiguo. Desde el limite de mis piernas hasta el olor de mis manos son u a mentira inca decente echa por determinaciones históricas. Mi acto de amor más grande por esa Qualia que , que imagina un mundo alterno a esta ciudad agreste y dolorosa, es la inmolación, te dejaré descansar, duerme, duerme, ya has echo lo suficiente en un mundo absurdo cuya virtud es solo un fenomeno linguistico vacio. ——..De repente somos universo impersonal.

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS