Réplica al texto «Escritura(s)» de Ramón C.

Réplica al texto «Escritura(s)» de Ramón C.

Ramón C. sostiene que, al igual que el arte, la comunicación es cuestión de forma y que los cambios en las formas de expresión pueden abrir posibilidades ilimitadas para narrar historias y generar opiniones. Por ejemplo, la evolución de la narración desde la antigüedad, pasando de la piedra al papel y, posteriormente, a la pantalla, ha transformado radicalmente nuestra perspectiva sobre la condición humana.

Ramón C. destaca que las pantallas en las que actualmente escribimos pueden considerarse «hijas del cine». El autor señala que la comunicación contemporánea emplea símbolos como los emojis, de manera similar a los pictogramas antiguos. Los emojis desempeñan un papel relevante en la comunicación digital, ya que se utilizan con frecuencia en los chats.

Coincido con el autor en que la retórica actualmente abarca todas las realidades digitales, desde una publicación con un emoji hasta un enlace que actúa como puente. Con la irrupción de internet y las redes sociales, cada persona se convierte en creadora y consumidora de mensajes o incluso de obras literarias. Aunque la extensión de los mensajes se ve limitada en el entorno de las redes sociales, la estructura clásica de la retórica permanece vigente; los textos deben presentarse de manera concisa para captar la atención del público objetivo. El exordium digital debe captar la atención del usuario en el primer scroll. El mensaje en redes sociales no es únicamente verbal, sino también visual y técnico, e incorpora emojis y gifs como indicadores del contexto emocional.

Al crear un perfil en las redes sociales y pasar a ser entes activos para opinar y crear contenidos, nos convertimos en autores de la retórica y atraemos opiniones de los fans o seguidores. También nuestra identidad digital se convierte en nuestra carta de presentación, influyendo tanto en la reputación como en la pertenencia social. La identidad proyectada en las redes es la que se aspira a reflejar en la vida real, aun cuando la digital sea una representación exagerada de nuestras cualidades positivas. La comunicación se ha vuelto tan digital que amigos y familiares se sienten más cómodos comunicándose con un personaje digital que con una persona real. Al escribir con emojis en Whatsapp o al usar mayúsculas en la cuenta de X, el destinatario de un mensaje puede interpretar nuestras emociones: felicidad, tristeza o enojo. La comunicación en redes sociales no sigue las estructuras rígidas del formato impreso. Incluso en comunicaciones formales en Whatsapp no requieren una estructura rígida.

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