Nos hicimos tanto que al cabo se nos gastó la vergüenza.

Amor no fue; era impuro.

Nació de contrabando y con peligro cierto.

Creció torcido y maduró rápido. 

Usó el ropaje infame del engaño, el descaro impune de los canallas.

Sin orgullo lo digo y no miento al decir que lo haría de nuevo.

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